EL OTRO DEBATE DE LA NACIÓN

Iglesias se coloca los galones de la oposición retando a Rajoy

El líder de Podemos tiene claro que el reto electoral es entre el presidente del Gobierno y él. Y por eso se aplicó a hacer sangre desde fuera del Congreso con un duelo en plató

Iglesias se coloca los galones de la oposición retando a Rajoy
Pablo Iglesias. PD

A las seis y media de la tarde una larga cola subía desde la entrada del Círculo de Bellas Artes por la calle Alcalá, en una imagen que era clavada a la que tuvo lugar la semana pasada en la presentación del programa económico de Ciudadanos.

El mítin-réplica de Pablo Iglesias, líder de Podemos, en su «otro» debate del estado de la nación congregó a cerca de quinientas personas en la sala mientras que otros tres centenares le seguían desde fuera.

Iglesias apareció rodeado de sus pretorianos -Iñigo Errejón, Luis Alegre, Carolina Bescansa con su hija, Rafael Mayoral o los secretarios generales de Madrid y Sevilla, Jesús Montero y Begoña Gutiérrez- mientras representantes de Salvemos Telemadrid, los trabajadores de Coca Cola o los afectados por la Hepatitis C, junto a muchos de los presentes, le recibían al grito de «Sí se puede» y «Pablo presidente».

Unos gritos que se transmutaron en abucheos, pitos y aullidos de «mentiroso» y «fuera» cuando en la gran pantalla del escenario apareció un discurso de Mariano Rajoy que se sobreponía a imágenes de titulares de prensa sobre las promesas incumplidas, la corrupción en el Partido Popular, Luis Bárcenas o las tarjetas black de Caja Madrid.

Cuando el video cesó, Iglesias abrió el fuego: «Hacía falta que la oposición respondiera al gobierno, por eso estamos aquí». Y lo hizo dirigiéndose directamente al presidente del Gobierno: «Nuestro país vive circunstancias excepcionales hasta el punto de que la oposición real está fuera del Congreso». Una oposición que «muy pronto será mayoría parlamentaria». El primer mandoble concluyó con una llamada a un cara a cara en la televisión que levantó los aplausos: «Donde quiera y como quiera, señor Rajoy».

A Rajoy también le instó a bajar «a la calle a conocer la realidad»: bajada de salarios, aumento del índice de pobreza, doscientas mil empresas menos, juegos malabares en los autónomos para llegar a fin de mes… «Cuando la austeridad no funciona en democracia se vota», dejó caer, asegurando que «el nivel de endeudamiento no ha dejado de crecer» por culpa de «medidas económicas propias de fanáticos».

«Un verdadero patriota protege el tejido industrial», prosiguió tras criticar el haber convertido en ejes de la economía española el sector turístico y el inmobiliario: «Ustedes preferían pelotazos urbanísticos. Ustedes entregaron España al ladrillo. Ustedes nos han llevado a un país dependiente que puede acabar siendo una colonia de Alemania. Y nosotros los patriotas no queremos ser una colonia de nadie».

La soberanía fue uno de los ejes del discurso de Iglesias: «España es una economía ineludible para el euro. A nosotros no se nos puede amenazar».

Entre las medidas propuestas, dirigidas a Rajoy, el líder de Podemos instó a poner en marcha un plan de emergencia energética – «y no me duele decirlo»- como el implantado por Alemania, que ha supuesto 1.500 millones de euros y que en España, según las cuentas de Podemos, podría crear 300.000 puestos de trabajo.

Otras medidas propuestas iban destinadas al apoyo a los emprendedores, a la implantación del software libre (muy aplaudida) y el reforzamiento de la sostenibilidad, así como un guiño a los autónomos: «Hay que acabar con la cuota fija, que cada uno pague según lo que factura».

Otro punto fuerte consistió en la petición de responsabilidades fiscales a los que más ganan. De hecho, Iglesias anunció que el próximo lunes presentarán un informe al respecto elaborado por dos expertas con objeto de que, en caso de llegar a La Moncloa, en España no se gobierne «a favor de los ejecutivos y en contra de los ciudadanos».

«La renta se puede llevar a otro país pero es mucho más difícil llevarse la mansión a Suiza. Se lo puede usted preguntar a los tesoreros de su partido», reafirmó, dejando claro que «amar a tu país es tributar en tu país».

Pero el momento más sobrecogedor para los simpatizantes de Podemos llegó cuando Iglesias, a punto de concluir su intervención, quiso dejar de dirigirse a Rajoy para hacerlo hacia quienes construyen España: «La Patria no es un símbolo, no es una bandera, no es un edificio. Es la gente de mi país».

Instando a un cambio en el que «no sobra nadie, vengan de donde vengan», muchos de los presentes rompieron a aplaudir cuando Iglesias aludió a esas «fuerzas de seguridad que están deseando ponerles las esposas a los corruptos».

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