LAS COSAS DEL GOBIERNO SOCIALISTA Y SUS AMIGOS

Pablo Iglesias exige a su amigo Pedro Sánchez que eche al ministro Josep Borrell

Pablo Iglesias exige a su amigo Pedro Sánchez que eche al ministro Josep Borrell
Pedro Sánchez y todos sus ministros con algún pufo. EP

Josep es de largo el mejor y más presentable ministro de este Gobierno prematuramente desgastado (‘Gobierno S.A.’: Ni España ni los españoles se merecen a Sánchez y toda esta mierda).

Tiene un currículum político sólido y amplio, prestigio europeísta y un concepto igualitario, casi jacobino, de la nación de ciudadanos.

Pudo ser el líder del PSOE frente a Aznar de haberle perdonado González el pecado de soberbia de desafiarlo.

Su presencia proporciona al Gabinete un anclaje de respetabilidad de la que no anda sobrado, aunque los tratos de Sánchez con los independentistas le obliguen a tragarse más de un sapo. Catalán irrenunciable, siempre ha lucido eso que se llama sentido de Estado, motivo por el que el separatismo más gamberro lo ha convertido en diana de sus dardos.

Su nombramiento fue, en suma, un acierto en medio de un cúmulo de fracasos y si Pedro Sánchez, que aguanta en el Gabinete a Dolores Delgado, la ministra del ‘Marlaska maricón’ y a otros cuantos ministros de ese estilo, cediera ante Pablo Iglesias, haría un pan como unas hostias.

Dicho esto, la capacidad de resistencia de Borrell al frente del Ministerio de Exteriores va a poner a prueba una vez más la credibilidad del discurso ético y regenerador de Pedro Sánchez.

Borrell engrosa desde este 27 de noviembre de 2018 la lista de ministros del Gobierno que han incurrido en conductas que o bien son ilícitas, o bien son abiertamente ilegales, o bien carecen de la más mínima ejemplaridad exigible a la gestión de un gobierno.

Más aún, si se trata del Gobierno «bonito» del PSOE que presume de ser irreprochable, pero que en realidad esconde numerosos escándalos en el doble fondo de su armario ético.

Ocurrió con la tesis del propio Sánchez, con los destituidos Màxim Huerta y Carmen Montón; ocurre con Dolores Delgado -la ministra más reprobada en democracia-, con Isabel Celáa y su oculto patrimonio inmobiliario, con Pedro Duque y Nadia Calviño y sus entramados societarios, y ahora también con Josep Borrell, después de que ayer se oficializase una multa de 30.000 euros por el uso de información privilegiada cuando era consejero de Abengoa.

Es lógico que el PP y Podemos presionen al Gobierno exigiendo la dimisión de Borrell, que objetivamente no deja de ser un verso suelto político en este Ejecutivo, y cuya gestión de las implicaciones para España del Brexit y de Gibraltar han quedado más que en entredicho.

Una vez más, la doble vara de medir retrata al PSOE. Si la CNMV hubiese sancionado con semejante multa a un ministro del PP por una falta muy grave, como ocurre con Borrell, el acoso del PSOE y las clásicas cacerías de algunas terminales mediáticas de la izquierda harían insostenible su mantenimiento en el cargo. La ejemplaridad no se predica. Se practica.

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