DAÑOS COLATERALES

La crisis griega le atraganta a Pedro Sánchez la cena con Pablo Iglesias

La crisis griega le atraganta a Pedro Sánchez la cena con Pablo Iglesias

La crisis griega le atraganta a Pedro Sánchez la cena con Pablo Iglesias
Pedro Sánchez, líder del PSOE. PD

Es evidente que la crisis griega, la crisis del populismo de Syriza, alcanza de lleno a la credibilidad de Podemos, su partido hermano en España.

Pero la onda expansiva alcanza también de forma colateral a los «socios» de Pablo Iglesias, es decir al PSOE que ha pactado con ellos en muchos ayuntamientos y comunidades autónomas.

Los socialistas son conscientes de ello, están preocupados y tratan de levantar un cortafuegos. La táctica pasa por distraer la atención atacando al Gobierno español acusándole de tratar de sacar rédito político y electoral de la crisis griega, «exactamente igual que Tsipras», ha dicho Jordi Sevilla, el nuevo gurú económico de Pedro Sánchez.

Pero les va a costar eliminar del imaginario colectivo el razonamiento de que Syriza es igual a Podemos y que el partido que ha aupado a los populistas españoles es el PSOE. Parece claro también que Sánchez pactará con Podemos tras las elecciones generales si la suma de ambos les da la mayoría suficiente para gobernar.

En Grecia los temores sobre el populismo han pasado a ser certezas. Se ha podido ver que el populismo vende unicornios, quimeras, a costa de arruinar al país y a sus ciudadanos. Estar en ese lado de la trinchera, como está el PSOE ahora mismo, es muy peligroso. Y es que a veces los pactos los carga el diablo.

Antes de la crisis griega ya había entre las filas socialistas quien se oponía abiertamente a esa política de alianzas con la formación de Pablo Iglesias. Ahora es de suponer que los temores han ido a más. La radicalización del PSOE ha llegado en el peor momento, le ha pillado con el pie cambiado, y el PP, sin hacer nada, sólo tiene que poner el cesto a recoger votos.

Y da la sensación de que Pedro Sánchez está algo desorientado. Parece que no sabe muy bien si oponerse al referéndum en Grecia o apoyarlo y se limita a decir algo tan genérico e insustancial como que Grecia necesita la solidaridad europea pero debe también poner algo de su parte.

Muy bonito pero muy poco concreto porque la cuestión, como dijo Sarkozy en su intervención en FAES, no es ya «cómo salvar a Grecia sino cómo salvar al euro».

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