ESTRATEGIA EN ESTADO PURO

Iglesias aprovecha la agonía del PSOE para refundar otra izquierda

¿Alguien tenía alguna duda de que Podemos es una formación política de izquierda radical? Pues este fin de semana se le habrá disipado. Supongo. La parafernalia ha sido evidente.

Iglesias aprovecha la agonía del PSOE para refundar otra izquierda
El chavista Pablo Iglesias. EP

Sin duda. La Marcha sobre la Puerta del Sol este sábado fue un éxito. Negarlo sería hasta torpe.

La crisis, tan injusta, y su gestión, tan pesada de digerir, hacen que haya millones de españoles indignados. Yo entre ellos. Muchos más de los que se manifestaron convocados por Podemos.

Con todo, seamos realistas. En democracia lo importante no es llenar las plazas con personas, sino las urnas con votos. Y en esta tarea, en la de ganar elecciones, Pablo Iglesias, Íñigo Errejón, Luis Alegre, Juan Carlos Monedero y otros líderes bien formados políticamente que militan en el partido morado saben que les queda mucho camino por recorrer.

A 50 días (ni siquiera dos meses) de que se abran los primeros colegios electorales, los de Andalucía, se mantienen abiertas las incógnitas sobre el movedizo escenario político a lo largo y ancho de nuestro país.

Hay partidos que, como suele decirse, «empiezan a ponerse las pilas» (PP); unos al alza y de moda (Ciudadanos), otros con buenas expectativas (Podemos), y otros más cuesta abajo (PSOE, IU o UPyD).

Lo que sí parece evidente es que hay en marcha una jugada de mano tendida entre todos los partidos de izquierda. Es la estrategia de Iglesias, aunque la practique por políticos interpuestos. Es lo que más le conviene al líder podemista.

De esto iba la «Marcha por el cambio» del fin de semana: una demostración a toda la izquierda «civil» -la de las «mareas», la que está acostumbrada a protestar desde hace años en las calles- que vive permanentemente instalada en el recelo contra el centro derecha y cuyo nexo único es lo antipático que le cae el PP. Al final, otro «todos contra la derecha» como leit motiv atrapa-todo.

Ya se sabe: ganar unas elecciones nunca es para los populares sinónimo de gobernar. Y en estos próximos meses, seguro que muchos candidatos del Partido Popular tendrán claras victorias en las urnas sin que se vean acompañadas del poder institucional.

¿A quién va a beneficiar ese totum revolutum que vaticinan las encuestas?

A los ciudadanos, al poder popular del voto, está claro que no. ¿Cómo se come que un candidato sea el más apoyado y sin embargo acabe gobernando un pacto de tres, cuatro o cinco fuerzas políticas cuyo único nexo en común sea cerrar el acceso a ese político?

Sin embargo, Podemos, como fuerza emergente en la refundación por la que camina la izquierda española tras el hundimiento del PSOE, va a estar encantada con esa amalgama.

Porque es su mejor trampolín para ganarse los votos de todas las fuerzas de izquierda de cara a las próximas elecciones generales. Ése es el objetivo de Iglesias. ¿Recuerdan lo que fue el zapaterismo?

Pues bien, pronto lo veremos: al igual que Podemos tiene en IU fervorosos seguidores, como Alberto Garzón o Tania Sánchez, saldrán voces significativas socialistas que comenzarán a hablar de las excelencias de la unión de la izquierda bajo la égida de Iglesias.

Y será en ese momento cuando habrá que cantar el himno fúnebre por un partido centenario que fundó otro Pablo Iglesias, porque su descomposición no dejará ya vuelta atrás.

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