La formación se convierte en la primera fuerza extraparlamentaria tras el 20-D superando a UPyD y Vox

¿De verdad saben lo que han votado los más de doscientos mil votantes de los animalistas del PACMA?

Recibieron el apoyo de rostros mediáticos como Risto Mejide, Rahola o Pilar Eyre pero su programa electoral encierra propuestas polémicas

¿De verdad saben lo que han votado los más de doscientos mil votantes de los animalistas del PACMA?
Manifestantes del Pacma. PACMA.

Han sido una de las grandes sorpresas electorales de los comicios generales celebrados en España este domingo 20 de diciembre de 2015.

El Partido Animalista Pacma se ha convertido en la primera fuerza extraparlamentaria al conseguir 218.944 votos (lo que supone un 0,87%), superando a formaciones tan conocidas como UPyD, Vox o Unió, el partido de Josep Antoni Duran i Lleida.

En el Senado, los animalistas se dispararon hasta el millón de votos. Todo un éxito para un partido que ha invertido 15.000 euros en la campaña y que, de no ser por la actual Ley electoral que rige en España, habría obtenido representación.

La organización antitaurina se ha felicitado en un comunicado por ser la «única que defiende a los animales» doblando el número de papeletas cosechadas en las generales de 2011, donde computó un total de 102.144 votos. Es una fuerza claramente al alza, y los tiempos que corren hacen pensar que seguirá subiendo en las próximas convocatorias electorales.

Pacma ha cosechado algunos apoyos mediáticos de caras conocidas que les ha permitido hacer llegar su mensaje a un mayor número de personas. Risto Mejide, el conocido publicista reconvertido a entrevistador en diferentes canales televisivos mostró una foto donde se veía su voto a la formación animalista asegurando que se sentía «orgulloso de él».

Pilar Rahola, escritora, política y conocida tertuliana televisiva fue otra de las que trasladó su felicitación en la red social Twitter, haciendo constar al menos su simpatía por ellos. Y la periodista Pilar Eyre es otro de los apoyos mediáticos habituales de Pacma, como se encarga de pregonar también en las redes sociales.

El País, otrora un diario que cuidó y promocionó la Tauromaquia, sobre todo cuando albergó las crónicas del recordado cronista taurino Joaquín Vidal, se descolgó este 22 de diciembre de 2015 con un reportaje donde hacía alusión al gran resultado de Pacma titulando sin ambages ‘El triunfo de la España sin toros’.

Pero, ¿son solo los toros? ¿de verdad conocen las 218.944 personas que depositaron su voto a favor de Pacma que otras propuestas hay en su programa electoral? ¿saben de verdad lo que han votado y están de acuerdo con ello? Lo cierto es que tras leer el contrato que han ofrecido a la ciudadanía, hay varios puntos cuanto menos polémicos.

FIN DE LA EXPERIMENTACIÓN CON ANIMALES

Basta echar un vistazo al programa electoral de Pacma–PUEDE DESCARGARSE AQUÍ— para que una cosa quede meridianamente clara. Los animalistas que se agrupan bajo sus siglas no lo dudan: un animal tiene los mismos derechos que una persona y por tanto, tiene que disfrutar de ellos al igual que un humano. Eso no admite discusión.

Cualquier persona con un mínimo de sensibilidad podrá mostrar su aprensión al sufrimiento que a buen seguro experimentará, por ejemplo, un ratón de laboratorio. Un sentimiento que es compatible con el anhelo de la mayoría de la sociedad para que los científicos encuentren soluciones a todas las enfermedades mortales que acechan al ser humano.

En este sentido, Pacma, en el punto 1.26 de su programa electoral dice lo siguiente:

El terrible e innecesario sufrimiento de los animales de experimentación está documentado de forma exhaustiva y es una realidad a la que ni el Partido Animalista- PACMA ni la sociedad, pueden dar la espalda.

De ganar algún día unas elecciones, los animalistas proponen la siguiente receta: prohibir, prohibir y prohibir. Lo proponen así:

Revisar en el Ministerio de Educación, Ministerio de Sanidad y el Ministerio de Defensa todos los programas de investigación donde se utilicen animales para que sean asumidas las alternativas ya existentes.

Incrementar las partidas presupuestarias encaminadas al desarrollo y validación de métodos alternativos a la experimentación con animales. [Nota del Autor: ¿cuáles? Porque no los especifican]

Los animales que se encuentren en los laboratorios cientí cos, civiles y militares, serán rescatados y, una vez evaluadas sus condiciones de salud, recuperados en santuarios
Defender la objeción de conciencia para la experimentación con animales hasta que sea prohibida, en todos los tramos y especialidades educativas, así como para cualquier trabajo o función laboral que esté relacionada con el maltrato, sacrificio, manipulación y sufrimiento de animales.

Hasta su prohibición, todas las empresas estarán obligadas a hacer públicos los resultados de sus experimentos con animales, con el objetivo de reducir el número de estos experimentos.

