El ruido interno suscitado por la ley del aborto espolea a La Moncloa

PSOE e IU tienden una encerrona al PP para obligarlo a poner a prueba su unidad

Los estrategas diseñan una maniobra para limitar el daño que la Lay Gallardón puede causar

PSOE e IU tienden una encerrona al PP para obligarlo a poner a prueba su unidad
Mariano Rajoy y al fondo Alberto Ruiz Gallardón. TR

Nadie acaba de entender por qué Alberto Ruiz-Gallardón llevó personalmente y con "tanto secretismo" su anteproyecto de ley del aborto

Un paso en falso, ausencia de plan o disparo en el pie. Estas tres ideas han revoloteado las conversaciones de los mandatarios populares en estas últimas jornadas grises que ha vivido el PP para su imagen.

Nadie acaba de entender por qué Alberto Ruiz-Gallardón llevó personalmente y con «tanto secretismo» su anteproyecto de ley del aborto.

Tal fue la reserva del titular de Justicia que las propias estructuras del partido se enteraron de la letra de la reforma a la vez que los ciudadanos. O sea, en la rueda de prensa después del Consejo de Ministros previo a las fiestas navideñas.

La decisión de Gallardón ha roto la marcha del Partido Popular, que debía centrarse en airear el mensaje de la recuperación económica.

Lo que más preocupa entre los VIP del PP es que la ley del aborto ha creado división interna y ha reactivado a la izquierda, que -sorteando el derecho a la vida del no nacido- ha presentado la iniciativa como un retroceso de los derechos de la mujer.

Es cierto que las acusaciones del PSOE no son nuevas, pero han hecho mella en el centro-derecha.

Sin duda. Debate interno siempre hay en un partido de tan amplio espectro ideológico como el Partido Popular. Pero lo de ahora tiene una peculiaridad: esta vez muchos dirigentes han querido manifestar públicamente su discrepancia. Lo que muestra también a una organización política que, pese a ser muy disciplinada, empieza expresar cansancio con las formas del Gobierno al que apoya.

Mientras esto sucede, algunos creen que Mariano Rajoy ha pecado de «poca implicación».

Sin embargo, el ruido ha llegado a La Moncloa con tanta fuerza que algo está sucediendo entre bambalinas. Ya se gesta una maniobra para limitar el daño que la reforma puede causar al partido. Como medida preventiva, y de entrada, divulgar, hacer pedagogía y defender el cambio normativo, tanto en Génova 13 como en el resto de las estructuras de la formación a lo largo y ancho del país.

Rajoy ha empezado a asumir que no puede llegar a la Convención Nacional de Valladolid de finales de mes con el partido hecho un hervidero. Así lo evidenció el presidente del Gobierno en el retiro del Comité de Dirección del Partido Popular celebrado el pasado fin de semana en el Parador de Toledo.

Entre los presentes, el portavoz del Grupo en el Congreso, Alfonso Alonso, que venía de intentar apagar un conato de rebeldía en el seno de su propia dirección. Una de sus portavoces adjuntos, Betina Rodríguez Salmones, manifestó en público que «tampoco pasa nada porque a uno le sancionen» cuando vota en conciencia.

El reglamento interno del PP prevé sanciones económicas para quienes rompan la disciplina de voto. Hasta ahora no ha habido prácticamente muestras de disidencia pública en el grupo parlamentario. Sólo Celia Villalobos, vicepresidenta del Congreso de los Diputados, ha amagado con salirse de la pauta en futuras votaciones.

Los populares tienen claro que PSOE, Izquierda Unida y el Grupo Mixto impondrán votaciones secretas en la Cámara Baja durante las próximas semanas sobre proposiciones de ley que pidan la retirada del anteproyecto. Las iniciativas buscan forzar posibles disidencias entre los diputados populares.

La dirección del partido cree que nadie romperá la disciplina. Se basa también en la idea de que cuanta más presión haya desde el exterior, especialmente desde los socialistas, más se alejará la posibilidad de fugas.

Pero las votaciones secretas serán pruebas de fuego: un solo voto de más contra el Gobierno en las filas de la oposición supondría un duro golpe, aunque nunca se supiera quién lo emitió.

Sea como fuere, es evidente que Alberto Ruiz-Gallardón ha puesto otra vez en apuros al Partido Popular.

 

Te puede interesar

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA
Autor

Antonio Martín Beaumont

Antonio Martín Beaumont, politólogo y periodista, es el actual director de ESDiario.com.

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído