El de la coleta se niega y las teles hacen malabares para recrear el duelo

Pablo Iglesias tiene miedo a quedar mal y rechaza sentarse en el mismo sofá con Albert Rivera

Cuatro y La Sexta han pedido sin éxito el cara a cara entre los líderes de Podemos y Ciudadanos

Pablo Iglesias tiene miedo a quedar mal y rechaza sentarse en el mismo sofá con Albert Rivera
Pablo Iglesias y Albert Rivera. PD

Como subraya el viejo aforismo americano, para bailar tango hacen falta dos. Y no hay baile que valga, si uno de los dos no quiere.

En este caso, Pablo Iglesias , quien huye despavorido cada vez que le sugieren que ha llegado la hora de sentarse frente a frente con Albert Rivera y debatir a calzón quitado.

El líder de Podemos, que durante muchos meses gozó de bula en las cadenas privadas de televisión, eligiendo hasta las preguntas que le hacían y soltando incontenible sus sermones, tiene miedo de ser aplastado por el el líder de Ciudadanos en un choque dialéctico cara a cara y sin trampas.

Cierto que ambos comparten la necesidad del cambio, de la regeneración, de nuevas ideas, propuestas. Pero no compartirán plató ni sofá.

Ver debatir a los líderes de Podemos y Ciudadanos, los dos partidos que hacen temblar los pilares del bipartidismo, se ha vuelto un imposible.

Cuatro y La Sexta son dos cadenas que han pedido reiteradamente el encuentro. Ambas han obtenido un claro «si» de Albert Rivera y un tajante «no» como respuesta de Iglesias.

Y para consolarse y pillar audiencia, los de las teles hacen malabares tecnológicos.

Viajando con Chester, por ejemplo, unirá en el próximo programa a Pablo Iglesias y Albert Rivera «aunque uno de ellos se ha negado a sentarse junto al otro en este sofá».

Así anuncia Pepa Bueno el cara a cara de los dos políticos en el programa de Cuatro.

«Vamos a recibir a los dos jóvenes que se han convertido en la esperanza para millones de españoles», dice la presentadora en la promo del programa, refiriéndose a Rivera e Iglesias.

La idea de Viajando con Chester era sentarlos en el mismo Chester para que debatiesen por primera vez juntos en televisión, sin embargo uno de ellos se negó, tal y como anunció Bueno.

Para solucionarlo, Pepa Bueno se encomienda a «la magia de Chester» para lograr la unión de las dos promesas políticas de nuestro país a través de un montaje audiovisual.

Quien no se consuela e sporque no quiere.

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