Lo de los santuarios, no lo vamos a negar ahora, suena descacharrante. Pero seamos serios, este punto, en caso de hipotética victoria del Pacma, no tiene nada de gracioso.

Una profesional de laboratorio, conocedora de la situación, consultada por este periódico tiene una frase contudente al respecto: «esto sería equivalente a parar la investigación». ¿De verdad han reflexionado sobre ello los votantes de Pacma? ¿Tienen algo que decir los Risto Mejide, Pilar Eyre, Rahola y compañía? Sería interesante que se manifestaran. Si es que antes les ha dado por leer al completo el programa electoral.

Un biólogo de una clínica madrileña añade: «los animales son esenciales para muchísimos procesos de investigación que luego sirven para salvar vidas humanas».

Este profesional entiende que hay que minimizar el sufrimiento del animal porque a cualquiera le disgusta que un ser vivo lo pase mal. Lo que hay que recordarle a Pacma es que a día de hoy los animales «son fundamentales para que muchas ramas de la medicina y la biología ofrezcan en un futuro soluciones a los problemas que en la actualidad no tienen solución».

«La idea de que existen métodos alternativos es totalmente falsa», afirma junto a él una compañera. «Si los del Pacma se ofrecen voluntarios ellos mismos para que se pruebe medicamentos en ellos, entonces estupendo».

Otra bióloga añade que en la actualidad hay en marcha investigaciones que no pueden suplir a a los animales por otras alternativas. Sin ir más lejos, la reproducción asistida, cuyas líneas de investigación no podrían llevarse a cabo de otra manera. «¿Cómo estudiar un sistema tan complejo como el reproductor sin animales?», se pregunta.

ACCESO DE ANIMALES A LOS HOSPITALES

Pero aún hay más. Veamos lo que dice el punto 1.15 y que lleva por título: «Acceso de animales a hospitales, albergues y comedores sociales».

Arranca así:

En los hospitales se permitirá el acceso de animales para la visita de pacientes de larga estancia que se ven privados de la posibilidad de encontrarse con sus compañeros y cuya separación puede afectar a su estado anímico, sin que en ningún momento se perturbe el entorno del resto de pacientes o el trabajo del personal sanitario.

Pues precisamente PD lo que ha hecho ha sido hablar con varios representantes de ese personal sanitario.

Esas voces consultadas coinciden en señalar que la prohibición de entrada de animales en centros sanitarios no es una decisión arbitraria, como ya puede suponer el lector. En opinión de una médico, bastantes gérmenes ya hay de por sí en un hospital como para encima permitir la entrada de animales. Otra colega incide en su visión como fuente de transmisión de enfermedades.

El ingreso de una persona, independientemente de la gravedad que lo causa, ya lleva consigo suficiente parafernalia como para encima complicarlo todo más.

Más allá de poner en peligro la salud de nadie, tampoco hay que despreciar la opción de la higiene y la limpieza. ¿Con que cara el militante y el votante de Pacma le va a explicar al encargado (o encargada) de la limpieza de un hospital la cantidad de nuevos pelos que van a tener que limpiar gracias a la visita del gato de una persona ingresada? Quien tenga una mascota en casa seguro que lo sabe, pero los recogerá gustoso, pero lleven la propuesta al trabajador en cuestión. Seguro que da saltos de alegría.

Hay quien dice que la única manera en la que podría llevarse a cabo es siempre y cuando se habilite una sala acondicionada lejos de los demás enfermos y por un tiempo muy limitado y siempre y cuando la situación del enfermo lo permita.

Una psicóloga, consultada por PD, y que se reconoce como votante del Pacma, añade que hay muchos estudios sobre el beneficio de los animales en el acompañamiento de enfermos y en el tratamiento de enfermedades como el autismo o algunas discapacidades, por lo que se muestra favorable con la propuesta de Pacma.

El ‘único’ problema -algo que ella misma reconoce- es la gran inversión que por desgracia nadie sabe como financiar ni acometer, y menos con la actual situación de la sanidad española y de sus respectivas autonomías. En resumen, aplaude los beneficios de la medida del Pacma, pero desconoce, como parece hacer la formación, cómo hacerla real.

Estos son solo dos de los puntos más polémicos de un partido en auge y que más voces discordantes pueden hacer surgir a quienes hayan tenido acceso a sus propuestas, que incluyen la creación de un marco regulatorio infinito por y para el bienestar animal, que puede sonar a excesivo: creación de una fiscalía general contra el maltrato animal, creación de la figura del defensor de los animales, inclusión en el Ministerio de Medio Ambiente de una dirección general de bienestar animal, formación de cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado en materia de derechos de los animales y maltrato animal, prohibición de la caza y la pesca deportiva, declaración de los santuarios y protectoras de animales como entidades de utilidad pública, sistema público de sanidad para los animales, derogación de todas las leyes y decretos sobre animales potencialmente peligrosos, plan de evacuación de los animales ante las catástrofes….

Autor

Roberto Marbán Bermejo

Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid y actualmente cursa el grado de Ciencias Políticas por la UNED, fichó en 2010 por Periodista Digital.

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