Charla en la Asociación para la Defensa de la Transición

Solchaga: «Guindos ha manejado la crisis bancaria de una forma insensata»

"Pasará a la historia como uno de los destructores de la economía europea"

La actualidad nacional, con la economía en dificultades y estando España ante la lupa de los analistas europeos, hacía atractiva la invitación de la Asociación para la Defensa de la Transición, este 6 de junio de 2012, que convocaba a sus asociados y simpatizantes al Hotel Los Galgos, de Madrid, para escuchar a Carlos Solchaga Catalán, el que fuera ministro socialista, primero de Industria y Energía y luego de Economía, cuando Felipe González era el inquilino que ocupaba el Palacio de la Moncloa.

Apartado el ex ministro de la actividad política y ocupado, con algún socio, en una empresa que se dedica a los estudios, análisis e informes sobre estrategias de mercados, había curiosidad por conocer las opiniones del experto (también las intenciones); y, con vistas a la actividad política entre los socialistas, saber quiénes estaban interesados en escuchar su parlamento y, lo que también era sugestivo, dejarse ver al lado del otrora gestor de la Economía nacional.

Aunque habían anunciado su asistencia treinta y ocho personas, a la hora de compartir mesa y mantel sólo acudieron treinta y dos. Entre ellas, dos ex ministros (Cristina Alberdi y Luis González Seara), algún político del pasado (Carmela García Moreno, Juan Díez Nicolás, Luis Guzmán Justicia, etc.), el General Andrés Casinello que preside la asociación, un par de catedráticos y algunos asociados.

Tras la presentación del catedrático Díez Nicolas, Carlos Solchaga comenzó lo que se había anunciado como El dilema de la política ecónomica, con un análisis estricto y muy profesional de la actualidad y algunas afirmaciones previas categóricas: Tenemos seis millones de parados. En esta situación no es posible una política expansiva porque no es creíble que se pueda pagar la deuda que se contrae. Es necesaria una política de ajuste fiscal aunque ello implique la reducción de la demanda y el gasto doméstico.

Aunque sería bueno que pudiéramos gastar más, no podemos porque no nos fían. Si el dinero que viene del Banco Central Europeo no llega a las empresas, la política fiscal que se arbitra no sirve. La situación económica española está metida en un bucle y la única salida posible de la crisis hay que buscarla propiciando la confianza de los mercados y consiguiendo la tranquilidad que da el paso del tiempo sin sobresaltos.

Inmediatamente después, hizo un examen del escenario español reconociendo que, aunque él fuera socialista, debía admitir que el Gobierno de Mariano Rajoy se encontró al llegar con una muy mala herencia, que el propio Rajoy y sus ministros contribuyeron a deteriorar haciéndola pública. Y que, aunque Rodríguez Zapatero intentó unas mejoras en sus últimos meses de gobierno, debía advertirse que las circunstancias que se derivan de la situación autonómica están produciendo un entorpecimiento de la situación nacional y un retraso en la solución de la Crisis financiera.

Al analizar las medidas recientes del gobierno: Calificó como un acierto emprender una Reforma Laboral, que era imprescindible. Valoró positivamente la decisión del gobierno del PP para emprender el ajuste fiscal. Y censuró los que citó como los dos errores más importantes cometidos por el Gobierno hasta el momento: La forma de imponer el Ajuste Fiscal. Y el trato dado a la Gestión de la Crisis Bancaria.

Respecto al Ajuste Fiscal, citó como censurables:

– La confección de unos Presupuestos Generales del Estado que pretenden conseguir la reducción del PIB con cargo a una subida de impuestos, que los hacen poco creíbles, porque obliga a que sean los ingresos los que deban aumentar en una situación como la presente.

– Admitir, hoy y por el Secretario de Estado, que se podrá estar en la necesidad de «echar mano» de las Reservas de la Seguridad Social, porque genera alarma e inseguridad.

– Obligar a las Comunidades Autónomas a conseguir acabar el año con un déficit impuesto, para conseguir el objetivo de un equilibrio presupuestario, que va a producir tensiones y generar desconfianza.

