El Ala Oeste de la Casa PP

Tres descarriados del PP que lastran a Rajoy y un sondeo con clave andaluza

El presidente del Gobierno se ha abonado a las causas perdidas, para desesperación de los populares

Tres descarriados del PP que lastran a Rajoy y un sondeo con clave andaluza
mariano Rajoy y la dirección del PP. TAREK

Hay cierta ansiedad en el Partido Popular. Se palpa. En el Gobierno, en Génova 13 y en el Grupo Parlamentario.

Demasiados frentes internos enmarañan la madeja de una acción que desearía sólo estar volcada en la recuperación económica. Y ni siquiera los cercanos a Mariano Rajoy entienden los motivos por los que se ha llegado a este punto.

De entrada, Rajoy proporciona prácticamente a diario a los ciudadanos adrenalina en vena con el superstar Wert.

La insistencia del presidente del Gobierno por sostener contra viento y marea a su titular de Educación «empequeñece» la capacidad ofensiva de sus siglas. Así se destaca desde el PP.

«Si ZP todavía estuviese en La Moncloa diríamos que asistimos a una ´cortina de humo´ para que se hable de Wert en lugar del presidente», señala un dirigente genovés -sorprendido- ante los repetidos traspiés públicos que se le permiten al ministro.

José Ignacio Wert es un caso perdido. Al menos ante la opinión pública. Desde luego, nadie lo niega en el Partido Popular.

Pero el «jefe» se resiste a dejarlo caer. Incluso ha escenificado su pleno apoyo acompañándole el miércoles pasado a la presentación de un libro en el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales.

Mientras, la antipatía hacia Wert es ya jardín común de esparcimiento en las huestes populares. Pocos dirigentes del partido por eso entienden que desde La Moncloa se toque a «cierre de filas» en torno a una figura tan achicharrada.

La verdad, resulta incomprensible, por ejemplo, que un ministro normalmente tenido por inteligente haya pisado un charco tras otro a cuento de las becas Erasmus que, a mi juicio, tanto golpean a la base electoral de Rajoy.

Sólo encuentro una explicación: que José Ignacio Wert, de la mano de su secretaria de Estado, Montserrat Gomendio, vive en «los mundos de Yupi», alejado de la España de carne y hueso.

Fíjense en la insólita espiral de notas de prensa, explicaciones y desmentidos de esta misma semana. Hasta la Comisión Europea -de muy mala forma, por cierto- tuvo que desmentir la idea trasladada por Educación de que un nuevo reparto de los fondos Erasmus obligaría a España a reducir a la mitad el número de becarios.

Tanta fue la escandalera que un desencajado Wert debió salir a disparar contra el mensajero y negar que alguien de su departamento hubiera dicho lo que todos los periodistas escucharon 24 horas antes por boca de su nuevo dircom, José Manuel Grau: que Europa cerraba el grifo con el consiguiente descenso de beneficiarios. Vamos, otro dislate más.

En definitiva, la impresión que trasciende a la opinión pública es que Mariano Rajoy (y tras él todo el Partido Popular) está poniendo la mano en el fuego por un ministro que ha puesto todo de su parte para hacer inevitable su salida del Gobierno.

De la misma manera resulta casi tan misterioso como la Santísima Trinidad el mensaje que Rajoy ha enviado a Ana Botella para que la alcaldesa (a la que siempre le crecen los líos) vuelva a estar convencida de su futura condición de cartel electoral en las elecciones municipales de 2015. Así lo asegura en privado la edil.

Lógicamente, en algunos despachos de la primera planta de Génova 13 los nervios están más que disparados.

La lentitud demostrada cuando hay que adoptar medidas parece una cualidad intrínseca de la esposa del ex presidente Aznar. Su mayor lastre, claro, fue su falta de capacidad para lidiar con la espantosa tragedia del Madrid Arena.

Pero tampoco ha tenido mejor gestión en otros asuntos como la candidatura de Madrid 2020 o, ahora, en la huelga de basuras.

La regidora parece cualquier cosa menos una baza ganadora. De hecho, despierta tantas antipatías entre propios como entre extraños. Sin embargo, ahí sigue.

Rajoy guarda al menos las distancias con Botella. Algo que no hará dentro de unos días con otro «dolor de cabeza» del PP: el presidente de la Generalitat Valenciana, Alberto Fabra.

En efecto, el presidente del Gobierno arropará dentro de un par de semanas, en un desayuno en Madrid del Fórum Europa, al Molt Honorable. Y lo hará en plena tormenta política por el mal gestionado cierre de RTVV.

La intercesión de Rajoy por Fabra -así va a interpretarse- choca con la desautorización expresa al inicio de semana de María Dolores de Cospedal a sus prisas por autoproclamarse candidato electoral autonómico.

La secretaria general del PP mantuvo sin remilgos que el anuncio de Alberto Fabra era únicamente «su intención y voluntad».

Sin duda, la composición de las listas de cara a las urnas es una de las asignaturas más difíciles para cualquiera de los que rodean a Mariano Rajoy, acostumbrado a dejar que la sangre llegue al río.

Centrémonos un momento, para acabar, en Andalucía, donde mantiene a todos en vilo deseando conocer su opinión.

Aprovechando la Interparlamentaria celebrada hace una semana en Córdoba, Rajoy reunió las cúpulas nacional y andaluza del partido. Los suyos esperaban percibir allí algún gesto.

Sin embargo el presidente parece decidido a posponer la designación hasta la Convención Nacional del próximo febrero.

Y ello porque una reciente encuesta, manejada en la planta noble del cuartel general del PP, sólo arroja una pérdida de 2 escaños sobre los 50 logrados por Javier Arenas el 25 de marzo de 2012.

 

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