EL PSOE EN SU RATONERA

Una jugarreta de Chacón pudo costar a Pedro Sánchez un ridículo

El enemigo lo tiene en casa. El secretario general va a llegar exhausto a las urnas. Hay demasiados días en los que para él sería mejor no levantarse

Una jugarreta de Chacón pudo costar a Pedro Sánchez un ridículo
Sánchez cerca de Chacón EFE

No se habló de otra cosa en el seno de las filas del Grupo Socialista. Un movimiento de Carme Chacón se coló, si no dentro, sí al final de encuentros de miembros del partido. Unos hablaban con conocimiento de causa; a otros se lo habían contado. Pero todos sacaban una conclusión: «Llueve sobre mojado». Y en el propio comentario iban implícitas dos impresiones: primero, la sorpresa, y segunda, la suspicacia.

El caso es que el pasado miércoles día 7 Pedro Sánchez se enteró por su cuenta y a última hora de la convocatoria ante la embajada de Francia en Madrid para condenar el terrorismo salvaje y los asesinatos en el semanario satírico Charlie Hebdo. Sin embargo, a Chacón, en su condición de responsable de Relaciones Internacionales del PSOE por decisión del propio Sánchez, le sobró tiempo para avisar del acto a las puertas de la legación a José Luis Rodríguez Zapatero y a otros compañeros. Y no sólo eso. También contactó con dirigentes de otras fuerzas políticas.

Finalmente, el secretario general llegó y acaparó los focos junto a Zapatero, la propia Chacón, Tomás Gómez y Miguel Carmona, además de los ministros Jorge Fernández Díaz y Alfonso Alonso o la líder de UpyD, Rosa Díez, y centenares de ciudadanos. El episodio, en cualquier caso, refleja a las claras la distancia que separa a Carme Chacón de su «jefe» y los móviles de muchos socialistas comenzaron a sonar casi al unísono: «¿Te has enterado de la última jugada?»

Con un ambiente así, a ver quién es el guapo en Ferraz que vende la idea de «una alternativa». Lo más dramático para la imagen de Sánchez es que, a medida que se acercan las citas con las urnas, la sensación de descontrol en el partido es mayor. «Que Carme se lance a jugársela a Pedro no sólo demuestra descontento, sino que evidencia falta de liderazgo, agranda la sensación de que cada uno hace lo que quiere», avisaba uno de los díscolos. Tal cual.

Y luego el PSOE se pregunta por qué ha perdido la confianza de su gente o se le siguen yendo sus votantes. La brecha entre la realidad del ciudadano y el mensaje de quienes se proclaman de izquierdas han empujado al socialismo cuesta abajo y han elevado las expectativas de Podemos que sopla en su nuca o, incluso, le supera en intención de voto. Los socialistas deben asumir que el votante incondicional se esfumó con el zapaterismo y que la gente necesita vehicular su cabreo. ¡Bueno! Sánchez sabe todo eso.
El secretario general tiene una posición ganada legítimamente, pero no acaba de apuntalar su poder, ya sea por cuitas internas o porque no termina de encontrar su sitio.

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