El PP exigió tres puestos en la Mesa a cambio de dejarle la presidencia a Patxi López

¿Es la Mesa del Congreso un indicio de que habrá acuerdo PP, PSOE, Ciudadanos?

Albert Rivera ocupó el centro de la negociación, consiguió dos puestos, que el PSOE no tenga mayoría y que el presidente no sea del partido más votado

¿Es la Mesa del Congreso un indicio de que habrá acuerdo PP, PSOE, Ciudadanos?
Albert Rivera, presidente de Ciudadanos. PD

Dicen veteranos como Ignacio Camacho que Albert Rivera es un líder político al que no gustan los potenciales votantes de su partido y hasta ahora, a la vista de como ha sido de ambiguo y de las flores que iba soltando a Pablo Iglesias, pedro Sánchez y hasta el periodista Jesús Cintora, todo abonaba esa tesis.

Algo ha cambiado en los últimos días, durante los que Ciudadanos ha hecho autocrítica, ha reconocido haber hecho un final de campaña catastrófico y parece haberse puesto las ‘pilas’.

No está claro que Rivera esté realmente decidido a olvidarse de la ‘virginidad’ y a mojarse hasta el rovejón en la política, lo que implicaría incluso entrar en el próximo gobierno de España, como vicepresiente o lo que sea, y al lado de los populares, pero lo ocurrido este 12 de enero de 2016 en el Congreso puede ser un indicio.

 Rivera ocupó el centro de la negociación, consiguió dos puestos para C’s, que el PSOE no tenga mayoría y que el presidente no sea del partido más votado.

Pedro Sánchez dirá que el éxito es suyo, porque le ha conseguido un sillón muy bien remunerado a Patxi López, pero ha quedado como Cagancho en Almagro.

El primer acuerdo de Legislatura del secretario general del PSOE, que hace tan sólo cinco días apostó en Portugal por una alianza de la izquierda que impulsara el cambio en España, ha sido con la derecha. Todo para situar al vasco López al frente de la Presidencia de la Cámara Baja.

A cambio, el PSOE cede la mayoría en la Mesa a la suma de PP más Ciudadanos, que se garantizan tres y dos puestos, respectivamente, de los nueve que integran el máximo órgano de gobierno del Parlamento.

Si esto es el cambio, nada ha cambiado en este arranque de la XI Legislatura porque la proporción del reparto -que los socialistas vendieron como fruto de un acuerdo únicamente con la formación de Rivera y el PP como un pacto a tres bandas- garantiza al centroderecha español una mayoría que no es baladí en un mandato complicado, aunque será breve o brevísimo.

Todo dependerá de si, al final, hay que repetir o no las elecciones, pero aún en el hipotético caso de que Sánchez -Rajoy ya da por perdida su investidura- lograra apoyos suficientes para ser investido, no hay quien apueste por que la Legislatura avance más allá de año y medio.

En todo caso, el tandem PP-Coiudadanos podrá frenar decisiones de PSOE y Podemos, por lo que la de López será más bien una presidencia florero.

Cábalas aparte, el resultado de las negociaciones para el reparto de las Mesas del Congreso y el Senado permite al PSOE exhibir una presidencia que de facto no tendrá el control del órgano de gobierno del Parlamento ni siquiera en el caso de que sumara sus dos representantes a los dos de Podemos.

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