LA ENCRUCIJADA PERPETUA

Rajoy pospone su visita a Cataluña por estrategia con el PPC al límite

Hubo quienes interpretaron su "mea culpa" desde Australia como el comienzo de un giro de 180 grados. Ni habrá tal viraje ni el presidente viajará el sábado a Barcelona. Hay un motivo de peso

Rajoy pospone su visita a Cataluña por estrategia con el PPC al límite
Alicia Sánchez Camacho y Mariano Rajoy. EP

Las filas del PP catalán están desmoralizadas como nunca antes. Malo malo. Cada vez que Alicia Sánchez Camacho intenta levantar el ánimo de los suyos sale Madrit por peteneras.

El presidente del Gobierno les prometió que no habría consulta y aun así Artur Mas empuñó las urnas el 9-N; después se les anunció una querella que no termina de llegar (ahora se rebela la Fiscalía Superior de Cataluña); Mariano Rajoy tardó 72 horas en reaccionar y dirigirse a ellos -y al resto de los dos tercios del censo catalán que no votaron-; y ahora para colmo acaban de padecer un nuevo desengaño.

La visita que el presidente planea hacer a Cataluña, como él mismo adelantó desde Brisbane (Australia), no será el sábado 22 ni tan inminente como parecía en un principio. Será una semana después, el 29. Y ello que extenderá aún más la sensación de desamparo que reina en el PPC.

Una sensación que hasta ahora sólo Carlos Floriano ha intentado mitigar acudiendo el pasado viernes a la Junta Directiva Regional de la formación. El secretario de Organización y Electoral del partido negó este lunes que su viaje relámpago fuera «levantar ánimos ni nada por el estilo» porque según él en el PPC encontró «un gran ánimo», pero bien sabe que los populares catalanes están al límite. Aunque el enfado de Sánchez Camacho en concreto es menos desde que le han prometido que sí o sí será la candidata nuevamente.

Hubo quienes quisieron ver un giro de 180 grados en el mea culpa que entonó Rajoy desde el otro lado del mundo, cuando reconoció que se tendrá que «explicar mejor» que hasta ahora. Se habló incluso de este sábado como la fecha, el día en que el presidente resetearía con un discurso de mucho calado en Barcelona.

Pero ni habrá tal reseteo en el mensaje ni tampoco será ése el día, sino que los populares deberán tener todavía más paciencia. El equipo de Rajoy, en conversación con la dirección nacional y con el PP catalán, ha decidido posponerlo hasta el sábado siguiente. Otra vez los famosos tiempos.

En el calendario hay una fecha clave que es la razón del cambio, según ha sabido El Semanal Digital de fuentes populares: el martes 25 de noviembre, día en que Mas ha convocado un acto multitudinario y a mayor gloria suya para explicar qué va a hacer después de haber escuchado a todos los partidos proconsulta. Después del 9-N, tiempo de decidir, tiempo de sumar, se titula.

En el entorno de Rajoy querían evitar el riesgo de que el presidente del Gobierno hablara antes que su homólogo de la Generalitat porque no se fían de él. Se trata, no hay que olvidarlo, de alguien que se comprometió a echarse a un lado el 9-N y dejar la organización en manos de la sociedad civil para no obligar al Estado a intervenir y que finalmente incumplió su parte del acuerdo no escrito.

Ahora bien. Permitir que Mas lleve la voz cantante una vez más tiene un doble efecto pernicioso. En primer lugar para el propio Rajoy, por dar imagen de que sigue yendo a rebufo de un Masías que parecía muerto políticamente y que el 9-N ha resucitado.

Y también para un PP catalán que se ve obligado a poner todos los días la cara para que se la partan. Ni que decir tiene que cuando se enteraron de que encima era Pedro Arriola el que estaba negociando bajo cuerda fue el acabose. Los populares catalanes esperan a Rajoy como agua de mayo. Y ya puede aplicarse si quiere volver a ganárselos.

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