Política

El ahora dirigente de Podemos, Luis Alegre, y Carlos Fernández Liria recibieron en 2010 de manos de Nicolás Maduro el Premio Libertador, otorgado por el Gobierno chavista y dotado con 150.000 euros libres de impuestos, por su libro 'El orden de El Capital. Por qué seguir leyendo a Marx'.

No era, sin embargo, la primera vez que sus nombres salían a relucir en los galardones del Ejecutivo de Hugo Chávez. En 2006 recibieron una mención especial por una obra conjunta titulada 'Comprender Venezuela, pensar la democracia. El colapso moral de los intelectuales occidentales'.

Esta obra es un auténtico canto a las supuestas virtudes del régimen bolivariano. Contiene además elogios a la dictadura de Fidel Castro en Cuba, justificaciones a las ausencias de derechos en los sistemas comunistas y ataques al sistema democrático español.

Está prologado por Santiago Alba Rico, colaborador de 'Gara'. Fue publicado tanto por el Gobierno Chavista, con una edición de 2.000 ejemplares, como por Hiru, la editorial de Eva Forest, acusada de participar en el asesinato de Carrero Blanco que no llegó a ser juzgada por amnistía de 1977.

Periodista Digital ha leído la obra, en su edición venezolana, y ha extractado algunas de las 'perlas' que contiene:

La Transición Española:

Los españoles aceptamos mansa y alborozadamente el perdón de Franco y sus sucesores y, a cambio, se nos permitió tener la vida nocturna más alocada de Europa, hacer el cine más irreverente y comprar el mayor número de automóviles.

(Página 10, prólogo de Santiago Alba Rico)

Porque lo que no se explica en nuestras escuelas es que la "transición democrática" comenzó en España el 18 de julio de 1936.

(Página 10, prólogo de Santiago Alba Rico)

Elogio a la Cuba castrista:

Pero la "pedagogía del voto" capitalista, con sus horribles cifras de cadáveres, debe ser evocada también a favor de Cuba, obstinada anomalía que se sustrajo al siniestro balance de "la educación para el capitalismo". El pueblo de Cuba se autodeterminó mediante una revolución armada y desde entonces se ha defendido solo, con las dificultades y deformaciones que de un milagro semejante se derivan.

(Página 13, prólogo de Santiago Alba Rico)

Podemos concluir muy prudentemente que, cuarenta años después, la revolución cubana ha salvado por lo menos a 30.000 personas de morir brutalmente asesinadas.

(Página 14, prólogo de Santiago Alba Rico)

Cuba se ha ahorrado 30.000 muertos y sólo por esto valdría la pena apoyarse en su revolución y seguir su ejemplo; y porque este incalculable ahorro de violencia y de cadáveres, después de cuarenta años, ha constituido para los cubanos una verdadera pedagogía cotidiana que, después de cuarenta años y con un resultado exactamente contrario al de España, ha fecundado un pueblo nuevo liberado de la esclavitud mental y material. Por eso Cuba es, al mismo tiempo, fuerte e ingenua; por eso Cuba no ha cedido y difícilmente cederá.

(Página 14, prólogo de Santiago Alba Rico)

"Bestias neoliberales y sionistas":

[En los años 80] cada vez que se encontraba a una bestia neoliberal o sionista dispuesta a delirar en público, se le ponía de inmediato un micrófono delante, se le ofrecía una tribuna en un periódico o una revista o una editorial o alguna otra institución y, además, se le concedían dos o tres premios.

(Página 33)

El comunismo:

Se mire como se mire, lo que la historia del siglo XX demostró con contundencia no fue, como tantas veces se repitió y se sigue repitiendo, que el comunismo se copertenecía naturalmente con formas políticas dictatoriales: lo que más bien quedó demostrado es que el mundo capitalista no podía permitirse ni una sola vez el mal ejemplo de un comunismo compatible con la democracia, el parlamentarismo o el Estado de Derecho.

(Página 45)

Puesto que al comunismo no se le dejó jamás gestionar otra cosa que la guerra, el protagonista del socialismo real vino lógicamente marcado por la militarización del trabajo, la reeducación cultural y la militancia política. No hay libertades civiles en tiempos de guerra. Ni bajo condiciones capitalistas, ni bajo condiciones comunistas.

