ANÁLISIS

El socialista Sánchez blanquea a los asesinos de ETA e ignora a sus víctimas

El socialista Sánchez blanquea a los asesinos de ETA e ignora a sus víctimas
Pedro Sánchez y la foto en la que Mendía, Otegi, Ortuzar y Martínez preparan un menú de Nochebuena. EP

«No veo ningún elemento para la polémica» (Pedro Sánchez apoya la foto de la socialista Mendia con el etarra Otegi: «En estas fechas se suelen hacer estas imágenes»).

Con semejante obscenidad y desvergüenza ha despachado Pedro Sánchez la asquerosa fotografía en la que Idoia Mendia, la secretaria general del PSE-EE, compadrea cocinando un menú de Nochebuena con Arnaldo Otegi (El Diario Vasco (Vocento) pone al exetarra Otegi en la mesa de la Navidad y humilla a sus propios dueños).

Una escalofriante instantánea con el líder de la proetarra EH Bildu -condenado hasta en cinco ocasiones por pertenencia a la banda armada ETA y enaltecimiento del terrorismo- que ha provocado un comprensible malestar dentro del seno del PSOE (La carta de José María Múgica para borrarse del PSOE tras la cena de Mendia con Otegi).

La imagen del brindis en la portada de El Diario Vasco entre la socialista Mendia y Otegi es un trago amargo que, por respeto y decencia hacia las víctimas que han sufrido las balas de ETA, no debería haberse dado jamás.

El etarra vasco encarna el símbolo del terrorismo de sangre y plomo que ha atemorizado a la sociedad vasca y española durante 40 años. Cuatro largas décadas de asesinatos a quemarropa, bombas, tiros en la nuca y secuestros a políticos que lo único que hacían era ejercer la política sin armas y dentro de los marcos constitucionales y democráticos.

Es inadmisible que el partido que ocupa la Presidencia del Gobierno muestre amiguismo con alguien como Otegi, la alegoría de una de las etapas más oscuras de la historia de España.

Sánchez, tirando de ese inaceptable buenismo socialista que a menudo le caracteriza, ha intentado justificar lo injustificable y, de nuevo, ha dejado claro que es capaz de venderse sin rubor al mejor postor con tal de arrancar un puñado de votos.

Las palabras de Sánchez quitando importancia a este grave hecho encierran una indignidad humana sin parangón y dejan en evidencia algo que ya veníamos vislumbrando: España no merece a un presidente que intenta blanquear la imagen de unos terroristas que tienen más de 800 asesinatos a sus espaldas.

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