Análisis / El PSOE en su laberinto

Los socialistas callan y pocos quieren salir en la foto

El desencanto se reflejó en el debate de investidura

Sin aparente capacidad para renovar el discurso si no se da una previa y rotunda autocrítica que pocos socialistas se atreven a abordar

Llama poderosamente la atención el carisma que, milagrosamente, Mariano Rajoy acaba de recuperar cuando hace cuatro años muchos de los que hoy se pegan a él sin sonrojo, lo evitaban al considerarle un perdedor. Hoy se han invertido los papeles y es a Rubalcaba a quien los suyos miran con cierto recelo. No en vano alguien tiene que pagar la catástrofe electoral socialista y ya la inmolación de Zapatero no parece bastante.

La situación del Partido Socialista Obrero Español quedó patente en la foto de ayer (lunes 19 de diciembre de 2011), en un Hemiciclo donde casi aparece como un partido residual. Con un ex presidente y ministros de rostro gastado que conservarán, muchos de ellos sus escaños, gracias a la lógica del aparato que premia no siempre a los mejores, sino a los que más salen en la foto.

El desencanto socialista se reflejó en el debate de investidura del nuevo Presidente. Tras los rotundos fracasos, no tanto en la toma de decisiones frente a la crisis financiera, sino en la nefasta explicación o comunicación de las mismas, los socialistas se han quedado sin mensaje, o al menos sin fuerza para volver a repetir los mismos que les han llevado a la hecatombe, y sin aparente capacidad para renovar el discurso si no se da una previa y rotunda autocrítica que, por el momento, pocos socialistas se atreven a abordar.

Ellos saben que es hora de asumir la responsabilidad del tsunami que les ha arrebatado casi todos los ayuntamientos y autonomías, además de cincuenta escaños. Por eso, hasta el Congreso de febrero, todos callan y son muy pocos los que quieren, siquiera, que se les vea en la foto.

COMENTE Y LEA EL ARTÍCULO COMPLETO EN «Ojo Crítico»/A pie de calle

Te puede interesar

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído