Reaparición en un acto junto al cardenal Cañizares

El milagro de Santa Teresa no alcanza para evitar un atronador abucheo a ZP en Ávila

Al ex presidente sólo le faltó recurrir a la frase de Joan Laporta, "¡Al loro, que no estamos tan mal!"

Sólo la intervención divina de Santa Teresa podía deparar un encuentro, un debate entre dos posturas tan antagónicas como las del cardenal Antonio Cañizares y el ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero. Si por algo destacó el mandato del ‘falso leonés’ fue por su continuo intento de romper todos los puentes con la Iglesia Católica.

Pero el tiempo todo lo puede y, milagros, al margen, La Razón y la Universidad Católica de Ávila fueron capaces de sentar en la misma mesa a estas dos personalidades que, en tiempos pretéritos, eran verdaderos polos opuestos.

Sin embargo, el hecho de que Cañizares y Zapatero compartan escenario no quiere decir que esa entente cordiale se traslade al resto del auditorio abulense del Palacio de Congreso Lienzo Norte.

Más bien, todo lo contrario. Y es que la primera intervención pública en España del ex presidente del Gobierno retrotrajo a los asistentes a aquella mítica charla de Felipe González en 1993 en la Universidad Autónoma de Madrid, cuando el entonces jefe del Ejecutivo y candidato a la reelección era abucheado y silbado por la gran mayoría de los asistentes.

Pues bien, casi dos décadas después se revivió el mismo episodio en la presentación del debate entre el obispo Cañizares y el ex presidente Zapatero en torno al ‘Humanismo en el siglo XX’.

Costó más que ayuda divina (nunca mejor dicho) aplacar a las decenas de personas que, nada más ver que Zapatero llegaba al escenario, comenzaron a abuchear, pitar y hasta soltar alguna que otra palabra de grueso calibre.

Hay quien lo decía en los pasillos del Palacio de Congresos de Lienzo Norte, que el ex dirigente levanta pasiones… pero de negatividad, de rechazo a las políticas llevadas a cabo durante sus dos legislaturas.

Francisco Marhuenda, director de La Razón y moderador del debate, se las vio y se las deseó cuando pidió respeto a quienes no estaban de acuerdo con la presencia del ex presidente.

De hecho, la pitada fue más que sonora y el miedo en los organizadores (lógico por otra parte) era que la noticia acabase siendo los desaires al ex mandatario en vez del propio debate.

Cañizares, tirando de tranquilidad y reclamando que se dejasen expresar todas las ideas en un foro de libertad, consiguió tranquilizar algo los ánimos y hasta arrancó algunos aplausos. Pero fue sólo un espejismo.

El propio Zapatero, en su primer turno de palabra, dijo, no sin cierta ironía (o con toda la ironía del mundo), que es consciente de que aún despierta algunas incomprensiones. La frasecita, evidentemente, causó otro revuelo importante que tuvo su réplica cuando el ex presidente alargó casi al doble del tiempo adjudicado el primer turno de intervención, pactado en siete minutos, y que él prolongó hasta llegar a provocar la irritación (por enésima vez) de un abarrotado auditorio.

De todas formas, a ZP se le observaba en cierta medida en su salsa, que es la del placer de ir siempre a contracorriente. El ex presidente era consciente de que en Ferraz sentó como una patada en salva sea la parte su presencia en un debate con el cardenal Cañizares y que, por supuesto, nadie en Ferraz iba a respaldar al ex presidente.

Bueno, todos no. El siempre oportuno y ladino José Bono, aprovechando su buena relación personal con Antonio Cañizares, volvió a atravesar el Tajo para llegar hasta la amurallada Ávila y personarse por allí. Y es que bueno es Bono como para perderse un evento al que acuden todos los medios nacionales.

Y en cuanto al debate en sí, pues pocos puntos de acuerdo, al margen de reconocer que nos encontramos en un momento de crisis. Y es que hasta en algo tan trascendental para los europeos y, más en particular, para los españoles, como es poder llegar a final de mes, ni siquiera deparó un entendimiento entre Cañizares y Zapatero. Aquello era casi un remake o un remedo de ‘No me chilles que no te veo’, pero con menos dosis de humor.

Mientras el cardenal hablaba de una crisis mayor, no sólo económica, sino también de valores; el ex presidente se dedicó a tirar de folio (en realidad estaba más tiempo mirando el guión y los papeles que llevaba preparados) para colarle a las más de 2.000 personas un ladrillo de historia económica para decirnos que desde que en 1870 se tienen fuentes estadísticas, en el Mundo ha habido 148 crisis económicas (tocamos a más de una por año) y que en cierta medida todo ha mejorado.

Pues nada, será cuestión de que se lo explique a los más de cinco millones de desempleados que hay en España o que, imitando al inimitable Joan Laporta, vaya al corazón de la Unión Europea y le diga a Ángela Merkel o a los prebostes de Bruselas que: «¡Al loro, que no estamos tan mal!»

Autor

Antonio Chinchetru

Licenciado en Periodismo y tiene la acreditación de suficiencia investigadora (actual DEA) en Sociología y Opinión Pública

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