¿Y los 2,5 millones entregados en su día por la antigua Caja Madrid a los de Cayo Lara?

Gatopardismo: “Que todo cambie para que todo siga igual”

Gatopardismo: “Que todo cambie para que todo siga igual”
Cayo Lara y Pablo Iglesias

¿Cómo tomarse que en los «papeles secretos» de Bankia nos encontremos con casi 6,5 millones de créditos de dudoso cobro a partidos políticos?

O sea, cuando se habla de «dudoso cobro» en realidad se quiere decir que jamás se cobrarán.

Por ejemplo, los 2,5 millones entregados en su día por la antigua Caja Madrid a los de Cayo Lara.

La entidad, ahora presidida por José Ignacio Goirigolzarri, ha decidido provisionarlos porque no considera posible su recuperación.

Recordemos, a modo de ejemplo, el revuelo que suscitó el perdón por parte de Kutxabank de 9,6 millones de euros, en concepto de intereses de una deuda vencida en 1996, al partido liderado por Josep Antoni Duran Lleida, quien ahora, tras el escándalo de los Pujol, se reivindica para promover una nueva fuerza catalana que regenere la vida pública.

Qué cosas. Lo grave es que Unió Democràtica de Catalunya, el partido liderado por Duran hasta hace pocas semanas, es sólo uno de los que se han beneficiado de esta práctica.

En realidad, las condonaciones a los partidos políticos por las entidades financieras son un escándalo permanente -que ya no escandaliza– similar al cínico descubrimiento por el capitán Renault del «Aquí se juega» en el Café de Rick de la película Casablanca.

Allá por 2006 tuvimos reseña –casi con sordina y siempre a través de los medios de comunicación– del perdón de 30 millones de euros por parte del Santander y BBK al PSOE. «Milloncejos» a los que habría que sumar los 7,1 millones «indultados» por La Caixa a los socialistas catalanes en 2004.

En fin, estamos ante un tema que viene a añadirse a la vieja «deuda histórica» con la banca acumulada por las formaciones políticas para poner en marcha el sistema de partidos en los comienzos de nuestra democracia, y que el Banco de España cifró en su día en 300 millones de euros.

¿No estamos ante una forma opaca de subvencionar a los partidos políticos por parte de las entidades bancarias? Porque tengo la sensación, seguramente compartida por millones de personas, de que lo revelado hasta hoy no es más que la punta de un iceberg elefantiásico.

¿Cuánto dinero habrán repartido las instituciones financieras en los últimos treinta años a partidos y -lo que es peor– a políticos individuales a sabiendas de que nunca se lo devolverían? Y lo malo: ¿a cambio de qué esas donaciones disfrazadas de préstamos?

Además, este problema, en el que tanto nos jugamos los ciudadanos, no ha venido a resolverlo del todo la reforma de la ley de financiación de los partidos políticos de marzo de 2012.

¿O acaso alguien cree que por convertir la condonaciones en donaciones, limitarlas a 100.000 euros por partido y año y «obligar» a comunicarlas al Tribunal de Cuentas y al Banco de España, aquí paz y después gloria?

Porque la reforma no establece sanción alguna para quien la incumpla (¡sólo faltaría!) ni, sobre todo, tiene en cuenta la politización de las dos instituciones que ejercen el control. Como suele decirse, se ha puesto a la zorra para vigilar el gallinero.

En definitiva, otro ejemplo más de gatopardismo: «Que todo cambie para que todo siga igual».

Se llenan la boca hablando -eso sí, de tanto en tanto, cuando el vaso de la corrupción está lleno y la «gente corriente» al límite de su paciencia– de regeneración democrática, olvidando que lo mejor sería que, cada día, todos los políticos tuviesen presente que escribir Política con mayúscula consiste en ética pública diaria y vocación de servicio.

 

Autor

Antonio Martín Beaumont

Antonio Martín Beaumont, politólogo y periodista, es el actual director de ESDiario.com.

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