Compara al líder del PSOE con Martín Villa, que fracasó en su intento de evitar la desintegración de UCD

El exministro Maravall comenta que Rubalcaba «está colgado de la brocha»

"La situación actual por la que atraviesa Cataluña es el resultado de bastantes años de política autonómica desenfocada"

El exministro socialista José María Maravall ha dicho este lunes 4 de marzo de 2013 que el secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, está «colgado de la brocha» como le ocurrió en su día al exministro de Gobernación durante la Transición, Rodolfo Martín Villa.

Rodolfo, político de larga y controvertida trayectoria, trató sin éxito de hacerse con el control de la UCD poco antes de que la formación acabara desintegrándose.

«La obsesión de Rubalcaba era no convertirse en un candidato colgado de la brocha, como Rodolfo Martín Villa, y fue exactamente lo que le pasó. Eso es muy difícil que lo supere».

Maravall ha hecho sus declaraciones en una entrevista radiofónica.

Maravall fue titular de Educación del Gobierno de Felipe González hasta 1988, fecha en que sería relevado al frente de la cartera Javier Solana, quien a su vez nombró a Rubalcaba Secretario de Estado de Educación.

Cuatro años después, en 1992, el propio Rubalcaba se convertiría en ministro de ese mismo departamento. No está muy clara

Maravall también ha elogiado la figura de Rubalcaba al que, según ha recordado, conoce desde su época en la Universidad y tras haber trabajado juntos durante un tiempo.

«Es muy listo, eso no lo puede negar nadie. Como ministro del Interior tuvo una gestión que fue muy aplaudida con el desmantelamiento de ETA».

El exministro ha restado gravedad a la situación por la que atraviesa el PSOE advirtiendo que la formación está pasando momentos de «dificultad», algo por lo que a su juicio «pasan todos los partidos».

Política autonómica «desenfocada»

José María Maravall no ha pasado por alto el debate territorial, y ha estimado que la situación actual por la que atraviesa Cataluña es el resultado de bastantes años de política autonómica «desenfocada».

«Nos gustaba tanto Cataluña y Euskadi que creamos 17. Solapamos un proceso de acomodo de los nacionalismos con un proceso de descentralización política. Al final, Cataluña se quiere saltar la Constitución y eso es inaceptable».

 

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