La Zarzuela ve una conspiración donde sólo hay molinos

La Casa Real se obsesiona con ‘El Mundo’, Jiménez Losantos y otros «agitadores»

La Casa Real se obsesiona con 'El Mundo', Jiménez Losantos y otros "agitadores"
El Rey EP

Desde el gabinete de comunicación del Palacio de la Zarzuela eran tajantes al inicio de la semana: «No hay comentarios».

La publicación del polémico libro La gran desmemoria. Lo que Suárez olvidó y el Rey prefiere no recordar, de la periodista Pilar Urbano, no tenía respuesta ante la llamada de muchos periodistas en busca de una reacción. La Casa Real optaba por el silencio.

Oficialmente, en La Zarzuela se enteraron de la existencia de la obra, o al menos de sus revelaciones, el domingo pasado por el diario El Mundo, que se hizo eco a cinco columnas de las polémicas tesis de Urbano. Algo poco creíble.

Porque en todos los conciliábulos madrileños era comentado desde hace meses lo que se le venía encima a Don Juan Carlos.

Esto es, su implicación directa en el golpe del 23-F al elevar al general Alfonso Armada a segundo jefe del Estado de Mayor del Ejército, presionar a Adolfo Suárez para lograr su dimisión como presidente y, luego, impedir su regreso al cargo.

Pero el mutismo inicial de la Casa Real se ha convertido ahora en una carrera para intentar frenar el coste para el Monarca derivado del misil de Pilar Urbano.

En las horas anteriores a la presentación del libro este jueves, desde Palacio se aprovechó el mentís a la intervención de Su Majestad en la presencia del dictador guineano Teodoro Obiang en los funerales de Estado por Suárez para poner sobre aviso a las redacciones de los principales medios de comunicación de que habría una respuesta contundente a La gran desmemoria.

«Se busca desmontar a Pilar Urbano», comentaba de antemano algún director que había recibido la llamada de La Zarzuela.

Encendidas todas las luces rojas, la idea era contar con el desmentido rotundo de algunos de los principales afectados, siguiendo el camino marcado el lunes por el ex ministro de UCD Marcelino Oreja en la antena de la COPE.

Dicho y hecho. A primera hora de la tarde Adolfo Suárez Illana, Aurelio Delgado -cuñado de Suárez-, los exministros Rafael Arias Salgado, Jaime Lamo de Espinosa, Rodolfo Martín Villa, Marcelino Oreja Aguirre, José Pedro Pérez-Llorca y Salvador Sánchez-Terán, el Teniente General Andrés Casinello Pérez y el General Fernando López de Castro Fá enviaron un comunicado conjunto claramente teledirigido por la Casa del Rey.

En él arremetían contra Urbano por hacer un «relato novelado-libelo» que «parece tener por objeto desestabilizar las instituciones y atacar frontalmente la figura del Rey y el presidente Suárez a través de una acusación infame y tergiversando la verdad».

Después, para redondear la jugada, La Zarzuela hizo saber a la prensa que el libro es «pura ficción imposible de creer» a través de un portavoz que, oh casualidad, dio las gracias a los firmantes del desmentido por su «defensa del papel institucional» de Don Juan Carlos.

Un día antes se había sumado al coro Felipe González, colocado en una situación delicada, pues se le presenta dispuesto a entrar en un Gabinete de coalición presidido por Armada.

También se conoció este jueves el contenido de una carta remitida por Adolfo Suárez Illana a la escritora pidiendo la inmediata retirada del libro. Alega el hijo de Suárez que se utiliza sin permiso la famosa y premiada fotografía, tomada por él mismo en los jardines de su residencia familiar de Aravaca, en la que se ve de espaldas a su padre y el Rey paseando en 2008 cuando le entregó el Toisón de Oro.

Ahora toda la estrategia de los colaboradores del Rey se enfoca en controlar el deterioro en una Institución golpeada por todos los flancos.

Por un lado, su salud está seriamente resentida. Por otro, el escándalo Nóos ha dejado la popularidad de la Corona lesionada. Es ya un suma y sigue lo que, día a día, ha hecho que la Jefatura del Estado sufra un desgaste ante la opinión pública. Especialmente ante los más jóvenes, aquellos que sólo han conocido como primera personalidad del país a Don Juan Carlos.

Pero, además, ese desacreditar a Urbano pasará por intentar frenar a quienes den pábulo a sus afirmaciones.

Más allá del editor del volumen, el Grupo Planeta, algunos de cuyos medios exhiben un calculado perfil bajo, quienes parecen tener mayor número de papeletas para ser blanco de las iras reales son Federico Jiménez Losantos y su EsRadio, El Mundo de Casimiro García Abadillo y otros medios de Internet entre los que se encuentra El Semanal Digital.

Se busca combatir a los «pescadores en río revuelto». Y para ello no se les ha ocurrido otra cosa en La Zarzuela que echar mano, una vez más, del viejo recurso de que existe una conspiración contra Don Juan Carlos para forzar su abdicación y que Don Felipe ocupe el trono.

Los acontecimientos, lejos de mejorar la situación familiar e institucional del Rey, prometen ofrecerle renovados quebraderos de cabeza. Ya lo verán.

Y todo por unos hechos que ocurrieron hace más de treinta años. Quién lo iba a decir.

 

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Autor

Antonio Martín Beaumont

Antonio Martín Beaumont, politólogo y periodista, es el actual director de ESDiario.com.

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