ANALISIS

España y el ferrocarril: los extremeños no son ciudadanos de segunda aunque el gobierno les trate como tales

España y el ferrocarril: los extremeños no son ciudadanos de segunda aunque el gobierno les trate como tales
Un tren de Renfe en Extremadura. EP

EL enésimo incidente en un tren procedente de Badajoz con destino Madrid vuelve a poner de manifiesto el inaceptable y anacrónico estado de las comunicaciones por ferrocarril de Extremadura (Un tren deja tirados a 180 pasajeros en mitad del campo).

No hubo que esperar mucho para comprobar cómo en 2019 los extremeños tienen un tren de mediados del pasado siglo, si no es peor si tenemos en cuenta el cierre de líneas que entonces todavía comunicaban las dos provincias con el resto del país. En el primer viaje del año, el primer problema…

Lo lógico en líneas que conservan traviesas de madera y aún no están ni electrificadas. El convoy sufrió una avería en Navalmoral de la Mata que provocó que los pasajeros (unos 160) fueran transportados a Madrid en autobús. Dos horas de retraso. Hasta ese momento, quedaron en el interior del tren, en el campo, a oscuras en plena noche y sin calefacción. Impresentable y peligroso.

Décadas llevan los extremeños esperando que se lleven a cabo las eternas promesas de un servicio ferroviario a la altura de los tiempos. Para evitar, por ejemplo, que en un solo mes (entre el 15 de agosto y el 15 de septiembre pasados) los trenes que pasan por algún punto de la región registraran 256 incidencias y retrasos.

Es la única Comunidad periférica a la que no llega un ferrocarril de larga distancia. En su lugar, circulan trenes de media distancia, con una antigüedad mínima de quince años y diseñados para cubrir distancias no mayores de 300 kilómetros.

Cada tres meses, los extremeños se manifiestan para que alguien atienda su demanda. Pero pasan los años y sigue sin existir un plan de inversiones que revierta tan lamentable situación, un oprobio que les convierte en españoles de segunda si tenemos en cuenta, por ejemplo, los formidables avances de otras regiones.

Cataluña, por ejemplo, tiene conectadas por AVE sus cuatro provincias. Y los extremeños, en autobús. Hace tiempo que hubo de arreglarse este despropósito, convertido ya en asunto urgente a reparar.

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