POLÍTICA

El PP seguiría siendo, con mucho, el partido más votado pese a la crisis y Bárcenas

Tal y como refleja una encuesta de Feedback para La Vanguardia

El PP seguiría siendo, con mucho, el partido más votado pese a la crisis y Bárcenas
Los votantes del PP otorgan a Mariano Rajoy un aprobado alto con un 5,71. EP

Los propios votantes de PSOE puntúan su labor en la oposición con un 3,98

La crisis y los escándalos pasan factura al Partido Popular, pero en menor medida de lo que vienen augurando los observadores políticos. Al menos así se desprende de una encuesta de Feedback para La Vanguardia realizada entre los días 2 al 6 de septiembre y que sitúa a los populares en torno al 38% de los votos, casi siete puntos menos que en los comicios de noviembre del 2011, pero todavía 13 por encima del PSOE, que cedería más de tres puntos y obtendría hoy un 25% de los sufragios. La otra previsión más llamativa del sondeo es el importante ascenso de Izquierda Unida, que sumaría casi un millón de sufragios (y cinco puntos) a su resultado del 2011, así como de UPyD, que duplicaría su porcentaje de voto y quintuplicaría sus escaños actuales.

En el plano parlamentario, según informa el periódico catalán, los populares perderían hasta 33 diputados (y lograrían un mínimo de 153), pero mantendrían una clara primacía, con una ventaja de 55 escaños sobre el segundo partido, el PSOE, que cedería doce y caería por debajo de los cien diputados (98). A su vez, Izquierda Unida obtendría 37 escaños (26 más que ahora), mientras que UPyD, la formación de Rosa Díez, pasaría de los cinco diputados de hace dos años a 25 ahora. Por su parte, CiU perdería tres escaños y sumaría 13, aunque seguiría como primera fuerza catalana en número de diputados.

El escenario resultante de estas proyecciones abocaría al Partido Popular a un pacto con UPyD para contar con el respaldo de una mayoría absoluta en el Congreso, o bien a una gran coalición con el PSOE. El papel del nacionalismo catalán como tradicional bisagra quedaría laminado con estos resultados, ya que la suma de los escaños populares y los de CiU (166 diputados), quedaría aún a 10 de la mayoría absoluta. Sólo una improbable coalición que incluyera al PNV, Coalición Canaria y BNG podría congregar 176 escaños en torno a Rajoy.

MUESTRA SOBRE CATALUÑA

La encuesta de Feedback incluye una muestra específica sobre Catalunya que permite estimar el desenlace de unas elecciones generales en el escenario catalán. Al respecto, y como ya se ha indicado, CiU repetiría como primera fuerza en número de escaños (13), aunque con un retroceso de seis puntos en cuota electoral. Eso sí, la federación nacionalista sostendría una apretada pugna con los socialistas catalanes, que (pese a descender tres puntos) podrían reunir incluso más papeletas y un total de 12 diputados (dos menos que en el 2011). Las otras novedades que, según el sondeo, registra el mapa electoral catalán se centran en el descenso de los populares (tres escaños y cinco puntos menos en cuota de voto), en contraste con el sustancial avance de ERC (siete puntos y cuatro diputados más, hasta un total de siete) o de ICV (cuatro puntos y dos escaños más, hasta cinco en total). Capítulo aparte merece la eclosión de UPyD en Catalunya que, según la encuesta, obtendría más del 5% de las papeletas y hasta dos escaños en Barcelona, merced esencialmente a las pérdidas del PP.

Los restantes indicadores del sondeo son bastante congruentes con las perspectivas electorales. Así, los españoles propinan un suspenso severo al Gobierno del PP (2,93), pero al mismo tiempo sitúan a los populares muy por delante del resto de partidos como los más preparados para gobernar España. Y además, los votantes del PP otorgan al Gobierno un aprobado sin reservas (5,5). En cambio, las notas de los restantes grupos de electores configuran suspensos severísimos (por debajo del 2), salvo en el caso de los seguidores de UPyD, que puntúan al Gobierno con un 2,85. Paralelamente, y en lo relativo a la formación más capacitada para gobernar España, hay que subrayar que frente a un 17% que señala al PP y un 9,4% al PSOE, casi un 55% no considera apto a ninguno de los partidos actuales.

De hecho, ninguna formación política suscita algo parecido al aprobado de los españoles en su actuación diaria. Si el Gobierno merecía una nota de 2,93, el principal partido de la oposición, el PSOE, obtiene un 3,03. Y lo que es más grave para el socialismo: sus propios votantes puntúan su labor en la oposición con un 3,98. La formación mejor valorada es UPyD y su calificación no supera el 3,67 (aunque sus votantes le conceden un 5,19). Un caso similar es el de IU, que cosecha un 3,54 entre el conjunto de los ciudadanos, mientras que obtiene igual nota que UPyD entre sus electores (5,19) e incluso logra una calificación mejor que el PSOE entre los votantes socialistas (un 4,53). Finalmente, aunque reciben peor puntuación global que los partidos de ámbito estatal, los nacionalistas de CiU y los independentistas de ERC obtienen notas bastante aceptables entre sus votantes: la federación nacionalista logra un 6 (y un 4,9 entre los electores de ERC), mientras que Esquerra obtiene un 6,82 entre sus seguidores (y un 5,64 entre los de CiU).

La valoración de los respectivos líderes políticos guarda también cierta coherencia con las tendencias electorales. Los partidos emergentes, como IU y UPyD, colocan a sus máximos dirigentes a la cabeza del ranking de líderes políticos, aunque siempre lejos del territorio del aprobado. Así, la dirigente mejor valorada, Rosa Díez, no logra zafarse del suspenso (4,13), pese que este exhiba una menor severidad que en el caso de los restantes líderes. Su mejor activo es la nota que le ponen su seguidores (más de un 6), ya que sólo el independentista Alfred Bosch logra entre sus votantes una nota más alta.

Ya claramente por debajo del 4 (con un 3,6) aparece el líder de IU, Cayo Lara, que obtiene un 5,3 entre sus seguidores. Y más abajo, el socialista Alfredo Pérez Rubalcaba no sólo cosecha un 3,14 entre el conjunto de los consultados sino que se queda en un 3,89 entre sus propios votantes. Este hándicap lo padece, aunque en menor grado, Duran Lleida -que obtiene una nota global de 3,07-, ya que sus seguidores lo castigan con un leve suspenso (un 4,9).

Por el contrario, y aunque recoge un suspenso rotundo entre el conjunto de los ciudadanos (3,01), Mariano Rajoy cuenta con el beneplácito de sus votantes que lo puntúan con un aprobado holgado: un 5,71. Finalmente, el republicano Alfred Bosch aparece como el líder político mejor puntuado por sus seguidores: un 6,91 (y un 4,9 entre los de CiU).

Las magras expectativas electorales del PSOE sólo se ven atenuadas en el ámbito de las preferencias relativas al presidente favorito de los ciudadanos. Ahí, Alfredo Pérez Rubalcaba se impone con claridad a Mariano Rajoy, ya que mientras más del 35% de los ciudadanos dicen preferir como presidente al secretario general del PSOE, sólo un 26% apuestan por el actual líder del PP. La explicación de estas preferencias es sencilla: tanto Rajoy como Rubalcaba obtienen niveles de respaldo muy similares entre sus respectivos votantes (por encima del 70%). Pero mientras Rajoy logra escaso apoyo entre los restantes electores, Rubalcaba obtiene un respaldo mucho mayor.

 

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