Política

Todo empezó cuando hace dos semanas, al estilo de lo que solían hacer ellos muy a menudo, se filtró que la Audiencia Nacional investigaba una anotación realizada por el excomisario Pepe Villarejo en la que el policía ahora en prisión menciona una cita con Dolores Delgado cuando era fiscal de la AN.

El Ministerio de Justicia reaccionó en primer lugar negando cualquier encuentro y rechazando la minima relación entre la ministra socialista y el apestado comisario (Nervios en el Ministerio de Justicia: Dolores Delgado se carga a su equipo de prensa).

Horas después y por si acaso, la ministra de Justicia de Pedro Sánchez matizó que no había tenido relación «profesional», ni «personal» con el controvertido policía, más allá de coincidir con él «en compañía de otras personas en algún evento» ('La comilona del Rianxo': Lola, Villarejo, 'El Gordo', Garzón y dos comisarios del montón).

Este 24 de septiembre de 2018, el departamento que dirige Delgado reconoce ya que coincidió con Villarejo en tres ocasiones. Pocas parecen, para el grado de confinza y el tuteo que se gastan ambos en la comilona que pagó Villarejo y en la que se pusieron 'como el kiko' la fiscal, Garzón y tres comisarios.

La nota oficial es patética:

"A lo largo de sus 25 años como fiscal de la Audiencia Nacional, la ministra tiene recuerdo de haber coincidido con el comisario en tres ocasiones junto con otros mandos policiales y cargos judiciales".

La atribulada Delgado atribuye a la «estrategia procesal» consistente en «atacar al Estado» del excomisario José Manuel Villarejo la filtración de las conversaciones que mantuvo durante un encuentro con él junto al ex juez Garzón y otros mandos policiales (Dolores Delgado, la fiscal que parecía la novia de Garzón, comía con Villarejo y acabó de ministra).

Todo indica que no es precisamente del entorno de Villarejo de dónde procede el material, sino del ambito judicial (Los 5 momentos más morbosos de la ministra Delgado en la comida con Garzón y Villarejo: tiene que dimitir ).

Para el excomisario, intentando como esta que le den la libertad provisional tras 10 meses entre rejas, lo difundido este lunes es fatal, porque le enfrenta con todo bicho viviente, incluidos su propios compinches (La picante grabación sobre sexo entre la ministra Delgado y el excomisario Villarejo la deja al borde de la dimisión).

El «evento» en el que se grabaron los audios, apunta Justicia, tuvo lugar el 23 de octubre de 2009 y fue convocado por el entonces director adjunto operativo (DAO) de la Policía Miguel Ángel Fernández Chico para celebrar la concesión de una medalla a Villarejo, que fue quien pagó la factura con dos billetes de 500 euros (La Audiencia Nacional investiga si el exjuez Garzón también cobró del excomisario Villarejo).

Dicen desde el Ministeriop de Justicia que la entonces discal Delgado no estaba invitada, pero acudió acompañando al entonces magistrado Baltasar Garzón, que se lo pidió, se supone que para presumir de ligue (El 'Lolagate' de Pedro Sánchez: La ministra de Justicia tenía 'rollo con el excomisario Villarejo).

Ambos se conocen desde hace 19 años, han colaborado en la desarticulación de cárteles de la droga, comandos de ETA y hasta se han ido de fin de semana juntos, incluyendo alguna cacería. El Ministerio recalca que la amistad entre Delgado y Garzón «es pública y notoria».

Dice la nota oficial que que en su etapa como fiscal Delgado también ha trabajado «en varias ocasiones» con junto al comisario Enrique García Castaño -presente en la comida-, «al igual que otros muchos jueces y fiscales de la Audiencia Nacional», y lo presenta como «uno de los principales expertos españoles en materia de terrorismo yihadista y de ETA».

El comisario García Castaño, conocido en círculos policiales como «el Gordo» y mano derecha y socion de Villarejo, está imputado como él en el caso Tándem y de su defensa se ha hecho cargo Garzón.