Jaime Peñafiel es sin duda alguna uno de los periodistas españoles que mejor conoce todo lo que tiene que ver con la Casa Real española. Es, por tanto, una voz autorizada para comentar la proclamación de Felipe VI como Rey de España, algo que amablemente ha hecho para Periodista Digital.
EXTRACTOS DE LA ENTREVISTA
El discurso [de Felipe VI] a veces traspasa el mandato del Rey, que es el que es. La mayor parte de las cosas importantes de ese discurso pertenecen al Ejecutivo.
Esperemos que haga honor a lo que ha dicho [sobre la independencia de la Justicia] y vaya un poco más lejos que el Rey Juan Carlos, que dijo en su discurso de hace dos años que la Justicia es igual para todos y luego resultó que no, que se movió como padre para evitar que el tema no afectara tan gravemente a su hija.
La presencia de la Infanta Cristina hubiera sido un insulto a los ciudadanos.
Me imagino que fue un mal día para Juan Carlos I, como también fue un mal día para D. Juan cuando estuvo el día en que se proclamó Rey a su hijo sin estar él presente.
Letizia ha aprendido de pronto a cambiar en solo 48. La Letizia que hemos visto no tiene nada que ver con la de antes. Ella sabe como la Reina [Sofia] que es la consorte del Rey, o la Reina consorte, que el rey es él, que su vida es la vida del Rey.
Nadie gritó ‘viva Letizia’. A veces me pregunto por qué cae tan mal, o caía tan mal, a la opinión pública. Su manera de mirar y de comportarse parece que no le gustaba a la opinión pública. De todos maneras en estos dos actos tan solemnes ha tenido un comportamiento ejemplar. Es más, incluso ha soportado alguna que otra humillación, como pasó el día de la renuncia de D. Juan Carlos, que el Rey la ignoró totalmente.
El Rey ha recibido besos pero no ha dado ninguno.
Me pareció excesivo, casi una exhibición su actitud como madre [de la reina Letizia].
A Doña Federica, la madre de Doña Sofía no se le permitió ver a su hija coronada como reina, y sin embargo aquí los padres de Letizia, y su abuelo el taxista, con 96 años, si vieron a su hija y nieta coronarse.
Me sorprendió que D. Juan Carlos no quisiera pronunciar ni una palabra [en la firma de la abdicación], posiblemente porque se hubiese roto. Se limitó a firmar y al regresar le dio un abrazo a su hijo.
En 17 días se ha improvisado todo, y milagrosamente todo salió bien.
Me gustó que la alcaldesa de Madrid fuera la única señora del PP, de derechas de toda la vida, que no hizo la reverencia. Se lo agradezco, porque si lo hubiera hecho hubiera obligado a todos los madrileños a reverenciar también, cosa que creo que una monarquía moderna no debería permitir.
Si Ana Botella se arrodilla, nos estamos arrodillando todos los madrileños.
Hemos tenido un magnifico Rey [Juan Carlos I].
Felipe ha heredado de su padre los derechos históricos y dinámicos, pero los méritos de su padre son privativos y no son hereditarios.