(Página 47)

Libertad de expresión:

Resulta casi imposible seguir disimulando el hecho innegable de que en Venezuela la prensa y la televisión privadas han gozado y están gozando de una libertad de expresión como jamás se habría permitido en ningún país europeo y mucho menos en los EEUU.

(Página 48)

En realidad, resulta escandaloso y absurdo que durante décadas los intelectuales y los historiadores se tragaran el mito de la ausencia de censura en el llamado "mundo libre", sin que ni por un momento se llegara a reparar en el hecho tan obvio de que todos aquellos periodistas a los que habría que censurar estaban, al igual que lo están ahora, en el paro.

(Página 63)

Si hay algo que en Venezuela se está empezando verdaderamente a garantizar es no sólo la libertad de expresión, sino los medios de expresión (fundamentalmente, como decimos, a través de las muy escuchadas Radios Comunitarias).

(Página 88)

Cuba, mejor que Estados Unidos en cuanto a presos políticos:

El mérito sería también que no hubiera presos políticos en una sociedad que dependiera realmente de sus decisiones políticas, como ocurre, por ejemplo, en Cuba. Y en esta comparación, Cuba sale, en realidad, bastante bien parada, sobre todo si se la compara con EEUU.

(Página 63)

Elogios a Venezuela y los 'clásicos' del comunismo:

Lo que está ocurriendo en Venezuela es una auténtica fiesta ciudadana, republicana e ilustrada y como tal sería celebrada por los intelectuales del mundo entero si tuviésemos la suerte de contar con Kant, con Hegel o con Marx en vez de con Savater, con Rorty y con Habermas.

(Página 76)

El golpe de Estado de Chávez:

En este contexto, se produjo, en 1992, un intento fallido de rebelión militar -encabezada por militares jóvenes (entre los que se encontraba Chávez) e impulsada por el profundo malestar al que nos hemos referido- encaminado a regenerar una situación insostenible. Cuando ya estaba claro que la rebelión había fracasado en Caracas y no tenía por tanto ninguna posibilidad de éxito -entre otras cosas porque, en medio de la confusión, los partidos de izquierdas confundieron este alzamiento con un golpe militar de extrema derecha y, por lo tanto, no fue acompañada por ningún tipo de movimiento popular-, Chávez decidió intervenir en televisión para pedir la rendición de los militares alzados en otros Estados del país. En esa intervención asumió toda la responsabilidad por lo sucedido y lamentó que no fuera posible cambiar las cosas "por ahora".

(Página 78)

La oposición a Chávez es "intolerable":

Conviene llamar la atención sobre el hecho de que la línea de fractura que separa al "chavismo" de la Oposición coincide con la línea que separa (una vez asumidas las ideas de Ciudadanía, Estado y Ley) lo discutible de lo intolerable.

(Página 95)

Socialismo del siglo XXI y 'Revolución Bolivariana':

Lo que el socialismo del siglo XXI inaugurado en Venezuela ha entendido a la perfección es que el problema no era el concepto de ciudadanía sino, precisamente, el hecho de que, bajo condiciones capitalistas, no pudiese ser más que un espejismo.

(Página 97)

Lo que sí es cierto es que en la Revolución Bolivariana se asigna también una importancia fundamental al tercer componente (permanentemente ignorado) de la tríada revolucionaria: la Fraternidad. Esta apuesta por no olvidarse de la Fraternidad, a la que en Venezuela se prefiere llamar "Humanismo", sí es un componente central.

(Página 98)

Defensa de las expropiaciones industriales:

El único modo de poner cualquier gran industria a garantizar la independencia civil de la población no es, desde luego, dividiéndola entre pequeños propietarios sino, precisamente, asegurando su propiedad colectiva.

(Página 102)

Úlitimo párrafo. "Derecho a entusiasmarnos" ante el chavismo:

Tenemos, por fin, todo el derecho a entusiasmarnos sin matices ante el espectáculo de la Revolución Bolivariana: mientras Chávez no se traicione a sí mismo (lo cual, con la ayuda de Dios, parece imposible) y no sea asesinado (para lo cual, la verdad, esperamos que cuente con algo más de ayuda) nos cabe la esperanza de contemplar en la República Bolivariana de Venezuela el triunfo de esa exigencia de la Razón que es el Estado de Derecho y, por lo tanto, el Socialismo.

(Página 106)