Pedro Sánchez quiere ser presidente como sea y aceptará cualquier humillación

El PSOE está empeñado en convertir el Gobierno de España en un gazpacho pseudoprogre

Pablo Iglesias pone a los socialistas a trotar y abre camino a los perifericos

El PSOE está empeñado en convertir el Gobierno de España en un gazpacho pseudoprogre
Pedro Sánchez (PSOE). PD

El gobierno Sánchez-Iglesias, un problema político más que aritmético: precisa del concurso activo o pasivo de ERC, DiL y PNV

El Gobierno de izquierdas que ha propuesto Pablo Iglesias y que Pedro Sánchez ha aceptado negociar («los votantes no entenderían que no nos entendiéramos», ha dicho) precisaría, además del PSOE, Podemos e IU, del concurso activo o pasivo de otros partidos, en particular de los nacionalistas (ERC,DiL y PNV).

Los tres partidos de izquierda suman 161 diputados pero la suma de PP y Ciudadanos alcanza los 163 escaños.

Si bien es cierto que a Sánchez solo le faltarían tres escaños más para superar a estos dos partidos si el resto de abstuviera, ello no sería suficiente si alguno de los otros partidos decidiera votar en contra.

Como subraya Josep M. Calvet, en ‘La Vanguardia’ este 23 de enero de 2016, aquí se abren una multitud de casuísticas difíciles de analizar una por una. Sin embargo, podemos suponer que si CC y Bildu (los partidos menores) votaran en contra, el secretario general socialista necesitaría que al menos uno de los nacionalistas votara a favor y los otros dos se abstuvieran.

En esta tesitura, el PNV aparece como el aliado más cómodo políticamente dada la situación política en Catalunya con un ejecutivo independentista formado precisamente por ERC y CDC (la matriz de DiL). Los seis diputados vascos, sumados a la abstención de los catalanes, garantizarían la investidura de Sánchez.

No obstante, los problemas para configurar un ejecutivo de izquierdas no son tanto de índole aritmética como política, en particular para el propio líder socialista. ¿Accederán el partido y sus barones a pactar con Podemos y a negociar la abstención o los votos afirmativos de partidos independentistas? ¿Resistirá el PSOE las presiones de Bruselas y Berlín, y los sectores empresariales que apuestan totalmente por una gran coalición?

De entrada, Pablo Iglesias no ha exigido hoy el referéndum en Catalunya, la cuestión más espinosa e insalvable para el PSOE, y se ha limitado a hablar de la plurinacionalidad, que se podría concretar en un Ministerio de la Plurinacionalidad. Ello allana el camino para empezar a negociar un acuerdo.

El apoyo del PNV a este ejecutivo no debería ser difícil habida cuenta que los nacionalistas vascos han asegurado hoy mismo que no establecerán «líneas rojas» como la reclamación del reconocimiento de la nación vasca, el derecho a decidir o la bilateralidad con el Estado. Los nacionalistas vascos sí que exigirán, en cambio, hablar sobre cuestiones como el autogobierno, la convivencia y la política económica.

Por otro lado, la abstención de ERC y de DIL podría darse por descontada, puesto que un ejecutivo de izquierdas apoyado por Podemos y con su complicidad necesaria daría aire al Govern que comparten en Catalunya y quizás podría hasta justificar una ralentización del proceso que diera más tiempo al ejecutivo de Puigdemont, quien podría encontrarse incluso con la complicidad del PSC y de Catalunya Sí que es Pot. Además, cualquier alternativa a este gobierno, ya sea del PP en minoría, de gran coalición o nuevas elecciones, es sin duda percibida como peor escenario para sus intereses.

En cualquier caso, un Ejecutivo como el aquí descrito sería incapaz de llevar a cabo una reforma constitucional sin el apoyo del PP y de Ciudadanos, puesto que entre ambos cuentan con los suficientes escaños como para bloquearla. De hecho, el PP en solitario puede bloquear este cambio con su mayoría en el Senado.

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