OPINIÓN / ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Rajoy necesita veinticinco diputados más si quiere mantener La Moncloa

Necesita vencer en las generales con una clara ventaja si no quiere que toda la izquierda unida aísle al PP

Rajoy necesita veinticinco diputados más si quiere mantener La Moncloa
José María Aznar, Mariano Rajoy y Antonio Martin Beaumont. PD

Decir que las generales se van a celebrar en condiciones difíciles para el Partido Popular no es destapar ningún secreto.

Mariano Rajoy lo sabe y por eso ha decidido romper la Legislatura en dos. Ha dado por concluida una etapa de tres años y siete meses, muy complicados, para abrir otra de apenas cinco meses en la que se lo juega todo en política.

De alguna forma, el presidente, a regañadientes, ha empezado a decir «mensaje recibido» a quienes le han tomado la matrícula por la corrupción, el inmovilismo del PP y la insensibilidad con la que el Gobierno ha tomado sus decisiones en las horas más duras de la crisis y que lo han convertido en antipático hasta para los propios afiliados de su partido.El PP ganaría hoy las elecciones generales pero sin la holgura suficiente para que Mariano Rajoy siga en La Moncloa

Una vez rejuvenecida formalmente la cúpula del Partido Popular, ha parafraseado a Cánovas: «La política es el arte de aplicar en cada época aquella parte del ideal que las circunstancias hacen posible».

 

 

A tal efecto, Mariano Rajoy ha empezado poniendo en el bolsillo de los españoles otros 1.500 millones de euros como consecuencia de la aplicación de la segunda rebaja en el IRPF adelantada a este 1 de julio. Así, ha hecho suya la exigencia del partido de mandar mensajes positivos que la gente note inmediatamente en sus hogares.

Asimismo Rajoy ha confirmado que tiene en cuenta los sondeos. No es casual que su giro se produzca cuando las encuestas internas muestran una leve mejora de la marca PP con respecto al 24-M. Mejora, eso sí, insuficiente para dejar atrás a un resucitado (a fuerza de errores ajenos) PSOE de Pedro Sánchez, que toma oxígeno a costa de Podemos, ahora mismo algo estancado.

Pero, sobre todo, escasa mejora ya que Ciudadanos, con Albert Rivera en la cresta de la ola, le araña votos al PP entre los electores moderados a quienes atrae una formación plagada de caras jóvenes que apuesta abiertamente por otras maneras políticas adaptadas mejor a los tiempos que corren.

De celebrarse elecciones a día de hoy, los pronósticos dan al PP, pero también al PSOE, unos resultados que rondarían los 125 escaños. El motivo de incertidumbre entre los populares es saber si podrán distanciarse de los socialistas lo suficiente como para llegar a una horquilla entre 145 y 150 parlamentarios. Son veinticinco diputados los que le faltan a Rajoy si desea continuar en política.

Porque, aunque sería la primera vez que en España se afronta el experimento de un Gobierno nacional salido de la suma de partidos que no han ganado las elecciones, en el PP están convencidos de que si no logran una diferencia suficiente con Sánchez que contrarreste un frente de izquierdas, Rajoy se asomaría a un precipicio muy peligroso.

La cuadratura del círculo a la que se enfrenta el PP es que sabe bien que la gestión tan personalista de Mariano Rajoy le ha llevado a la situación que vive, pero sólo le queda utilizarla para tratar de salir de ella. No hay otra.

Desde el punto de vista del marketing, van a seguir el manual con precisión: dejar claro a los electores lo que se juegan en las próximas elecciones.Mariano Rajoy pone punto final al plasma y decide dar un paso al frente en la comunicación

Porque una derrota del PP, señalan desde Génova 13, abriría una etapa de inestabilidad, incluyendo propuestas de cambios constitucionales, que podría poner en riesgo lo conseguido con tanto esfuerzo por todos los españoles.

Así que la amenaza de la coalición «PSOE-SYRIZA/PODEMOS» va a ser ampliamente difundida por Rajoy y los suyos de aquí al otoño. Más con lo que le queda por venir a Grecia tras la victoria del no este domingo.

 

 

El Partido Popular no tiene la menor duda de que las elecciones generales (a pesar de los avisos de José María Aznar sobre los perjuicios de difuminar las esencias del partido) se ganan desde el centro.

Además, le basta con echar un vistazo a los votos de VOX y Ciudadanos en las pasadas elecciones para saber bien dónde le aprieta el zapato.

A eso, lógicamente, a conseguir que al menos el centro derecha moderado esté tan activado como lo está ahora mismo el votante de la izquierda, es a lo que se tiene que dedicar Mariano Rajoy en cuerpo y alma. No es una misión pequeña, sobre todo cuando detrás tienes a un partido envejecido prematuramente y parado de arriba abajo a fuerza de que a sus militantes no los dejan participar.

Por cierto, permítanme una coda antes de la despedida: Aznar debería al menos mostrar más lealtad con su sucesor, primordialmente porque al PP hoy lo que más le lastra es una corrupción que se hunde profundamente en el corazón mismo del aznarismo, aunque se la juzgue ahora.Rajoy le da a Aznar la medicina que más le escuece al expresidente

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Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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