El PP se amuralla a la espera de la salida de la crisis

Moncloa lleva meses tratando de evitar a toda costa la imagen televisiva de Rajoy abucheado

¿Y Bárcenas? "Eso no le preocupa a la gente", dice Rajoy a sus colaboradores

Rajoy se amuralla en el castillo de Soutomaior a la espera de la recuperación económica

Rajoy se amuralla en el castillo de Soutomaior a la espera de la recuperación económica. Un líder rocoso camuflado en la piedra. Entre los muros del fantasmal castillo gallego donde cada año el presidente inaugura el curso político no se escucha el ruido de la calle sino voces que anuncian la ansiada recuperación económica.

El relato marcado por sus asesores sigue siendo el mismo de los últimos meses: las cosas van mejor, se ha conseguido superar el riesgo de rescate y ahora solo nos queda esperar la recuperación económica.

Tras un verano plagado de rumores sobre una crisis de Gobierno, Rajoy eludió dar pistas sobre el futuro de sus ministros. Es consciente de que varios ministros de su Ejecutivo están carbonizados –Wert y Mato, dos ejemplos– pero hacer acometer una crisis de Gobierno podría echar al traste la recuperación económica. El dinero es miedoso.

Viendo el poco entusiasmo que había entre sus fieles se sacó de su colorida chistera una bajada de impuestos… ¡pero en 2014! Y, ya lo saben, el que quiera irse al partido Liberal, que se vaya. «La izquierda siembra Europa de impuestos», clamaba la prensa norcoreana monclovita sin decir ni una palabra de la derecha que habla de bajarlos en campaña electoral y a la hora de la verdad no pierde un minuto en subirlos.

En su manual de supervivencia política no existe la palabra «impaciencia». «Nos queda aguantar sin meses y si todo sigue así salimos de la crisis», le ha dicho el ministro De Guindos, uno de los pocos hombres de su Ejecutivo a los que escucha el presidente. Y si de algo sabe el gallego es de aguantar. El tiempo siempre ha sido su gran aliado.

Fuera de las murallas de Soutomaior asediaban los Irmandiños con carteles pidiendo que le devuelvan lo que la banca les robado con las preferentes. Pero no hay de qué preocuparse porque jamás saldrán en los telediarios. «El equipo del presidente lleva meses tratando de evitar a toda costa la imagen televisiva de Rajoy abucheado», comentaba Carlos E. Cué de El País.

¿Y Bárcenas? «Eso no le preocupa a la gente», dice Rajoy a sus colaboradores. A los que tenía preocupados era a los propios miembros del PP que con una asombrosa eficacia borraron los discos duros de los dos ordenadores de Bárcenas donde según dijo su abogado al programa de Ana PAstor había «algunas imágenes de personas que visitaban el Partido Popular». «Hasta ahora uno de los motivos por los que Bárcenas está en prisión es por riesgo de destrucción de pruebas, me pregunto si el riesgo no lo están creando otros», ha reflexionado.

Pero el presidente se equivoca si lo fía todo a la economía. El PP ha perdido 12 puntos desde las últimas generales. Entre las causas, el enorme coste que tuvo para los bolsillo de los españoles eludir el rescate con un brutal hachazo impositivo y la imagen de gangsterismo siciliano que transmite su partido.

Se equivoca si piensa que los españoles están dispuestos a tragar con los 47 millones de euros escondidos por el tesorero en Suiza a cambio de una recuperación económica que llega a cuentagotas. Rajoy corre el riesgo de que la ciudadanía confunda optimismo con inmovilismo. Su tancredismo le puede condenar a quedar congelado en el tiempo como la estatua de un senador romano.

Sígueme: @lbalcarce

Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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