Respecto a la aprobación o desaprobación de su actuación política el líder de Ciudadanos es el único que aprueba, con más 12
Podemos se mantiene como primera fuerza política de España con un 27,7% de voto estimado, seguido por el PP, con un 20,9 %, mientras que el PSOE baja a tercera fuerza con un 18,3 % y Ciudadanos avanza al cuarto lugar, con un 12,2%, según una encuesta de Metroscopia.
El resultado del sondeo, que ha sido realizado mediante entrevistas telefónicas a 1.000 personas mayores de 18 años en todo el territorio nacional los pasados 3 y 4 de febrero, lo publica este domingo el diario El País y coloca a Podemos también en primer lugar en «intención directa de voto».
La formación de Pablo Iglesias destaca con un 20,4%, seguido por PP y PSOE, con un 12,2 y un 11,2 por ciento respectivamente, y Ciudadanos con un 6,8 %.
La suma de los votos que obtendrían Podemos y Ciudadanos igualaría ya a la que obtendrían las hasta ahora fuerzas hegemónicas PP y PSOE.
Podemos sigue así primera en intención de voto, si bien respecto al mes de enero Podemos baja en voto estimado 0,5 puntos, mientras que el PP sube 1,7 y el PSOE baja 5,2.
Por su parte, la formación de Albert Rivera sube del 8,1% al 12,2 por ciento, consolidándose como cuarta fuerza política.
Izquierda Unida sube en voto estimado del 5,3 por ciento de enero al 6,5 de febrero, mientras que UPyD baja del 5% al 4,5.
Albert Rivera, al alza
Respecto a la aprobación o desaprobación de su actuación política el líder de Ciudadanos es el único que aprueba, con más 12, puesto que de un 65% que lo conocen el 49% lo aprueba y el 37 lo desaprueba, el resto hasta el 100%, no sabe o no contesta.
Le sigue Alberto Garzón, de IU, con -12 sobre el 79% que lo conoce; Rosa Díez, con -18 sobre el 92% que la conoce; Pablo Iglesias, con -20 sobre el 99%; Pedro Sánchez, con -23 sobre el 94% y Mariano Rajoy, con -50, puesto que del 100% que lo conoce el 23% aprueba su actuación política y el 73 la desaprueba.
UN MAPA INESTABLE
La foto de la situación actual no debe darse por definitiva de cara a las futuras elecciones generales, porque todas las fuerzas políticas, incluso las mejor colocadas, continúan lejos de los niveles de voto que les permitirían gobernar por sí mismas (Los papeles de la querella contra Iglesias le complican la vida).

La tendencia al pluripartidismo es clara y no aparecen signos sólidos de que una opción se encuentre en condiciones claras de ganar.