La vanidad socialista

El ‘pecado’ que no perdonarán los españoles al PSOE de Pedro Sánchez vs Susana Díaz

Parecía que los mandatarios socialistas entraban en razón, pero no

El 'pecado' que no perdonarán los españoles al PSOE de Pedro Sánchez vs Susana Díaz
El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, junto a los barones del partido socialista. PD

Cuando Pedro Sánchez llegó a la Secretaría General del partido expresó su deseo de acabar con los tiempos de “mirarse el ombligo”

El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha querido explicar el momento político que vivimos poniendo luz sobre el PSOE: «El escenario electoral es tan confuso que si no somos capaces de descifrar qué quieren los electores habrá que ir a elecciones».

Por desgracia, en política ni siquiera colocar el foco en el lugar adecuado es siempre sinónimo de acertar. De hecho, muchas veces los partidos se quedan sólo en el debate sobre el color de la luz…

Fijémonos, si no, en el tiempo que lleva el socialismo creyéndose el sujeto político exclusivo. Ellos son el quién. Es curioso que cargos públicos con experiencia no vean la forzosa importancia que tienen los ciudadanos en democracia. De hecho, cuando Pedro Sánchez llegó a la Secretaría General del PSOE expresó el deseo de acabar con los tiempos de «mirarse el ombligo».

Parecía que los mandatarios socialistas entraban en razón. ¿Habían comprendido al fin que a los votantes les importan menos las filias y fobias de los dirigentes y más que arreglen sus verdaderas preocupaciones? No. Fue sólo un espejismo. El PSOE continúa en la noria de su vanidad.

Pocas semanas tardó la familia socialista en volver a las grescas internas. Los tiras y aflojas entre sus VIP han constituido estos meses la principal información política de los medios.

Las filtraciones de unos sectores contra otros son la moneda de cambio corriente entre los de Ferraz. Sánchez frente Díaz, Susana versus Pedro… Meramente hubo una ligera tregua en campaña que fue más un respiro para tomar fuerzas por si se podía rematar la noche del 20-D al líder sentenciado de antemano.

Y ahí siguen. Sólo logro entender esta cainita manera de entender la vida social desde la perspectiva de gente sin otras miras que estar atornillado a la sede de un partido.

Probablemente Page debería preguntarse, al igual que tantos políticos, del PSOE y de las demás formaciones: ¿por qué estrenamos un Parlamento al que se le predice una vida tan corta?

Ese es el problema político para España. Y la respuesta, desde luego, no es encogerse de hombros y decir «habrá que ir a otras elecciones». Las ha habido hace sólo nueve días. Los españoles hemos dicho lo que queremos y lo que no deseamos.

Claramente. Ahora lo que se precisa son políticos que transiten por el pluralismo democrático que toca. Y que entiendan que en la «nueva política» son más importantes las formas que las caras.

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Autor

Antonio Martín Beaumont

Antonio Martín Beaumont, politólogo y periodista, es el actual director de ESDiario.com.

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