El caos causado por loas ofertas a medida de Pedro Sánchez es total

El ‘corta y pega’ del PSOE, el cachondeo del PP, el cabreo de Podemos y la ‘Operación Albert Rivera’

El 'corta y pega' del PSOE, el cachondeo del PP, el cabreo de Podemos y la 'Operación Albert Rivera'
Mariano Rajoy, Pedro Sánchez, Pablo Iglesias y Albert Rivera.

¿Engaña Pedro Sánchez a todo el mundo como dice el Partido Popular? ¿Es el documento enviado por el PSOE a Podemos «un corte y pega» del pacto de Ciudadnos, «un texto poco serio que esconde las mentiras»?

¿Derogará Sánchez puntos de la ‘Ley Mordaza’ como le ha prometido a IU, aunque que con Ciudadanos solo se haya comprometido a revisarlos?

¿Derogará la reforma laboral el PSOE, pese a que en el pacto alcanzado con Rivera no aparece de forma explícita el compromiso que defendió ante sus dirigentes?

¿Dice Pedro Sánchez la verdad? ¿Está engañando a su partido? ¿Han pecado de ingenuos Ciudadanos y Podemos?

Este 29 de febrero de 2016 Pedro Sánchez dijo que, aquellos que niegan que el texto rubricado con Ciudadanos no recoge la reforma laboral «de facto», son unos mentirosos.

El día anterior, desde laSexta Rivera sostenía que no sabía lo que Sánchez iba diciendo pero, desde luego, en el texto la consabida reforma laboral no aparecía y, en cualquier caso, eso no era lo que él había pactado con el PSOE.

¿Qué ha pasado para que en menos de una semana el acuerdo político, inédito en la historia de España, empiece a resquebrajarse?

Quizás sin pretenderlo, este lunes Pedro Sánchez concitó un nuevo acuerdo. Por primera vez, PP, Podemos y Ciudadanos cuestionaron la ambigüedad de Pedro Sánchez, calificada por parte del PP de «mercadeo», de Podemos de «corta y pega y poco seria», y por parte de Ciudadanos, anticipando al candidato socialista que, si está dispuesto a hacer matizaciones al texto, lo primero que tendrá que hacer es consultárselo a Rivera y por tanto «no se puede cambiar ni una coma» sin el visto bueno de Ciudadanos.

Para ahondar aún más en el enfado de las fuerzas políticas frente a la amalgama de propuestas del actual líder socialista, también En Marea y ERC mostraron sus cartas.

Los primeros han dicho no a la oferta del PSOE y le avisan de que si bien «el papel lo aguanta todo, la gente ya no lo aguanta todo».

Los segundos, ERC, han ido más lejos en sus explicaciones y a propósito de las promesas han añadido que «la palabra del PSOE vale menos que un euro marroquí». En Comú ha dado su opinión de igual modo y sobre la oferta catalana del PSOE ha declarado: «Gracias por la propina, pero igual antes vale la pena pagar la cena».

Lo cierto es que la búsqueda de más apoyos que los votos favorables de Ciudadanos, con los que el PSOE solo suma 130 escaños, ha precipitado a la formación socialista a un abanico de propuestas en función del partido al que se dirige que en ocasiones se contradice con las 200 iniciativas selladas con Albert Rivera.

De ahí que la reacción de Ciudadanos haya sido la de – tras escuchar la variopinta paleta de ofertas de Pedro Sánchez- poner un precio al acuerdo. Solo votarán a favor si el texto pactado conserva íntegro su espíritu.

Operación Rivera

En este escenario de follón ideológico y por ende de bloqueo institucional, las expectativas de éxito de Pedro Sánchez se complican.

De momento, en la primera votación de investidura a los socialistas solo les consta el aliento explícito de Ciudadanos y el de Coalición Canarias. (Está por ver si el sustento de IU y Compromís se materializa).

Pues bien, a tenor de lo contado y de la incompatibilidad que reina entre Pedro Sánchez y Mariano Rajoy, cobra cada vez mayor interés la hipótesis de que el jefe de la próxima legislatura no sea ninguno de los dos, y es ahí donde entra en las quinielas el nombre de Albert Rivera.

Este fin de semana, el líder de Ciudadanos era preguntado por ello. Rivera admitía haber escuchado el comentario en los mentideros políticos, pero no prestaba más importancia a un rumor que no compartía por inverosímil y fuera de lugar.

Este lunes, el dirigente de Ciudadanos redundaba sobre esta cuestión y remarcaba no estar de acuerdo con que el próximo presidente del Gobierno sea un independiente, ni por supuesto él.

Más allá de su posición, la idea de que Albert Rivera se acabe convirtiendo en presidente del Gobiernoaprovechando su perfil centrado y pactista, la Operación Rivera, subrayada este lunes por el diario Público, añade que no estaría tan mal vista entre las filas conservadoras, teniendo en cuenta la incapacidad de Rajoy de concitar acuerdos, sobre todo dado el cerco de corrupción.

El planteamiento es el de un Gobierno impulsado por PP, con Rajoy de presidente, y con la abstención del Partido Socialista. Claro que, atrás quedarían aquellos calificativos de naranjita, pichón, cornudo de Sánchez o correvedile del mismo, que el PP le ha acuñado a Rivera.

En otros medios digitales, como contexto.es, la socialista Susana Díaz tampoco descarta explorar esta propuesta de gobernabilidad, atendiendo, primero a un ejercicio de responsabilidad, y segundo a que por ese camino se logra que Rajoy desaparezca, y de algún modo el presidente del Gobierno sea del Partido Popular.

De cualquier forma, la hipótesis que pudiera llevar a Albert Rivera a las puertas de La Moncloa es una operación compleja, que exige renuncias, y como en los pactos de los que hoy se habla, necesita de la generosidad de Rajoy y de Sánchez.

Y uno por unas razones, y otro por otras, no parecen estar dispuestos a brindar esta oportunidad.

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