ERRE QUE ERRE

Moral Santín, el más odiado en IU, desbarata la defensa de Tania

La líder de la federación en Madrid ha llevado su órdago tan lejos que este jueves insinuó su intención de no dimitir ni siquiera si resulta imputada por los enjuagues con su hermano

Moral Santín, el más odiado en IU, desbarata la defensa de Tania
Tania Sánchez. Telecinco

Convencida de que está siendo víctima de una campaña de acoso y derribo orquestada desde las propias filas de Izquierda Unida, Tania Sánchez dejó este jueves bocas abiertas al insinuar que hará falta más que una imputación judicial para que dimita.

Su órdago en Al Rojo Vivo no sólo es contrario al código ético de IU, según el cual ningún imputado, procesado o condenado puede ir en una lista electoral, sino que dice muy poco en su favor atendiendo a los precedentes.

El que fuera cabeza de lista a las elecciones europeas por IU, Willy Meyer, dimitió un mes después de los comicios al descubrirse que como otros muchos eurodiputados estaba incluido en un fondo de pensiones gestionado por una sicav.

Precisamente el líder de la federación, Cayo Lara, recordaba este jueves en RNE el caso de Meyer para presumir de que su formación tiene «el listón muy alto», con un claro mensaje implícito destinado a Sánchez.

Más casos. José Antonio Moral Santín, quien fuera consejero de Caja Madrid -gastó 465.5000 euros con su tarjeta black- y uno de los hombres más odiados de IU -si no el que más- por el daño que hizo a sus siglas, abandonó las filas de la federación antes de su imputación, que se produjo este miércoles junto con la del resto de consejeros.

En concreto se dio de baja como militante cuando fue admitida a trámite la querella de UPyD y la plataforma 15MpaRato, en julio de 2012. Si Tania Sánchez no tiene intención de dimitir si es imputada, menos aún si el Tribunal Superior de Justicia de Madrid admite la querella que el PP presentó en su contra el 15 de enero por malversación, tráfico de influencias y prevaricación en su etapa en el Ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid.

En Andalucía hay tela que cortar. En noviembre de 2014 dimitió el portavoz de IU en el Ayuntamiento de Sevilla, José Manuel García, al ser imputado por fraude y cohecho en la operación Madeja.

Lo más curioso es que un año antes su predecesor, Antonio Rodrigo Torrijos, había tenido que hacer lo propio imputado en el caso Mercasevilla, germen de los EREs fraudulentos. Después tardó doce meses en darse de baja del partido.

Habrá que quedarse con lo que dice Alberto Garzón, candidato a las elecciones generales: «Si Tania Sánchez fuese imputada tendría que dimitir». La hemeroteca estará ahí para recordárselo.

La hemeroteca y también el documento de IU titulado Compromiso ético por la regeneración democrática, que sostiene que sus dirigentes deberán: «Asumir las responsabilidades políticas a que hubiere lugar en casos de corrupción, con dimisión cautelar de los cargos públicos y cargos de libre designación en caso de imputación y procesamiento por delitos de corrupción política o urbanística».

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