EL CONTROL DE LA PRENSA

La jugada de Carmena contra los medios saca su peor cara chavista

El primer mes de Carmena en el Ayuntamiento llega con una medida inquietante que afecta a los medios de comunicación un año después de que Pablo Iglesias señalara el camino

La jugada de Carmena contra los medios saca su peor cara chavista
Manuela Carmena, alcaldesa podemita de Madrid. PD

El primer mes de Manuela Carmena en el Ayuntamiento de Madrid podría ser objeto de debate por sus actuaciones políticas si no fuera por un hecho que ha inclinado la balanza del lado de lo inquietante: Madrid Visión Original.

Un nombre que, con la mayor de las inocencias, oculta un proyecto en el que el Consistorio sí se ha dado verdadera prisa por sacar adelante: el de una web destinada a desmentir las inexactitudes e informaciones falsas aparecidas en los medios de comunicación.

Unas «informaciones inexactas», como ha pregonado la flamante directora de Comunicación del Consistorio, Lucila Rodríguez-Alarcón, a la que en apenas dos semanas de su nombramiento le ha faltado tiempo para sacarse el invento de la manga. Un invento que no se sabe muy bien por qué criterio podría guiarse en según qué cuestiones y percepciones.

Porque, ¿son informaciones «inexactas» aquellas que puedan no gustar a los actuales responsables municipales? ¿Puede llegar a servir Madrid Versión Original como una picota pública de aquellas noticias que no sean del agrado del Consistorio? ¿Quién determina que la versión municipal sea la veraz y no la interesada?

Pongamos por caso, como ejemplo, el anterior gobierno municipal y pensemos lo que hubiera sucedido si Ana Botella hubiera montado una web de características similares. ¿Hubiera sido una «información inexacta» contar que la alcaldesa se blindaba en su despacho donde tan sólo unos pocos privilegiados, dentro del edificio, tenían acceso a sus dependencias a través de una tarjeta?

La labor de los medios de comunicación, por descontado, debe estar sometida a examen. Pero la fórmula de una web unidireccional sin posibilidad de participación y con cierto aroma de delación («envía tus noticias rectificables», se insta a los internautas) por parte de una institución pública no parece la mejor fórmula.

Y más cuando el propio Código Deontológico a través de las peticiones de rectificación y, en última instancia, el Juzgado sirven perfectamente para cubrir esa situación.

No es extraño, por tanto, que la presidenta de la Federación de Asociaciones de Prensa de España (FAPE), Elsa González, haya detectado un «halo de censura» en la iniciativa y que Carmen del Riego, de la Asociación de Periodistas de Madrid (APM), haya visto una invitación al «pensamiento único» en un portal que va más allá del ofrecimiento de información oficial.

Sería interesante que la reacción de estas entidades periodísticas estuviera acompañada de quienes, de rebote, han sido tomados como excusa para la puesta en marcha de dicho portal que está «a disposición de todos los grupos municipales».

Sin embargo, esos mismos grupos municipales -salvo Ahora Madrid, como era de prever- han soltado lastre rápidamente. El vicesecretario de Organización del PP, Fernando Martínez Maíllo, ha hablado de «alergia populista» a la libertad de prensa. María González, del Comité Electoral del PSOE, ha pedido defender dicha libertad «en toda su amplitud». Y Ciudadanos, a través de la portavoz municipal Begoña Villacís, se ha mostrado totalmente en contra. Por esa parte, todo claro. La excusa del resto de grupos municipales no sirve.

Precisamente un Ayuntamiento que cuenta entre sus filas con un concejal de Participación ciudadana, Transparencia y Gobierno Abierto como Pablo Soto (la posible contratación de su pareja en calidad de asesora, en el aire tras divulgarse dicha posibilidad por los medios, ¿también sería una información inexacta?) y que en las últimas semanas está dando muestras de oscurantismo con reuniones de la alcaldesa sin cobertura informativa. Mal camino.

En todo caso, el problema va más lejos y se inscribe también en la postura que mantiene Podemos sobre el papel de los medios de comunicación desde que Pablo Iglesias señalase hace un año que estos debían contar con «mecanismos de control público». Una frase que ha dado lugar a un intenso debate sobre hasta dónde pretende llegar la formación morada al respecto.

Lo que viniendo de quienes se quejan de la ley mordaza o las ruedas de prensa a través de plasma tampoco resulta muy coherente.

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