Lo lógico es que al final, el líder del PP se eche a un lado para facilitar un Gobierno sensato en España,

Mariano Rajoy: La primera en la frente… y otra vez la corrupción y los cuentos de siempre

El escándalo que ha estallado en Valencia, con 24 detenidos, torpedea las negociaciones entre PP y Ciudadanos

Mariano Rajoy: La primera en la frente... y otra vez la corrupción y los cuentos de siempre
Mariano Rajoy. EP

Rajoy ofrece apoyo al PSOE en lo municipios y CC.AA donde los socialistas gobiernan con Podemos a cambio de su investidura

Por Alfonso Rojo

Todo se complica. Primero fueron los ordenadores de Bçarcenas formateados de para borrar pistas, después el lío de Acuamed y para rematar, la mangancia casi mafiosa montada en Valencia por Alfonso Rus y su séquito de caraduras.

Y esto último justo en el momento en que, contra viento y marea, Mariano Rajoy había conseguido poner en marcha un atisbo de negociación con Ciudadanos y crecían en el interior del PSOE las voces que exigen no ceder ante Podemos y contribuir a dar a España un Gobierno sensato y estable.

La ‘Macrooperación Taula’, que ha vuelto a poner patas arriba el PP valenciano, ha caído como una bomba sobre Mariano Rajoy, justo cuando había comenzado a acercar posturas con Albert Rivera.

En tan adversas circunstancias circunstancias y aunque la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría se agarrase este martes en 13TV a la dudosa tesis de que Rajoy debe ser presidente porque ha sido quien ha conseguido más votos el 20D, parece que terminará imponiéndose la idea de que el actual líder popular tiene que echarse a un lado por el bien de España y los españoles.

Si nuestro futuro inmediato esta en juego y lo está por la amenza separatista y las estupideces de Pablo Iglesias y los podemitas, lo lógico, lo esperable, lo grande y lo responsable es que Rajoy no se aferre al cargo.

Si llega a la conclusión, que llegará porque es hombre inteligente y un político sagaz, de que él es un obstáculo para un acuerdo a tres bandas PP-PSOE-C’s, tendrá que dar paso a otro u otra en su partido.

Tiene sentido que retrase al máximo un anuncio así, porque es la baza clave del final de la negociación, pero parece inevitable.

El escándalo de Valencia lo desautoriza en un momento delicado y para colmo, lo deja sin respuesta creible.

Como toda solución, este 27 de enero de 2016 el vicesecretario de Organización del PP, Fernado Martínez-Maíllo, se limitó a ofrecer en la SER el siempre recurrente gran pacto contra la corrupción. Ese que siempre sale a relucir cuando alguna trama tambalea los cimientos del partido.

A Rajoy no le hizo falta ni mencionar ese gran pacto para meterse  en un nuevo atolladero mediático. Acudió este miércoles al plató de Ana Rosa Quintana en Telecinco y la presentadora lo saludo como merecía:

«Pensaba que no iba a venir al saltar la Operación Taula».

El presidente en funciones, aparentemente sereno, tiro cansinamente de argumentario:  dijo defender la labor de la Justicia, citó la supuestamente implacable mano del PP con los corruptos, y soltó la manida frase deque la corrupción no es de los partidos, sino de las personas.

Para colmo, puso el pecho en defensa de Rita Barberá y Gerardo Camps, lo que era innecesario y puede terminar siendo una arma contra él:

«No están acusados y si se les acusa el partido será implacable».

Por si le faltaba algo y a una pregunta previsible sobre la imputación del PP en el borrado de los ordenadores de Luis Bárcenas, respondió como si hubiera caído de Marte:

«Yo no sé si mi partido está imputado. No sé como está ese asunto».

El lío estaba montado y el jolgorio era inevitable en Twitter, donde los podemitas son legión.

Ana Rosa Quintana todavía le dio la opción de rectificar con una repregunta, pero Rajoy se ratificó:

«En el auto no lo pone. La figura de la imputación no existe. No he visto el auto así que no le puedo decir exactamente».

De vergüenza ajena, porque no está España para coñas.

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