La encuesta de 'El País' sitúa a la formación de Pablo Iglesias como líder en intención de voto

Podemos adelanta a PP y PSOE y se pone en cabeza impulsado por el cabreo y el ansia de revancha de los españoles

Nada menos que 9 de cada 10 personas creen que la situación política es mala o muy mala

Si se celebraran ahora elecciones generales, Podemos se pondría en cabeza con un 27% de los votos, 1,5 puntos por delante del PSOE y con 7 puntos de ventaja sobre el PP, cuya intención de voto se desploma a un 20%.

Este es el resultado que arroja la encuesta de Metroscopia que el diario ‘El País’ publica este domingo, 2 de noviembre de 2014.

No hay certeza de que España se encamine hacia un vuelco electoral, pero es seguro que la opinión pública vive ahora bajo los efectos de un tsunami político.

El sondeo fue realizada durante la semana negra de la corrupción, cuando el temor al virús del ébola encogía de pánico las calles de las ciudades españolas y los noticieros y programas de televisión daban a todas horas detalles truculentos sobre la desvergüenza con que habían gastado dinero de todoslos caraduras de las tarjetas ‘black‘ de Caja Madrid.

Afirma ‘El País’ que su sondeo es más una instantánea del estado de ánimo ciudadano que una predicción del voto y subraya que la mayoría de los encuestados, de hecho, considera que Podemos no tiene ideas claras sobre cómo superar la crisis económica, y que sus propuestas no son realistas y ni siquiera consideran que sea el único partido en el que se pueda confiar.

Un detalle no irrelevante de la encuesta es que Izquierda Unida casi desparece, cayendoi a un 3,8% d elos votos, lo que confirma que ha sido devorsada por Podemos. La intención de voto al Partido Popular cae con fuerza, el PSOE se sostiene con dificultades y la bolsa de ira social que se ha formado en los últimos años cree haber encontrado en Podemos la mejor oferta para propinar a los partidos tradicionales el castigo demandado por el fracaso en el enderezamiento de la situación económica y política.

La foto del presente refleja el monumental enfado de la ciudadanía y arroja incertidumbres respecto a las aún lejanas elecciones de 2015.

Por lo que respecta al PP, cuyo hundimiento -de producirse realmente este resultado- sería estrepitoso, conviene tener en cuenta que el sondeo se ha llevado a cabo en una nueva «semana negra» para el partido gobernante; que una parte importante de sus anteriores votantes está sumamente enfadada y opta en este momento por la abstención (el 20%: el doble que en el caso del PSOE); que incluso un 8% dice que votaría a Podemos; y que la mejora de la economía, en la que tanto confían los dirigentes populares para recuperar apoyo ciudadano, no resulta todavía tangible para los españoles (el 89% sigue definiendo como mala la situación económica general del país).

Queda por ver si las circunstancias cambiarán lo suficiente de aquí al día electoral para reanimar a un electorado que ahora se muestra tan desafecto.

El PSOE, dañado también por algunos de los escándalos que se han conocido recientemente, consigue en alguna mayor medida mantenerse a flote gracias al esfuerzo de su nuevo secretario general, Pedro Sánchez, por renovar y relanzar el partido, como reconocen tres de cada cuatro de sus potenciales votantes. Su principal desafío es conseguir recuperar ese 31% de sus votantes anteriores que ahora dicen inclinarse por dar su voto a Podemos.

Con respecto a Podemos, varias sombras gravitan sobre el sustancial caudal electoral (27,7% del voto) que ahora parecería ser capaz de obtener este partido. Por un lado, una gran parte de quienes se dicen posibles futuros votantes de Podemos reconocen que no lo son tanto por identificación real con lo que esta formación representa como por enfado con el partido por el que habitualmente votan: es decir, se trata de un sector de votantes posiblemente volátil y de fidelidad dudosa llegada la hora de la verdad.

Por otro lado, Podemos capta una parte sustancial de apoyos (20%) entre quienes en 2011 se abstuvieron de votar (por cierto, esto puede explicar que el porcentaje de abstención estimado resulte similar al de 2011: en buena medida, los neoabstencionistas procedentes del PP relevarían a los abstencionistas de entonces que ahora se declaran futuros votantes de Podemos).

Además, aun cuando Podemos haya logrado erigirse en portavoz de la ira popular, no por ello es percibido por la mayoría de los españoles como el único partido en el que se pueda confiar. Existe, ciertamente, un profundo enfado con los actuales partidos, aunque no hasta el punto de su total e irremediable descalificación.

Todo esto invita a tomar con cautela el resultado aquí estimado para la formación de Pablo Iglesias. Pero sería erróneo infravalorar lo que este movimiento parece en condiciones de poder lograr. Sencillamente, no parece impensable que pudiera irrumpir en el tablero político nacional originando una reestructuración del mismo de consecuencias imprevisibles.

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