Cada Cámara regional es soberana para decidir su actividad

Los diputados catalanes, que son los que más vacaciones tienen en España, amplían el asueto hasta octubre

Este 2018, los catalanes disfrutarán de casi cuatro meses de asueto, un mes más que los parlamentarios del resto de comunidades autonómas

Los diputados catalanes, que son los que más vacaciones tienen en España, amplían el asueto hasta octubre
Mascotas, perro, playa y vacaciones. PD

La doctrina constitucional vino a dividir en dos los periodos de sesiones en las cámaras legislativas, de tal manera que la actividad parlamentaria cesa al año tres meses (los meses de enero, julio y agosto), tiempo más que suficiente para que los diputados compaginen descanso con visitas de trabajo a sus circunscripciones.

Sobre todo cuando los que pagan sus sueldos son todos los españoles que, en general, veían ya excesivas esas vacaciones parlamentarias.

Es por ello que algunas cámaras autonómicas regularon plenos ordinarios incluso durante esos meses no hábiles (Madrid) o alargaron el curso hasta el 31 de julio (como Castilla y León).

En el extremo contrario están aquellas cámaras que, como la andaluza, siguen pagando dietas a sus diputados por desplazamientos que, al cerrar en agosto, no van a realizar. O quienes como el Parlamento catalán alargan un mes más las vacaciones y permanecerá oficialmente cerrado hasta el 2 de octubre, habiendo que esperar hasta el 10 y 11 de octubre para encontrarse el primer pleno con sesión de control al Ejecutivo regional.

Es decir, como la «normalidad» reina en Cataluña, la Mesa de la Cámara, dominada por los separatistas, decide tomarse cuatro meses de vacaciones.

Estos larguísimos periodos de inactividad, que sobrepasan los ya holgados que marca la Constitución, suponen una clara falta de respeto a los ciudadanos, cuyos políticos, a los que sufragan el sueldo, tienen tres veces más de descanso que la mayoría de los españoles. No se trata de una crítica demagógica, sino de sentido común.

Afinar los reglamentos para limitar esos periodos vacíos ayudaría notablemente a mejorar la opinión de los ciudadanos sobre su clase política, alejándole de la sensación de privilegio que ahora acompaña al oficio de diputado. España no cierra tres meses al año. Los parlamentos tampoco deberían hacerlo.

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