Rubalcaba dice a Rajoy que no puede defender a «sus corruptos» y atacar a las instituciones del Estado si quiere gobernar

El vicepresidente primero del Gobierno, Alfredo Pérez Rubalcaba, advirtió hoy al líder del PP, Mariano Rajoy, de que no puede «defender a sus propios corruptos» y atacar a la vez a las instituciones del Estado, si tiene aspiraciones de gobernar.

En su primera intervención en una sesión de control tras su nombramiento como vicepresidente, Rubalcaba respondió a cuatro preguntas, una de ellas sobre el «caso Malaya».

El diputado popular Rafael Hernando comenzó su intervención en el Pleno de control respondiendo a las acusaciones de «antisocial» que Rubalcaba dirigió al PP en su anterior respuesta a Soraya Sáenz de Santamaría.

«Lo que es antisocial es crear tres millones de parados más en este país y dejar el sistema de pensiones en quiebra, que es lo que ustedes hicieron», le espetó Hernando.

Rubalcaba la respondió con sorna: «Lo único que he podido oir es que ha salido usted en defensa de la señora Sáenz de Santamaría, lo cual no sé si le hará mucha gracia».

El diputado popular preguntaba en realidad por la posible vinculación de la Policía con el «caso Malaya» y acusó al vicepresidente y ministro de Interior de tener dificultades para «oir la verdad».

Insistió en que el archivo provisional de la causa no implica «la inocencia de nadie como usted pretende, sino sencillamente que no se ha querido investigar y que el comisario `malayo� anda suelto».

Hernando le acusó de investigar al PP y de elaborar informes sobre posible corrupción en el primer partido de la oposición, actividad que debería haber provocado su «dimisión» y que, en cambio, está en el origen de «su ascenso».

Para el PP, el nombramiento de Rubalcaba como número dos del Gobierno supone un «triste epitafio para un Zapatero que ha pasado del furor del talante a la promoción de la mentira y la involución».

Hernando acabó pidiendo al vicepresidente que «busque al comisario `malayo�, porque si no, acabará uniendo su destino al de Roca y al de los fantasmas que le van a perseguir durante su vida».

Rubalcaba trató de explicar a la Cámara «de qué va este asunto» y comenzó recordando que se archivó la investigación porque no se demostró vinculación alguna con la Policía.

«El asunto revive porque el abogado de un procesado del ‘caso Malaya’ lo saca con la intención de poner en cuestión el procedimiento y para ello pone en cuestión el procedimiento y para ello ataca al jefe de la policía que investigó. Lo grave es que usted traiga aquí esa táctica del abogado», argumentó.

Rubalcaba advirtió a Hernando de que mañana mismo ese abogado podrá esgrimir el diario de sesiones del Congreso en su defensa, y «lo más grave todavía es que el PP, en lugar de atacar a los presuntos corruptos, que los tienen, está atacando a la Policía».

«Esa es la táctica de muchos delincuentes, que nunca han hecho nada y dicen que los jueces y los fiscales les han tratado mal, y yo le pido al señor Rajoy que reflexione sobre si un partido que ha gobernado y quiere seguir gobernando puede defender a sus propios corruptos atacando a las instituciones del Estado de Derecho», dijo el número dos del Gobierno.

CHIVATAZO

Rubalcaba tuvo que enfrentarse una semana más a las preguntas del diputado del PP Ignacio Gil Lázaro sobre el «chivatazo» del bar Faisán. El parlamentario popular copió la fórmula del vicepresidente en una pregunta anterior y destacó que la ventaja de su nuevo cargo es que «por fin el señor Zapatero va a escuchar lo que tengo que decir».

Tras la ironía, Gil Lázaro arremetió con dureza contra el número dos del Ejecutivo. Le acusó de «necedad y osadía» al tratar de cargarle «el muerto» a las autoridades francesas y le responsabilizó de devolver al Estado a «las cloacas».

«El chivatazo lleva la marca Rubalcaba», dijo, «la marca de la manipulación, de la mentira, de la traición y del escándalo». «Usted, señor ministro, lleva una larguísima trayectoria que le retrata. Es usted representante de aquel felipismo hundido por la corrupción y los crímenes de Estado. Es usted deudor de la democracia por la ruindad de su conducta en la jornada de reflexión el año 2004», arremetió Gil Lázaro.

El diputado popular acabó asegurando que el presidente del Gobierno ha entregado en manos de Rubalcaba una «gran concentración de poder» en su «agónica desesperación». «Sabemos para qué y contra quién va a utilizar su poder, pero en absoluto nos asusta», acabó acusando.

Rubalcaba, por su parte, le recordó que ya le ha hecho 26 preguntas sobre este asunto, «que suma una hora insultándome, calumniándome a mí y a muchos policías que se juegan la vida en el País Vasco».

«Hoy le hubiera gustado insultarme todavía más, pero es que no puede. Yo tengo una ventaja: que esto lo va a oir más gente, que es lo que yo quiero, que le oigan a usted. Y usted tiene una deventaja: que lo que usted dice figura para siempre en el diario de sesiones para su oprobio y el de su grupo».

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