Al ocuparse de la forma que se ha empleado para ocuparse de la Gestión de la Crisis Bancaria, reprochó al Gobierno:

– Prescindir de la Realidad del Banco de España, permitiendo el deterioro público de la entidad y la dimisión del Gobernador.

– Arbitrar medidas poco meditadas, improvisadas y corregidas continuamente, con unas cifras variables que generan desconfianza en los mercados.

– La gestión de la realidad de Bankia, de la que llego a decir que es difícil de conseguir hacerlo peor; y que, por sí misma, exigiría dimisiones inmediatas si el país estuviera en situación de permitirse según qué dimisiones.

A continuación, formando España parte de Europa, antes de afirmar que «La Unión Europea no está a la altura de las circunstancias actuales» se entretuvo en analizar: La conveniencia de un Banco Central Europeo independiente de los estados miembros de la Unión. La postura de Alemania, conforme con unas medidas a largo plazo que le benefician en perjuicio de algunos estados miembros, como Italia o España. Y la realidad de una realidad económica europea no uniforme y sin las capacidades organizativas necesarias para arbitrar una política económica común.

Para terminar, se ocupó de lo que llamó los tres escenarios económicos posibles, que evaluó con las posibilidades porcentuales que entendía correspondían a cada uno de ellos:

1.- Salida del euro: Con una posibilidad del 0%. Porque, argumentó, si España e Italia, con su volumen, salieran del euro se produciría una «bomba financiera internacional de dimensiones colosales» que implicaría la desaparición del euro y una conmoción económica de índole mundial.

2.- Intervención de Europa en España e Italia, que significaría la petición de esa intervención por los estados afectados y por unos importes que cifró en 700.000 millones de euros en el caso español y 1.700.000 millones de euros en el caso italiano. Censuró la postura reciente de Montoro, al proclamar el temor a que no acuda nadie en vísperas de la Subasta de Deuda Pública. Y admitió que existe un 50 % de probabilidades de que ésa sea el futuro inmediato.

3.- Evitar el rescate de España e Italia, con una posibilidad del 50 % y que llevaría aparejada la necesidad de un cambio radical de la postura de Alemania y las estructuras comunitarias europeas. En este sentido, aventuró la conveniencia de modificar las leyes que articulan el funcionamiento del Banco Central Europeo, para colocarlo en situación de poder recibir órdenes de intervención de forma ilimitada para: Garantizar a los mercados el cobro de la deuda. Prolongar el periodo de ajuste fiscal. Y producir la inyección de capital a los bancos.

Terminó su discurso advirtiendo que si fuera necesario el Rescate, éste significaría un fracaso colectivo nacional, que sería «humillante para unos cuantos y políticamente criminal para el gobierno».

Una vez terminado el discurso, y en contestación a algunas preguntas, hizo algunas precisiones llamativas, que rompieron de alguna forma la aridez del tema tratado:

– El 95 % de las decisiones y medidas han de venir de fuera y sólo el 5 % restante le corresponde a un gobierno que ha de: Seguir con la línea emprendida. Exigir e imponer las reformas estructurales del Estado. Y mejorar el trato con los bancos que, en general, no son censurables y compiten en régimen de igualdad con un «Banco de Santander que es uno de los mejores bancos del mundo mundial».

– El PSOE debe ejercer la oposición siendo consciente de que «el electorado le ha corrido a gorrazos», que la Oposición no está para oponerse a todo y que en este caso ha de «callarse y tener las manos limpias para exigir que los sacrificios sean repartidos con equidad».

– Habrá que estar atentos a las elecciones griegas próximas, porque la salida del euro de los griegos sería muy grave porque podría arrastrar a Italia, España y Francia.

Y terminó con lo que llamó dos frases redondas:

– «Guindos ha manejado la crisis bancaria de una forma insensata y tiene perfecto derecho a pasar a la historia como uno de los principales destructores de la realidad económica europea».

– «Europa es un proceso en marcha. Y aunque en Europa a veces hemos sido expertos en la intolerancia, la realidad es que esto es Europa: O la quieres o te vas».

 

Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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