La perspectiva de ser fagocitados por los perroflautas en las generales causa pavor entre los socialistas más veteranos

El PSOE dice que no hará ‘locuras’ para pillar poder, pero esta ‘cagado’ con Podemos y lo que se le avecina en las generales

La líder andaluza Susana Díaz defendiende en el Comité Federal su rechazo a un frente 'anti PP' en todo el territorio

Los socialistas dicen que no participarán en gobiernos que no presidan, ni ofrecerán a otros que entren en gabinetes liderados por ellos

Como en «La Decisión de Sophie», magnífica película dirigida por Alan Pakula y protagonizada por Meryl Streep en 1982, el PSOE se enfrenta estos días un dilema acongojante.

Si quiere ‘pillar‘ poder y es evidente que lo desea con fervor, tiene que ceder principios, protagonismo y hasta dignidad con Podemos y en ese chalaneo se la juega, porque los podemitas no buscan alianzas, sino acabar con ellos

El PP es tremendamente torpe en la gestión de los pactos, lo que contrasta con el PSOE que, cuando ve una opción en su cercanía, hace hasta el pino y pacta lo que sea y con quien sea. A menudo, con una devergüenza sonrojante (Pablo Iglesias en 2014 sobre Antonio Miguel Carmona: «Es tonto y subnormal»).

Basta recordar al expresidente Rodríguez Zapatero asumiendo las reivindicaciones independentistas catalanas cuando prometió apoyar la reforma del Estatuto que saliera del Parlamento autonómico y metiendo a España en un berenjenal de proporciones bíblicas.

En general, así como al PP su política de no pactar o de no saber hacerlo le ha hecho mucho daño, al PSOE en el corto plazo y en el medio le ha ido siempre excelente. A largo plazo es más discutible, porque el PSOE al final corre el riesgo de ir de acuerdo en acuerdo, de gobierno tripartito en gobierno quiontopartito hasta el desastre final, como ha quedado con la debacle del PSC en Cataluña, víctima de sus coqueteos con los independentistas (El PSOE, Podemos y el olor del sulfúrico).

Ahora afronta otro reto y no es menor, porque el telón de fondo son las elecciones generales que se celebrarán probablemente el 13 de diciembre de 2015. A pesar de sus malos resultados el 24M, los socialistas tienen una oportunidad histórica de volver a ganar poder municipal y autonómico y van a hacerlo por encima de todo (¡Que vienen los rojos!).

Las palabras de Pedro Sánchez este sábado, en el Comité Federal, no dejan resquicio a la duda (Pedrito, loco por la música):

«Nos hemos ganado a pulso liderar el cambio desde la izquierda».

La duda es que entiende por ‘liderar‘, porque sokjtado que los resultados del 24-M deja claro que «los ciudadanos quieren gobiernos de izquierdas», y ha tenido la desfachatez de tildar al PP de ‘frentista‘ y ha añadido que el PSOE no está dispuesto a recibir lecciones de nadie, para concluir: 

«Las demás formaciones deben elegir si quieren al PSOE o al PP» (La decisión del PSOE ).

Con muchos riesgos, porque el ‘partenaire‘ es Podemos, que aspira sin disimulo a sustituir al PSOE como fuerza hegemónica de la izquierda española y la perspectiva de ser fagocitados por los perroflautas en las generales causa pavor entre los socialistas más veteranos.

No todos, porque algunos como el castellanomanchego Emiliano García Page, el que cenó a escondidas con Pablo Iglesias acompañado por Bono y Zapatero, no puede ocultar su ansiedad por sentarse en la presidencia de la comunidad, a pesar de tener menos votos y escaños que la popular María Dolores Cospedal.

A la entrada de la sede del PSOE en Ferraz, este 30 de mayo, justo antes de que los barones socialistas iniciarán con Pedro Sánchez la reunión del Comité Federal ha dicho que su partido no va a hacer «ninguna locura» ni pagar «ningún peaje» con tal de gobernar, pero matizando que lo que propone Podemos le parece aceptable.

«No se van a pagar peajes innecesarios, pero tenemos que entender el mensaje de cambio que han escrito los ciudadanos en las urnas.»

El secretario general de PSPV, Ximo Puig, ha apostado por pactos «de ida y vuelta», incidiendo que si los votos del PSOE son «buenos para apoyar«, también lo son para «recibir» (La decisión de Podemos ):

«Queremos pactos de progreso, pactos de ida y vuelta y de dignidad, nadie tiene en su prioridad moral un ADN superior».

