Sigue la incógnita

La Mesa del Congreso: la primera gran batalla entre Alberto Núñez Feijóo y Pedro Sánchez por la investidura

Puede marcar tendencia sobre si habrá o no Gobierno

La Mesa del Congreso: la primera gran batalla entre Alberto Núñez Feijóo y Pedro Sánchez por la investidura

A menos de 24 horas para la Constitución de las Cortes el panorama sigue siendo incierto. No solo en cuanto a quién será el presidente de Gobierno sino a si será viable.

Pero antes de dilucidar esa interrogante, lo primero será conformar el Parlamento y esta está siendo la primera gran batalla que pueda marcar el futuro de una Legislatura o no.

Para ello, tanto el PSOE como el Partido Popular (PP) están en modo ‘guerra’ para poder hacerse con la presidencia del Hemiciclo. Una de las ‘ofertas’ con las que seguramente tanto Pedro Sánchez como Alberto Núñez Feijóo será un puesto en la Mesa del Congreso.

Después de las elecciones del 23J, ni el PP ni el PSOE son dueños de su destino. Todo ha quedado en manos del prófugo de la justicia, Carles Puigdemont y su partido, Junts per Catalunya. El partido lunático, como lo definió Sergio Fidalgo, es una incógnita y nadie sabe a ciencia cierta qué pasará el día de mañana. Cabe señalar que la elección de los miembros de la Mesa es secreta, por lo que nadie asegura que todos los diputados de los partidos involucrados respete la votación en bloque.

Quién dirige este órgano dentro del Parlamento representa la tercera autoridad del Estado, lo que pone en dimensión la relevancia del puesto. Además, la Mesa tiene el poder de tramitar o no determinadas leyes. La mesa está conformada por nueve integrantes y los socialistas harán todo lo que esté en su poder para seguir con el control de la presidencia de la Cámara.

Sobra decir que de imponerse el PSOE en la composición de la Mesa, quien la dirija tendrán que aceptar tramitar a discusión leyes que bordearán la ilegalidad y la inconstitucionalidad, de acuerdo a las peticiones de los partidos independentistas de los que depende Sánchez no solo para mantenerse en Moncloa sino para avanzar cualquier proyecto, en caso de gobernar. Por ejemplo, la ley de amnistía fue negada en la Legislatura pasada, por lo que no se discutió dentro del Hemiciclo.

En la Legislatura pasada fue la socialista Meritxell Batet quien ocupó el cargo. La catalana viendo como pinta el panorama, se negó a repetir. Y a Sánchez le costó encontrar quién aceptara dar el paso para ser un títere de él, de Bildu, de ERC y de Junts. Con el riesgo político y penal que eso implica porque el cargo no está exento de responsabilidades.

Finalmente, será la ex presidenta de Baleares, Francina Armengol la candidata de Sánchez en un intento por complacer a los socios separatistas catalanes. Cabe recordar que durante su tiempo al frente de la comunidad autónoma, los escándalos de corrupción estuvieron a la orden del día. Por si fuera poco, también ocurrió el caso de abusos a menores tutelados por el Ejecutivo regional.

Por su parte, al PP solo le queda intentar atraer bien al PNV o a algún otro partido minoritario como Coalición Canaria con un puesto en la Mesa para obtener su apoyo. Esto no es poca cosa, porque aunque menos relevante que la presidencia, una silla permite a los partidos el tener acceso a información privilegiada, así como voz y voto en el proceso legislativo.

Para dirigir el Parlamento, los populares barajan los nombres de Cuca Gamarra, Marta González, Carmen Fúnez y Carmen Navarro, aunque a lo largo del día definirá quién intentará ser la “nueva Ana Pastor”.

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