El candidato a líder del PSOE tiene prisas acumuladas y su partido demasiada travesía en el desierto

Eduardo Madina sueña con fichar a Iñaki Gabilondo para dar fuerza al PSOE en la batalla de Madrid

Vendiendo la piel del oso antes de cazarlo, maneja una agenda cargada de sorpresas.

Eduardo Madina sueña con fichar a Iñaki Gabilondo para dar fuerza al PSOE en la batalla de Madrid
Iñaki Gabilondo. PD

El PSOE se ha convertido en un auténtico gallinero, en un corralito de intrigas. Y más todavía ante la inminente cita de la militancia para designar a su nuevo secretario general.

Quien salga triunfador del envite tendrá por delante una tarea titánica. El seísmo de la marcha de Alfredo Pérez Rubalcaba ha sido de tal magnitud que sus réplicas continuarán durante el próximo año.

En demasiadas federaciones imperan el desconcierto y la falta de cohesión. Y, con premura, deberán atinar con las elecciones municipales y autonómicas, y más adelante con las generales. Si quieren probar emociones fuertes, los socialistas las van a tener a espuertas.

El campo de minas que pisan ahora mismo es un precioso jardín en primavera comparado con las bombas que les aguardan cuando, según pasen las hojas del calendario, elijan cabezas de lista.

Madrid emergerá de nuevo como el bastión a conquistar por los socialistas y a retener por los populares, siendo tal vez menos sustancial lo que ocurra en otros municipios y comunidades.

En la capital tiene el PSOE su asignatura pendiente. Han mantenido sentado en el Consistorio a Jaime Lissavetzky únicamente por su condición de mejor amigo de Rubalcaba. La retirada de uno conllevará la del otro. Los cenáculos son ya un hervidero de quinielas.

El devenir está por escribir pero el siempre bien informado Ángel Expósito me ha generado un torbellino de expectación desvelando el nombre anhelado por Eduardo Madina como cartel electoral del PSOE a la Alcaldía de Madrid. Iñaki Gabilondo.

No habría que decir nada más. Acompañó durante décadas con su voz a millones de oyentes en el programa de máxima audiencia de la Cadena SER. Es difícil imaginarlo desgañitado en un mitin. Sin embargo, también resultó insólito el deseo del PP de fichar a Carlos Herrera para la batalla de Sevilla y existió la oferta.

El Ayuntamiento de la capital preocupa a unos y a otros por varios motivos. Por un lado, por la importancia de la circunscripción electoral de Madrid, principal feudo del PP desde hace más de dos décadas.

La capital está considerada además, históricamente, como la «llave» que abre o cierra el paso al Gobierno de España. Quien gana Madrid, gana el Estado. Los populares lo han ganado sistemáticamente desde 1991. Esa «racha» peligra. La renovación es imprescindible. En este contexto aparecería Iñaki Gabilondo.

Su nombre como candidato con hechuras no es una frivolidad ni una improvisada excentricidad, sino un plan sopesado por Madina en conversaciones informales con sus más cercanos.

El hecho tendría, en cambio, un lado preocupante: La incapacidad del PSOE de encontrar un cartel adecuado en sus propias filas y deba buscarlos fuera.

Dicho lo cual, una cosa es la cercanía del joven político con el veterano periodista, y otra bien distinta es hacerse el harakiri. Gabilondo, desde luego, no tiene pinta de masoquista.

 

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