ANALISIS

El PSOE, que mima golpistas catalanes y flirtea con proetarras, termina de cagarla en Andalucía

El PSOE, que mima golpistas catalanes y flirtea con proetarras, termina de cagarla en Andalucía
La socialista Susana Díaz y Canal Sur TV. EP

LA concentración convocada este 15 de enero de 2019 por el PSOE ante el Parlamento andaluz, durante la sesión de la investidura de Juan Manuel Moreno como presidente de la Junta de Andalucía, es una mancha -otra- en la condición democrática de los socialistas (Grandes éxitos del ‘hit parade’ de las feministas: «Ito, ito mi niña tiene pito, oño, oño mi niño tiene coño»).

Se trata, además, de una actitud recurrente, que expresa una intolerancia preocupante a la derrota electoral y a la constitución de gobiernos de centro-derecha.

Desde los tiempos del Prestige y la intervención aliada en Irak, la izquierda ha tomado como costumbre salir a la calle para intimidar al PP.

Cs y, ahora, Vox se suman a la nómina de señalados por el integrismo izquierdista, despreocupados por acostumbrar a la opinión pública a episodios como el de ayer, una auténtica coacción al Parlamento andaluz y una manipulación de la violencia contra la mujer.

La izquierda debe aprender a controlar estas pulsiones callejeras porque propician un incremento de la crispación y de la polarización social. Los resultados de unas elecciones se respetan.

Es un principio fundamental de la convivencia democrática, por más que la pérdida de Andalucía resulte dramática para la izquierda y, particularmente, para el PSOE.

El cambio ha llegado a esta comunidad autónoma, y no como una anomalía del sistema, sino como una crisis necesaria para sanear y ventilar un territorio monopolizado y colonizado por el PSOE durante casi cuarenta años.

Moreno Bonilla tiene ante sí una oposición de izquierda que va a luchar no sólo, ni principalmente, por controlar su gobierno, lo que es legítimo, sino por deslegitimar su mandato y por recuperar el poder cuanto antes y a toda costa.

Hay un riesgo cierto para la democracia en Andalucía si la izquierda no acepta que han sido los andaluces los que han decidido crear una mayoría alternativa de gobierno. También hay mucho populismo extremista cuando se saca a las calles la ira por una derrota electoral. Y es una temeridad porque a las calles pueden salir todos.

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