'La desdicha del Heshen'

Los corruptos antiguos eran más decentes que los modernos: se suicidaban

"Dicen los que saben de esto que no ha habido en la Historia personaje más corrupto que el chino Heshen"

Dicen los que saben de esto que no ha habido en la Historia personaje más corrupto que el chino Heshen (o Ho-Shen), ministro y general del emperador Qianlong, allá por la segunda mitad del siglo XVIII. Heshen se ganó la confianza del emperador y, aupado en ese estatus, se hizo con el control de varios ministerios y en particular con la potestad de recaudar impuestos y distribuir los ingresos del tesoro.

Ya puede usted imaginarse que utilizó ambas facultades para recaudar más de lo justo y dejar en sus bolsillos una suculenta parte del oro imperial. Heshen cayó en desgracia porque se le fue la mano: su red de corrupción había crecido tanto, y había tantos implicados en ella, que al final la tela se agrietó. Viéndose atrapado, no le quedó otra salida que el suicidio. En eso los corruptos antiguos eran más decentes que los modernos.

 

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Autor

Antonio Chinchetru

Licenciado en Periodismo y tiene la acreditación de suficiencia investigadora (actual DEA) en Sociología y Opinión Pública

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