ABANDEROS DE LA REGENERACIÓN

Rajoy le da a Aznar la medicina que más le escuece al expresidente

Que el presidente de honor y otros como Aguirre sean los que piden regenerar el partido ha indignado a algunos en el partido, donde creen que Aznar, ahora, se llevaría un batacazo gordo

Rajoy le da a Aznar la medicina que más le escuece al expresidente
Aznar y Rajoy EFE

En el PP no salen de su asombro cuando contemplan que quienes reivindican la renovación del partido, los que se erigen como abanderados de un nuevo PP, los que piden una rectificación «enérgica, creíble y suficiente» son nada menos que José María Aznar y Esperanza Aguirre.

Es como si resurgieran Felipe González o Joaquín Almunia en el PSOE pidiendo nuevas caras o la renovación de ideas en la social democracia española. O como si en IU recuperaran la fórmula de Francisco Frutos en coalición con el PSOE para desbancar al PP en unas elecciones generales.

José María Aznar, por buen presidente del Gobierno que fuera en su primera legislatura, «no puede santificar sobre resultados electorales», nos aseguraba un miembro de la dirección popular.

Tras la entrevista en ABC del ex presidente del Gobierno, un alto dirigente del PP actual se preguntaba: «¿Qué resultado electoral obtendría ahora Aznar si se presentara a unos comicios generales?» Se daba la respuesta él mismo asegurando que «sería muchísimo peor que el que obtendría Mariano Rajoy».

Cuando Aznar habla de la crisis del centro derecha o como el PP ha perdido muchos votos en las europeas, andaluzas y municipales, olvida, por ejemplo, como él perdió las últimas municipales a las que se presentó, como nunca ganó en Andalucía o como pasó de una mayoría absoluta a perder las elecciones en 2004, que aunque no se presentó sí acaparó todo el protagonismo hasta el final.

Cataluña y víctimas

Otra de las banderas que exhibe Aznar y que ha acabado por convertirse en un mantra argumentario de lo que queda de aznarismo es el repetir que Mariano Rajoy ha sido condescendiente con las intenciones del soberanismo e independentismo catalán.

Nada más lejos dela realidad, según la actual dirección del PP. Sin aspavientos ni vehemencias, «como quizá haría otros», Rajoy ha conseguido reducir esas intenciones independentistas que han acabado incluso dividiendo a CiU y evidenciando en un simulacro de referéndum que la opción independentista es minoritaria en Cataluña.

Se han ido recurriendo una a una todas las leyes de Artur Mas y con el Estado de Derecho se le está diciendo simple y democráticamente «no» a las intenciones de Artur Mas.

Algo parecido, aunque más hiriente, ocurre con las críticas sobre el supuesto alejamiento de Rajoy hacia determinado sector de las víctimas del terrorismo. La política del Gobierno respecto a la lucha contra ETA no ha cambiado en absoluto. El discurso ha sido el mismo desde el comienzo de la legislatura exigiendo en todo momento la disolución y la entrega de armas de ETA, y sobre todo, negando la posibilidad al más mínimo diálogo con los terroristas, algo que no ha ocurrido con los anteriores gobiernos, incluido el de Aznar.

Con todo, Mariano Rajoy no tiene intención de entrar en este debate. El presidente del Gobierno, que coincidirá con Aznar el domingo en los cursos de la FAES, no tiene intención de hacer público malestar alguno. La indiferencia es su mejor repuesta. Y esa indiferencia en realidad sólo irrita a los pocos que todavía se consideran aznaristas.

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