BENAVIDES Y MALOSPELOS EN LAS CORTES

¿Qué hacía Cayetana Álvarez de Toledo en el desayuno de Albert Rivera en el Ritz?

… antes de las Navidades, con “la castaña” que están asando en Cataluña y a ritmo: el del Chattanooga Choo-Choo de Glenn Miller

¿Qué hacía Cayetana Álvarez de Toledo en el desayuno de Albert Rivera en el Ritz?
Cayetana Álvarez de Toledo.

Ni aun insistiendo conseguimos saber de la Secretaria General del PP si éste había hecho o recibido oferta alguna

María Dolores de Cospedal y Albert Rivera: Los dos políticos de actualidad y de pro. Guapos los dos, estéticamente adecuados y políticamente correctos ambos.

Ella, mujer, en su casa, en la Sede Nacional del PP del que es Secretaria General, pero no «con la pata quebrada», sino esbelta, arreglada, bonita, oliendo bien. Y locuaz, afable, cercana, y de cháchara con periodistas, picoteando cositas.

Él, varón sin apetencia confesa de baronía, a la mañana siguiente y en un hotel madrileño, con traje correcto, corbata anudada y con pañuelo blanco asomando por el borde del bolso. Serio, como presidente del Partido Ciudadano (C´s), de sigla moderna. Y orador solemne en la tribuna del foro Nueva Economía Fórum, presentado por el ex ministro Asunción y en uno de los desayunos del Ritz.

Y ambos a hablar de lo mismo antes de las Navidades, de la «rex pública» nacional, que tras los enredos de Mas, el catalán, ya no se ocupa de noches de paz y campanas de Belén, ni de los peces en el río del villancico, ni de las nueces o avellanas de la colación, ni del cava de Sant Sadurni d´Anoia de los brindis, sino de la Castaña Cé-Cé (CC): «La Castaña Catalana» que ha puesto a asar el Molt Honorable President de la Generalitat de Catalunya, no se sabe hasta qué punto honorable ni hasta cuándo president.

Con la Cé-Cé a la lumbre y ambos, sin quemarse, alrededor de las trébedes y asadores en los que se cuece, o pudre, el invento, y hasta esperpento, del todavía presidente Mas, la pregunta a ambos debía ser la misma:

«¿De cara a unas elecciones europeas, que por las voluntades de Artur Mas y de Oriol Junqueras pueden resultar plebiscitarias, con una demarcación electoral nacional única y con los votos de Ciudadanos sometidos a la Ley D´Hont, hay alguna posibilidad de que los votos y voluntades de Ciudadanos se unan a los previsiblemente mayoritarios del PP?

La contestación de los dos no fue la misma. La respuesta de la mujer no fue positiva; ni aun tirando de sacacorchos produjo otro efecto que una evasión airosa, que es lo que en algunos lares no políticos se conoce como un afable paseo, o careo, por los muy sanos y apacibles Cerros de Úbeda: Es que Albert Rivera no quiere compañías, parece que él quiere andar solo. Ni aun insistiendo conseguimos saber de la Secretaria General del PP si éste había hecho o recibido oferta alguna o si, siquiera, había existido algún tipo de contacto.

La contestación del hombre no fue rotunda, pero sí fue positiva, aunque con una especie de regate dialectico: «En Ciudadanos no buscamos siglas, buscamos personas con las que ir en la misma dirección»

CAYETANA

Al terminar el desayuno del Ritz, en una de las mesas del centro y entre una concurrencia menor que en otras ocasiones, se veía la melena rubia de la única diputada nacional presente: la delicadísima, exquisita y delgadísima Cayetana Álvarez de Toledo. Ubicada en las filas del Partido Popular, fidelísimo apoyo del ex ministro Ángel Acebes en otros tiempos, compañera habitual del también diputado Ignacio Astarloa, aznarista relevante y ocupada en las actividades que los populares hacen en FAES, la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales del partido de Rajoy, la sospecha era inexorable:

– ¿Qué ha pasado para que lo que decía ayer Cospedal se haya convertido en la asistencia de una diputada popular en un acto acompañando al Presidente de Ciudadanos?

Y algo después, tras escuchar la oferta bondadosa de una bien intencionada periodista (Cayetana, por tu bien yo hoy no te he visto), un piropo como prólogo a una pregunta directa y múltiple:

– Encantadora Cayetana, ¿Por aquí y escuchando a Rivera? ¿En representación del PP, o del grupito de aznaristas que hay en FAES?

La respuesta, por rápida, podía ser interpretada de dos formas: El intento de ocultar la tentativa popular de tender un puente al político catalán. O la pirueta de una diputada aislada amiga de excursiones y paseos matutinos por los salones de los hoteles de la Villa y Corte en que se hacen desayunos.

– Yo estoy aquí por iniciativa propia y a título personal. – dijo ella, con el punto de agudeza intelectual que desprende normalmente. – No vengo en nombre del partido, ni de ningún grupo o tendencia. Porque en el PP todo está unido, no se admiten tendencias y no hay subgrupos.

Al terminar el desayuno, a las diez de la mañana y en el Salón Central del Ritz, los ecos de Cospedal, Rivera y Álvarez de Toledo, se difuminaron, arrullados por una melodía en consonancia con la Navidad y al margen de conversaciones políticas y de la Castaña Catalana de Artur Mas.

Los acordes venían del piano que accionaba un virtuoso: Nacho Amero, el pianista del Hotel Ritz que, exquisito, hacía sonar las teclas de Chattanooga Choo-Choo, del genial Glen Miller.

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