Los argumentos de la defensa para demsontar al acusación contra Camps

Javier Boix, abogado de Francisco Camps, dice que su cliente es «una persona de gran austeridad»

Afirma que su cliente es "racanillo"

Javier Boix, letrado de Francisco Camps, ha calificado reiteradamente la acusación por cohecho contra el expresidente valenciano de «absurda», y le ha descrito ante el jurado como una persona «extremadamente afectuosa» y austera, a la que a veces llaman «racanillo».

LOS ARGUMENTOS DEL ABOGADO DE CAMPS

  • «No coinciden el escrito de la acusación de una parte y la otra. Conforme le voy conociendo es una persona de gran austeridad que no responde a ese mundo que intentan pintar, «es un racanillo» que mira la peseta y pregunta el precio antes de comprarla- una persona que le regalan no va preguntando precios».
  • «Tienen documentado, su mujer que es la que iba a pagar que es la que paga, eran más caros. Las prendas que habitualmente compraba en El Corte Inglés eran más caras. Se deja comprar por unas pocas prendas que comparadas con las que habitualmente se compra es el doble de caro que le regalan».
  • «Su perfil personal. Se trata de una persona, porque estamos juzgando a las personas, que es lo penal que es lo más duro que hay. Tiene una larga trayectoria en su partido, una función muy noble, desde principios de los 90. Nunca, es muy conocida su austeridad, en ningún momento y tiene que ser cuando es presidente de la Generalitat cuando sale este asunto».
  • «Extremadamente afectuoso, entrañable y muy pendiente de los problemas de los demás. Y utiliza adjetivos entrañables aun teniendo poca relación. Quienes le conocen por su cercanía no les sorprende pero quienes no hemos tenido relación si puede sorprender». 

Según ha contado Boix en la exposición inicial del juicio, las personas que no le conocen «se pueden extrañar» de la forma «tan sumamente entrañable» con la que habla con algunas personas.

Empleaba este tono en las conversaciones telefónicas que mantuvo con uno de los cabecillas de la trama Gürtel, Álvaro Pérez «el Bigotes», en las que le llamó «amiguito» y que fueron intervenidas por la Policía. «Él es así», ha justificado.

Según dice, tenían el teléfono intervenido «desde hace meses» pero únicamente se han registrado policialmente un par de conversaciones y en ninguna se alude a trama alguna: «Si tenían comprado al presidente de la Generalitat, qué menos que un comentario de ‘oye, que te hemos comprado un traje'».

Camps, además, es una persona «de gran austeridad», por lo que es «absurdo» -adjetivo que ha empleado decenas de veces- pensar que es verdad «todo lo que se le intenta achacar». «Incluso le han llegado a llamar ‘racanillo’, y alguien que no paga no va de rácano por la vida ni pregunta los precios», como él siempre hace, según ha dicho.

El letrado ha pedido a los miembros del jurado que no olviden que «juzgan a un ciudadano», y que se abstengan de «políticas y partidos» para darse cuenta de unas acusaciones «absurdas» que «nada tienen que ver con la realidad».

Por su parte, el abogado de Costa, Juan Casanueva, ha negado que su cliente recibiera regalo alguno, y ha destacado además que desde su posición de diputado autonómico no podía influir en las adjudicaciones de la Generalitat.

Además, ha adelantado que presentarán un testigo que certificará que los supuestos trajes recibidos de la tienda madrileña Forever Young no pertenecen a él porque no son de su medida, mientras que los del establecimiento Milano fueron abonados por el ex «número dos» de Camps.

A pesar de no existir pruebas en su contra, según dice su abogado, está aquí «para defender su honorabilidad».

En el lado contrario, la representante de la Fiscalía Anticorrupción, Concepción Sabadell, ha dicho que los hechos son mucho «más sencillos de lo que perecen», y se pueden resumir en una sola frase: «Camps y Costa aceptaron regalos en consideración a su función pública».

Recibieron un «considerable número» de prendas «continuamente ofrecidas» por los cabecillas de la trama, Francisco Correa, Pablo Crespo y Álvaro Pérez «el Bigotes», quienes las abonaron a través de sociedades vinculadas a su red.

«Los regalos se hicieron exclusivamente por la función pública que tenían los acusados, y se hacían para que sus cargos se ejercieran de forma favorable hacia quienes se los entregaban, y esto está tipificado como cohecho», ha añadido.

La fiscal ha recordado que el exvicepresidente del Gobierno valenciano Víctor Campos y el exjefe de gabinete de la Conselleria de Turismo Rafael Betoret fueron acusados por este mismo motivo, pero reconocieron los hechos el pasado mes de septiembre y fueron condenados sin necesidad de juicio.

«El legislador es tajante al respecto: recibir regalos en función de su cargo público y sin que sea necesaria una contraprestación es delito», ha remarcado la acusadora pública, quien ha advertido al jurado de que los procesados (liberados legalmente de la obligación de decir la verdad), e incluso los testigos, podrían mentir en sus declaraciones.

En este mismo sentido, el letrado de la acusación popular, Virgilio Latorre, ha argumentado que a la hora de comprar una camiseta únicamente es necesario fijarse en la talla, pero adquirir un traje conlleva seleccionar el color, la tela, el corte y la toma de medidas, lo que revela «una participación de los acusados en todo este entramado» ideado por la trama para influir en su voluntad.

 

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Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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