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La imputación de Rato sorprende a García-Margallo: «Lo lamento porque le quiero bien»

Aguirre también evita pronunciarse sobre Bankia

La imputación de Rato sorprende a García-Margallo: "Lo lamento porque le quiero bien"
José Manuel García-Margallo y José María Aznar. A. Chinchetru

Para Nasarre, alguien que ocupa cargos públicos desde 1977 no es un político profesional

La sexta jornada del Campus FAES 2012 gana peso político con respecto a los días anteriores. Arranca el 4 de julio de 2012 con José María García-Margallo, presentado por Eugenio Nasarre, y continúa con una exposición más académica, a cargo de John Elliot.

Sin embargo, aquí también hay carga política, pues quien se encarga de presentarle es Esperanza Aguirre. Todo hacía augurar, y así se produjo, una nutrida presencia de público y de medios. Y los periodistas son sorprendidos en Navacerrada por la imputación de Rato y 32 consejeros de Bankia.

En su intervención, antes de que llegara a la sierra madrileña la noticia sobre Rato, el ministro de exteriores ha desarrollado su visión de Europa y cómo puede salir de la crisis. Pero antes, le ha presentado el diputado Eugenio Nasarre. Ha destacado que Margallo «no es un político profesional».

Sorprendente afirmación, que de no haber sido pronunciada con voz seria podría pasar por una broma, si se tiene en cuenta el perfil del presentado. Ocupó por primera vez un escaño en el Congreso de los Diputados en 1977, y ahí se mantuvo hasta 1994, cuando pasa a sentarse en el Parlamento Europeo hasta su nombramiento como ministro de Asuntos Exteriores en 2011. Son 35 años dedicados a la política.

Si Felipe González acuñó aquello de que el estado le cabía en su cabeza a Fraga, Margallo tiene dentro de la suya toda la Unión Europea. En concreto, cómo debe ser futuro. Y a desarrollar esa idea se ha dedicado en su intervención. En la sala de prensa algunos periodistas que le siguen habitualmente comentaban, no sin cierta malicia, «está volviendo a decir lo de siempre. Es lo mismo que contaba en el otro día».

«Lo de siempre no es otra cosa» que ceder «toneladas de soberanía nacional» y toda una serie de pasos que conduzcan a la creación de unos Estados Unidos de Europa. Eso sí, en ningún momento ha planteado que en alguna fase se deba consultar a los ciudadanos si quieren renunciar a la independencia de sus países para integrarse en una federación gobernada desde Bruselas.

Entre los primeros pasos, por supuesto, estarían la unión fiscal, la unión bancaria y el establecimiento de un regulador único del sistema financiero europeo y la imposición de un «Gobierno económico europeo».

Por supuesto, formarían parte de ese plan los eurobonos. Ha dicho que hay que hacer lo que hicieron las trece colonias originales de EEUU, unificar la deuda: «es el inicio de un estado federal».

Al final del proceso habría un parlamento europeo con dos cámaras, una de representación territorial de los estados y otra de los ciudadanos, y un Gobierno electo. Hasta entonces, no parece preocuparle la opinión de unos ciudadanos que dejarían de ser españoles, italianos o alemanes para formar parte de un macroestado federal.

Una vez terminada la intervención, y ya fuera de la carpa, hizo declaraciones a la prensa. Evitó tomar postura sobre dos cuestiones clave.

Preguntado por una posible subida del IVA, dijo que España tiene que cuadrar sus cuentas pero «que cuales sean las medidas concretas corresponde al ministro del ramo proponerlas».

Lanzó de esta manera un primer balón fuera. El segundo trató sobre la imputación de Rodrigo Rato por la Audiencia Nacional:

«No tengo conocimiento de la noticia, y en cualquier caso lo lamento porque a Rodrigo Rato le quiero bien».

Y mientras García-Margallo evitaba responder a tan espinosas cuestiones, la terraza del hotel se abarrotaba de caras destacadas de la política.

En una mesa conversaban amigablemente Aznar, el hispanista Elliot y Esperanza Aguirre. En otros corrillos se podía ver al director de Casa América, Tomás Poveda, el alcalde de Getafe y amigo de Aguirre, Juan Soler, o a Santiago Abascal.

Y la presidenta de la comunidad de Madrid se encargó de presentar a Elliot. La presidente quiso destacar que le alegraba intervenir de esa manera en un acto sobre la libertad en ambos lados del Atlántico precisamente un 4 de julio, día de la independencia de EEUU.

Este país, para ella, ha sido históricamente el más comprometido por la causa de la libertad. Además, ha lamentado que «uno de los problemas de España es que se ha descuidado desde la escuela el estudio de la Historia».

La intervención de Elliot ha sido académica y erudita, centrado en la historia. Cabe destacar que en el discurso del hispanista, de nacionalidad británica, se notaba un profundo amor a España que no se desprendía de la intervención del europeísta, y hasta hace poco eurócrata, ministro de Asuntos Exteriores del Gobierno español.

El historiador ha querido destacar la profunda proyección atlántica de España desde el siglo XV y ha hecho un llamamiento a un diálogo transatlántico, con los países iberoamericanos, «basado en la voluntad de acercarse a la verdad histórica».

Una vez finalizado el acto y al igual que con Margallo, a Aguirre le ha preguntado la prensa sobre la imputación de Rato. Su respuesta ha sido un lacónico: «he venido a presentar al profesor Elliot, así que no procede.

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Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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