El líder de Podemos llama sinvergüenzas a quienes critican su apoyo a la poetarra Bildu en Pamplona

Pablo Iglesias: «Pedro Sánchez me parece un tipo majo, pero los de Podemos no nos bajamos los pantalones»

Se congratula de que el PSOE haya empezado a cambiar y se atribuye, junto a sus amigos, todo el mérito

Pablo Iglesias: "Pedro Sánchez me parece un tipo majo, pero los de Podemos no nos bajamos los pantalones"
Pablo Iglesias. PD

Sabíamos que no tiene vergüeza y ya tenemos claro que tampoco tiene abuela. Pablo Iglesias puede ser más cursi que un repollo con lazo, como ha vuelto a dejar patente en ‘El Programa de Ana Rosa’, donde le han dado un masaje mediático este jueves 4 de junio de 2015.

Allí, sin ponerse colorado, contó que Pedro Sánchez cenó anoche una tortilla francesa, pero que él pensó que ese plato era demasiado triste, y pidió pescado. ¡Virgen Santa!

Y añadió en tono pedante que el del PSOE y él compartieron una ensalada en el reservado del restaurante de un hotel madrileño, donde se reunión ‘en secreto’ horas depues de que Sánchez se encontrara con Mariano Rajoy en La Moncloa.

Aprovechando el ‘buen rollito’ que se montó a su alrededor en el paltó, Iglesias defendió sin rubor que la marca blanca de su partido en Pamplona, Aranzadi-Pamplona en Común, apoye a los proetarras de EH Bildu para desbancar de la alcaldía a la fuerza más votada, UPN.

«Me parece de vergüenza que en este momento alguien se atreva a utilizar la memoria de las víctimas para decir a quién ponemos de alcalde».

Era su primera cita, y según el secretario general de Podemos, «la primera vez hay que ir poquito a poco y es mejor hacerlo en privado» («No es inmadurez, sino tacticismo»).

Cuatro días después de burlarse de él, de pedirle humildad y de restregarle por la cara que el 24M sacó el peor resultado obtenido por los socialistas desde 1979, Pablo Iglesias se ha despachado en Telecinco diciendo que Pedro Sánchez le parece «un tipo majo, una persona cordial».

Pues que se besen, que eso es lo que están ya haciendo, para horror de Felipe González, Susana Díaz, Joaquín Leguina y muchos veteranos dirigentes del PSOE, quien barruntan que esos amores terminaran con el histórico Partido Socialista Obrero Español hecho unos zorros y cosechando una debacle bíblica en las elecciones generales de finales de 2015 (La novia de Pablo Iglesias, imputada por delitos contra la administración, malversación y tráfico de influencias).

Los secretarios generales de PSOE y Podemos, respectivamente, se vieron cara a cara este miércoles por la noche.

El secretismo del encuentro ha sido muy criticado, sobre todo porque aún se recuerdan declaraciones de Iglesias de hace menos de un años sobre la transparencia que traería su nueva política:

«Hay que acabar con el secretismo a la hora de hacer política, con las reuniones en reservados de restaurantes donde se toman decisiones al margen de los ciudadanos».

Sin que ninguno de los presentes le apretara las ruercas, Iglesias explicó que la reunión «muy secreta no es», y añadió con descaro:

«Más transparencia no puede haber; lo único que no se sabía era la hora y el lugar, pero no lo desvelamospara no atraer a la prensa y tener más intimidad.

«El encuentro fue muy bien y estuve muy a gusto. Pedro Sánchez me pareció un tipo majo, una persona cordial».

«Estas cosas cuentan también. Es importante que entre personas que van a tener que hablar, que exista una cierta cordialidad».

«El y yo estamos destinados a hablar y mucho, porque es importante para el país».

DE QUÉ HABLARON

Aunque presuma de transparente, Iglesias solo ha contado lo que ya se sabía -y se esperaba-. Que hablaron de política europea y española, de regeneración democrática, de derechos sociales.

Añadio que también de baloncesto, para hacerse el gracioso.

Sobre el mapa político español tras el 24M, también discutieron, según ha desvelado, y puntualizó estuvieron de acuerdo en ceder el protagonismo a los dirigentes regionales.

«Nuestro papel es acompañar. No acordamos nada ayer; no nos corresponde».

Sí intercambiaron pareceres sobre los posibles acuerdos en algunos territorios, pero Iglesias niega que eso sea «tacticismo» y prefiere definirlo como «hablar de cosas». Cuenta, por ejemplo, que le dijo a Sánchez:

«Nosotros no vamos a entrar en un Gobierno presidido por alguien de tu partido».

«Podemos está a favor de Gobiernos que sean inequívocos contra la corrupción y estén a favor de una agenda de rescate ciudadano».

En la Comunidad Valenciana, Podemos quiere que gobierne Mónica Oltra, de Compromís, y el PSOE busca el apoyo de Ciudadanos para que Ximo Puig sea presidente.

Con Baleares ha sido prudente -«veremos qué ocurre»-, pero con Aragón se ha lanzado:

«En Aragón está Pablo Echenique, y con Pablo Echenique nada es imposible».

En Castilla-La Mancha, donde ya se ha filtrado que el socailista Emiliano García Page que sacó menos diputados que la popular María Dolores de Cospedal les entregará la televisión autonómica, plantearán una serie de exigencias si el PSOE quiere su apoyo.

En Extremadura dice que tiene el «deseo» de llegar a un acuerdo, siempre que se respeten sus líneas rojas, pero ahñi la jugada del popular Monago decidido a respaldar que gobierne la lista más votada, en este caso el PSOPE, les daje sin fichas..

A Iglesias le han preguntado también qué le contó Pedro Sánchez sobre la reunión que mantuvo con Mariano Rajoy el miércoles a medio día.

«No me comentó muchos pormenores, aunque isnistió en que el PSOE no tiene ninguna intención de pactar con el PP».

Para Iglesias, eso «está por ver», y citó como indicio el acercamiento entre los dos partidos en Andalucía, donde el PP parece dispuesto a facilitar la investidura de Susana Díaz como presidenta.

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