AHORA EN COMÚN

Alberto Garzón monta la ‘marca blanca’ de IU y a un cabreado Pablo Iglesias le da la tiritona

Las aguas internas podemitas, que bajaban revueltas por las primarias, se han amansado después de que IU haya lanzado su "chiringuito", por el que algunos piden cabezas de traidores morados

Va de chulito y saca pecho, pero Pablo Iglesias no las tiene todas consigo. Es lo que conlleva tenérselas que ver con los que son cuña de la misma madera.

El secretario general de Podemos ha rechazado este 10 de julio de 2015 que Podemos se vaya a integrar en la plataforma Ahora en Común alegando que las «coaliciones de izquierdas» no sirven para ganar las elecciones, lo que contradice lo ocurrido precismente en las municipales en Madrid, Zaragoza y Barcelona.

«Podemos no tendría ninguna posibilidad de ganar».

Tras reunirse con la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, y al ser preguntado por la nueva iniciativa que reclama construir una candidatura ciudadana de confluencia para las próximas elecciones generales, ha soltado Iglesias:

«Nosotros ya hemos trazado nuestra hoja de ruta, llevamos un año y medio trazándola, tomando decisiones que a veces fueron difíciles de entender pero que creo que después se revelaron las correctas; no es la izquierda la que va a trazar el cambio, va a ser la gente».

Ha argumentado que Podemos no se va a situar «allí donde el enemigo quiere» situarles.

«Creo que aquellos que han llevado a nuestro país al desastre les encantaría tener como adversario a una suerte de coalición de izquierdas. Nunca han tenido eso en Podemos y no lo van a tener»

AHORA EN COMÚN Y LAS LISTAS

Ahora en Común, la última iniciativa de unidad de la izquierda situada más allá del PSOE, no ha calado en las filas de Podemos visto el intenso rechazo generado en el foro oficial del partido, Plaza Podemos, donde las discusiones internas sobre el reglamento de primarias han desaparecido.

La aparición de la etiqueta Ahora en Común, que cuenta como promotores con algunos miembros -no de lo más destacados- de Podemos y compañeros de viaje cercanos como el locutor Javier Gallego y el cantante Nacho Vegas, intenta repetir la experiencia municipalista a nivel nacional ante el rechazo de los podemitas a confluir en otras siglas que no sean las suyas.

La postura de la dirección nacional es inamovible, y en ese campo parecen jugar también algunos de los críticos, que pese a la posición enfrentada con Iglesias no se han subido al barco de lo que muchos, en las filas podemitas, consideran un submarino de Izquierda Unida ante el rechazo del partido morado a que otros se suban al carro del que están tirando.

El propio líder de Podemos, Pablo Iglesias, lo dejó claro en la mañana del viernes: una coalición de izquierdas no es viable porque no es lo que demanda la sociedad para el cambio.

Aunque su partido tiene ADN de izquierdas, Podemos sigue buscando la transversalidad. Otro compañero de viaje de la formación de Iglesias, Jorge Verstrynge, simpatizante de predicamento pero no afiliado, lo dejaba claro en La Sexta: Ahora en Común es un intento de mantener el chiringuito de IU.

Desde luego, esa es la opinión de buena parte de la militancia de Podemos expresada en el foro del partido, donde se ha pedido la dimisión o cese inmediato de los cargos del partido «traidores» que juegan a dos barajas y donde la iniciativa es vista como una marca blanca de Alberto Garzón.

«Garzón no ha querido integrarse en Podemos pero Podemos sí tiene que integrarse en Ahora en Común», comentan desde el partido morado, donde la principal preocupación es ver cómo puede impactar esta situación en los Ayuntamientos, especialmente el madrileño, donde Mauricio Valiente, de IU, es uno de los que acaudillan la iniciativa.

Para ahondar más en la herida, uno de los abajofirmantes promotor de la iniciativa es el escritor Isaac Rosa, que antes del 24-M despreció a Podemos en un artículo expresando su simpatía por IU.

El artículo escoció a Iglesias, que aprovechó una entrevista reciente para devolvérsela poniéndole como ejemplo de una izquierda de torre de marfil inoperante y contenta de revolcarse en su marginalidad.

Las palabras del secretario general podemita fueron interpretadas como una quema de puentes con dichos sectores de IU.

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