Declaraciones al margen, muchos dirigentes socialistas parecen entregados a Pablo Iglesias y sus cuates, que les van a apretar las tuercas. Hay excepciones notables entre las que destacan nombres como Felipe González, Joaquín Leguina e incluso Susana Díaz (Patxi López anticipa un pacto entre PSOE y Podemos para llegar a la Moncloa).

Como recuerda Gabriel Sanz en ‘ABC‘, En los cuadros socialistas sigue pesando mucho el nefasto recuerdo de los tripartitos catalanes (2003-2010), que terminaron engordando el soberanismo de ERC y hundiendo al PSC, principal granero de voto socialista junto a Andalucía.

De entrada, según señaló anteayer la presidenta en funciones de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, Iglesias «se ha venido arriba» y tal parece que es él quien pone condiciones al PSOE para investir a los candidatos socialistas.

En contraste con Pedro Sánchez, quien parece inerme ante los candidatos de las plataformas de izquierda en Madrid (Manuel Carmena), Barcelona (Ada Colau), Valencia (Joan Ribo), Cádiz, Coruña y otras plazas.

En pleno proceso de acercamiento a Iglesias después de haber jurado que nunca pactaría con ‘los populistas’, Sánchez no quiso echar ayer más leña al fuego y se limitó a señalar en Sitges (Barcelona) que el PSOE va a ‘gobernar‘, no ‘gestionar‘ el cambio progresista.

De entrada, ya ha transmitido a los barones que no entren en los gobiernos municipales de Podemos, como mínimo, hasta que pasen las elecciones generales de noviembre.

Solo se apoyarán y recibirán apoyos para investiduras; intenta evitar así comparaciones con el tripartito y, sobre todo, que Mariano Rajoy utilice contra él en las generales los errores de gestión (A los empresarios les ha entrado el miedo el cuerpo y el temblor en la cartera al ver el subidón de Colau, Carmena y otros ‘perroflautas’).

URBANITAS Y PERROFLAUTAS 

Entre los miembros del Comité Federal del PSOE predomina desde el domingo 24M una sensación agridulce: son conscientes de la oportunidad de recuperar poder autonómico y municipal que les brinda la aritmética surgida de las urnas, pero con el peor resultado municipal desde los primeros ayuntamientos democráticos (1979).

Una caída de 700.000 votos respecto a 2011, principalmente en esas grandes ciudades escaparate -Madrid, Barcelona, Valencia, Zaragoza- que van a dirigir Podemos y las plataformas; y dudan que el voto de indignación por la crisis que les nutre a revierta en el PSOE en las elecciones generales de FIAfianles de 2015.

Personalidades de la vieja guardia, muestran en privado su ‘preocupación‘ por la pérdida de voto urbano, aunque públicamente diga que el pacto con Podemos puede ir bien.

Díaz, ariete de los críticos se apresuró a recordar el jueves, tras la cita que mantuvo con Pedro Sánchez, previa al Comité Federal de este sábado, que el PSOE no debe participar en un frente anti-PP que los españoles no entienden.

Pero el secretario general sigue convencido de la instrucción que dio hace semanas de dialogar con todos «menos con el PP y Bildu», algo que la presidenta andaluza rechaza. De hecho, todavía no ha descartado una abstenciónin extremis de los populares que le permita desbloquear su investidura y no tener así que someterse a la rama andaluza de Podemos, más a la izquierda que Pablo Iglesias.

PASO A CRISTINA CIFUENTES CON RESIGNACIÓN

La baronesa andaluza admite desalojar al PP donde sea primera fuerza si hay una mayoría de izquierda clara para gobernar; por ejemplo, en Madrid capital y en la Junta de Castilla-la Mancha, con Podemos solo, o en la Comunidad Valenciana con Podemos y Compromis. Pero no le gusta que, en la Comunidad de Madrid y alentado por su mentor Pedro Sánchez, Ángel Gabilondo juegue a torpedear el pacto PP-Ciudadanos ofreciendo uno de él con Podemos… y Ciudadanos.

Y también le suscitan dudas las negociaciones en Aragón, donde el PSOE tiene que pactar con Podemos y la Chunta, y en Baleares, que va a necesitar una sopa de letras del PSOE y pequeños grupos.

Además de los pactos, el Comitó federal aprobará este sábado el calendario y los plazos para la celebración de las primarias el 26 de julio para elegir candidato a la Presidencia del Gobierno.

La Dirección federal espera que sea un mero trámite y la consulta, abierta a simpatizantes, no llegue a celebrarse, porque sea solo Pedro Sánchez quien presente su candidatura.

No obstante, el recuento de los avales que logre será un buen termómetro de su pulso con Díaz, ahora que la presenta andaluza ha decidido no plantar batalla en primera persona por el liderazgo.

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