Antes de que se extendiera como un reguero de pólvora la noticia del golpe en la mesa de Pedro Sánchez contra Tomás Gómez, la sesión de Control al Gobierno transcurría con normalidad el 11 de febrero de 2015. No se había producido todavía la estampida de periodistas y diputados socialistas a la madrileña calle Ferraz cuando se producía el tradicional intercambio de acusaciones entre el Gobierno y la oposición.
Por segunda vez desde que arrancara el año —Montoro muestra en el Congreso su cabreo con los medios de comunicación–, Cristóbal Montoro tuvo duras palabras para los medios de comunicación por titular como no le gusta a él. La diputada socialista Isabel Rodríguez le había preguntado por las actuaciones contra los delitos fiscales en las obras de la sede del PP en la Calle Génova, y el ministro le había replicado que las «actuaciones son las que se hacen siempre en auxilio de la Justicia».
Rodríguez le mostró una foto de Rajoy con Bárcenas, y espetó al ministro:
Bárcenas está con el presidente, que ha salido corriendo cuando ha oído esta pregunta.
El de Hacienda sacó su lado más chulesco y mostrando una maléfica sonrisa. Le dijo que «con actuaciones como la suya no sé por qué no cerramos la Justicia» y acusó a la socialista de no respetar la presunción de inocencia.
Pero la andanada más fuerte la reservaba para los medios:
Veo que lee usted determinados titulares con fruición. Son titulares con fruición y determinada intención.

Cristóbal Montoro (Fuente: Europa Press).
Sacó su dedo acusador para leer la cartilla a los medios que titulan, según él, con determinada intención y no destacan asuntos como el caso de los cursos de formación en Andalucía. Añadió que esos medios «se dedican a lo que se dedican, a insinuaciones». Puso su particular guinda:
¿Esas quejas [del malestar de los funcionarios de Hacienda con el Gobierno] las ha escuchado alguien o las hace un titular de un periódico?
Isabel Rodríguez escuchaba el rapapolvo de Montoro a los medios y a ella misma con cara de asombro, mientras movía la cabeza de forma reiterada en gesto de negación.
Por su parte, el ministro Wert ha mostrado a los diputados, la prensa y el público un peculiar referente cultural. No ha citado Stefan Zweig, Miguel de Unamuno o Baruch Spinoza. Con un toque de prepotencia, ha respondido al socialista Miguel Ángel Heredia recurriendo a un popular programa infantil de televisión:
Si siguió Barrio Sésamo con atención, sabrá que 1.411 es más que 1.168 esa es exactamente la diferencia en la consideración presupuestaria de las becas entre el ejercicio presupuestario de 2011 y el de 2014; que 317.000 son más que 270.000 que es la diferencia entre el número de becarios universitarios del último año; y que es más una cobertura de becas superior al 20% de los alumnos matriculados que una inferior al 17%.
Poco después nada de esto importaba a sus señorías ni a los periodistas acreditados, todos ellos mucho más pendientes del nuevo culebrón socialista. Uno de los diputados que apoyan al Gobierno nos comentaba en el patio del Palacio de las Cortes: «El PSOE se disuelve como un azucarillo».
