Resultó profético que fuera él, el líder de ERC, quien proclamara la victoria desde el balcón

El fin de Artur Mas: Oriol Junqueras sentencia con sólo un gesto al peor president

El de ERC anunciaba y el otro, el promotor de Junts pel Sí, asentía con la cabeza a su lado

El fin de Artur Mas: Oriol Junqueras sentencia con sólo un gesto al peor president
Oriol Junqueras. EP

Irónicamente, la primera víctima de las elecciones catalanas será el promotor de la lista ganadora, la de Junts pel Sí, Artur Mas. Los 62 escaños de la candidatura conjunta de Convergencia y ERC, 9 menos de la suma de ambos -y Unió- en 2012, dejan el destino de Mas y el de Cataluña en manos de la CUP. De la izquierda radical independentista.

No tiene nada que celebrar. Por el resultado de Junts pel Sí y porque ni con la CUP suman el 50% de los votos, aunque Mas ya dejara claro en campaña que eso no será obstáculo para continuar un camino sin retorno. Hasta elegir al presidente de RTVE requiere una mayoría superior en el Congreso.

El fraude continúa, y a ello se une el canibalismo que comienza ahora en una candidatura antinatura -atrás quedaron los tiempos en los que Esquerra denunciaba la corrupción en CiU- a la que nunca unió nada más allá de una falsa promesa del Dorado independentista.

Porque Oriol Junqueras no va a permitir que Mas sea nuevamente president. De hecho resultó profético que fuera él, el líder de ERC, quien proclamara la victoria desde el escenario mientras Mas a su lado asentía con la cabeza. «Estamos redactando las páginas más gloriosas de nuestra historia. Viva Cataluña», afirmó Junqueras.

Mas, en el papel de secundario, se limitó a añadir tras él: «Hemos ganado. Toda esa gente que negaba el carácter plebiscitario qué dirán ahora. Claro que es un plebiscito».

Y menos que ERC lo permitirá la CUP de Antonio Baños, auténtica ganadora del bloque independentista; como Ciudadanos ha sido el auténtico ganador del bloque -aunque no pueda hablarse de bloque- constitucionalista.

Los 25 escaños de Albert Rivera e Inés Arrimadas, que pidió la inmediata dimisión de Mas y la convocatoria de nuevas elecciones sin listas unitarias, son enormemente meritorios. El proyecto fresco y regenerador de Ciudadanos sale muy reforzado a tres meses de unas elecciones en las que la formación naranja está llamada a tener un papel clave. Aviso a navegantes.

Son meritorios pero desgraciadamente insuficientes. Lástima que el PSC y el PP no tiraran más del carro, aunque los socialistas celebraran sus 16 diputados como si hubieran ganado algo.

La alegría de Miquel Iceta es el mejor reflejo del gran error cometido por los constitucionalistas estos años: en vez de remar todos en la misma dirección para corregir el rumbo de Mas se han dedicado a paletear cada uno en su propia dirección.

Eso ya no tiene remedio, como tampoco las estrepitosas derrotas de Catalunya Sí que es Pot y Unió, uno con 11 escaños y el otro sin representación en el Parlament. Josep Antoni Duran i Lleida puso ipso facto su cargo a disposición del partido. No podía ser menos.

La cara de Pablo Iglesias, por su parte, era un poema. Máxime cuando una periodista le recordó que en su día dijo que las catalanas marcarían la parrilla de salida para las generales.

Lo peor no es que Mas pase a la historia como el peor presidente de la Generalitat; sino la herencia que deja tras de sí un político con delirios de grandeza dispuesto a conducir a su pueblo al desastre con tal de hacerlo olvidar tres décadas de -ya no presunta- corrupción en CiU.

«Un sólo pueblo», gritaban los simpatizantes de Junts pel Sí. Nada más lejos de la realidad. Si algo han puesto de manifiesto estos resultados es la profunda división en dos de la sociedad catalana, mucho más grave que la de la clase política.

Familias que se evitan para no acabar discutiendo de política, amigos que han dejado de serlo, generaciones enteras educadas en el odio a lo español en las aulas, discriminación de los castellano parlantes, unos medios de comunicación dóciles y permisivos…

¿Y a partir de este lunes qué? Junts pel Sí -que no Mas- tiene el mandato de las urnas para formar gobierno y el compromiso con los suyos de declarar la independencia de forma unilateral. A ver qué inventan ahora.

Autor

Antonio Martín Beaumont

Antonio Martín Beaumont, politólogo y periodista, es el actual director de ESDiario.com.

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