MENSAJE DE UNIDAD

Rajoy se alía con Aznar para ahuyentar el ‘trauma’ de la UCD

La foto del próximo fin de semana es de mucho valor. Diferentes formas de ejercer el liderazgo y hacer política reunidos en la Convención Nacional del PP en Madrid

Rajoy se alía con Aznar para ahuyentar el 'trauma' de la UCD
Aznar y Rajoy EFE

En el invierno madrileño abundan las cenas de postín. Las de los populares, claro, están presididas por el hambre de saber qué pasará en las urnas. ¿Cómo se cuadrarán las piezas del puzle?

Hace sólo unos días, compartían mesa y mantel el matrimonio formado por José María Aznar y Ana Botella, el otrora secretario de Estado de Cooperación y actual diputado Miguel Ángel Cortés y el pintor Eduardo Arroyo y su esposa. Durante varias horas hablaron de lo divino y lo humano mientras un ex presidente silente escuchaba con mayor o menor interés.

En un momento de la velada, Cortés sacó a colación al actual presidente del Gobierno, por supuesto con sorna: «Los aquí presentes siempre hemos sido muy de Mariano». Sin embargo, la especie cayó en barbecho esta vez. Aznar se limitó a soltar una carcajada de las suyas.

Esa noche, José María Aznar evidenció la bandera de tregua que ha izado en su divorcio político con Mariano Rajoy.

De hecho, el próximo fin de semana el presidente de honor del PP acudirá a la Convención Nacional donde los populares darán el pistoletazo de salida a la campaña de las elecciones municipales y autonómicas de mayo.

Y la anunciada presencia de Aznar en el cónclave sólo puede ser calificada como una buena noticia por todo el PP. Rajoy ha buscado a su antecesor en el partido porque quiere sumar.

Si algo ha aprendido el centro derecha español desde UCD es que los electores no perdonan las divisiones en los partidos.

Los votantes llevan desayunándose desde hace ya demasiado tiempo el falso mensaje de que existen varios PP: el de Rajoy, el de Aznar, el de Esperanza Aguirre…

Sin embargo, lo que cualquier fuerza política necesita es unidad y coherencia, sobre todo para afrontar una campaña electoral. Más todavía en los tiempos complicados que corren.

Incluso el Partido Popular que, guiado por la batuta peculiar de Mariano Rajoy, concentra un poder sin precedentes.

Es cierto, han cometido errores: se prometió, en bruto, una reducción de impuestos y al día siguiente se le aguó la fiesta al ciudadano con medidas impopulares; se retiró la ley del aborto; faltó firmeza en asuntos como el nacionalismo, y qué decir de la torpe política a la hora de arropar a las víctimas del terrorismo.

Por eso las encuestas reflejan el descontento del electorado de centro derecha, decepcionado por los incumplimientos del programa y golpeado por las duras medidas adoptadas ante la crisis económica.

La confianza resulta ser siempre material delicado. El PP debería saberlo. Ahora lo sufre en propia carne.

Los populares mantienen que su renovado mensaje puede conectar con los millones de potenciales abstencionistas que en otras ocasiones corrieron raudos a las urnas para apoyarles. Es más, acarician la idea de mantenerse como partido más votado, aunque haciendo equilibrios en la cuerda de su necesidad.

El dato positivo es que el PP representa un enorme proyecto sólido que España necesita y se encuentra en esta ocasión con el centro casi regalado ante la «podemitis» del PSOE, a punto de saltar por los aires, de Pedro Sánchez.

Es bueno ver de nuevo juntos a Rajoy, Aznar y Aguirre ofreciendo la imagen de que los tres, desde sus diferentes modos de ejercer el liderazgo y hacer política, son el Partido Popular.

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