Alentado por la sorpresa positiva de sus resultados en Andalucía

Albert Rivera ve a ‘Ciudadanos’ en condiciones de conquistar La Moncloa

Albert Rivera ve a 'Ciudadanos' en condiciones de conquistar La Moncloa
Albert Rivera. CD

Ciudadanos, la formación que lidera Albert Rivera, está viviendo un momento dulce, dulcísimo.

La sorpresa positiva de sus resultados en Andalucía (esperaban lograr tres escaños y consiguieron nueve) unido al crecimiento en las encuestas y, sobre todo, al de los afiliados ( El País revela este 3 de abril de 2015 que han logrado 5.000 en apenas el último mes de marzo) les dan alas para pensar en grandes objetivos para los próximos comicios.

Ya no basta con romper el bipartidismo o absorber parte del voto disconforme con el PP. Ciudadanos quiere más.

Quiere adelantar a Podemos y soñar con la Moncloa como alternativa real al panorama que han dibujado los estudios demoscópicos de los últimos tiempos. En Génova 13 también intuyen que esta opción es real.

Tanto, que el miedo a Ciudadanos ha crecido hasta convertirle en el primer objetivo de su estrategia. Podemos ya no importa: Albert Rivera es el nuevo ‘enemigo’.

El viento de las estadísticas sopla a favor de este grupo que no sólo ve como sus expectativas crecen, sino que las de sus rivales se frenan o retroceden. Un ejemplo: Podemos ha dejado de seguir la escalada que de previsiones y, según los datos, parece estancada en intención de voto.

De hecho, el último Pulsómetro de la Cadena Ser afirmaba que incluso perdía seguidores. Cierto que de modo ligero, pero para una formación en constante expansión desde las Europeas, el dato no deja de ser relevante (y según los más críticos dentro del partido de Pablo Iglesias, también preocupante).

Pero Podemos no es le único partido que pierde fuelle. El Partido Popular y el PSOE también caen. Sólo Ciudadanos parece crecer y, a tenor de los visto en Andalucía, a un mayor ritmo de lo que dicen las previsiones.

El Mundo cuenta como los integrantes de la formación de Albert Rivera se sienten muy orgullosos de lo ocurrido en estos comicios, toda vez que fueron convocados a toda prisa, se hicieron sin apenas presupuesto y Juan Marín, su candidato, era un desconocido, aunque no se reconozca de puertas hacia afuera.

Sin embargo, la formación naranja desbordó las previsiones y aupados por la buena imagen del propio Rivera, lograron lo impensable: quedarse a sólo seis escaños de Podemos, partido que pasó de los 20 diputados profetizados a ‘sólo’ 15.

Así pues, y con estos resultados de fondo, el discurso ya es otro. Ciudadanos quiere ganar terreno en las próximas Municipales y Autonómicas para después asaltar el Gobierno de España.

Lograrlo depende, en parte, de triunfar en plazas importantes. Murcia, Madrid y Valencia son los tres puntos de apoyo en los que, de lograr buenos resultados, se basaría ese impulso con el que optar al sillón del Ejecutivo.

La distribución de sus bases hace pensar que es posible. Ciudadanos ha dejado de ser un partido sólo catalán. De hecho, en número de afiliados, esta Comunidad Autónoma ya no es la que más socios aporta.

De los casi 20.000 personas con carnet que cuenta (15.000 confirmados, otros 5.000 por validar), Madrid, Valencia y Andalucía aportan en total unos 8.000 miembros. Cataluña aparece en cuarto lugar, con 2.200 afiliados seguida, ya de lejos, por Murcia y Castilla y León.

El objetivo de la dirección del partido es expandir más la marca en tiempo récord para que, llegados las Elecciones Generales, gozar del músculo político necesario con el que pensar que la gesta de una victoria no sea utopía.

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